¿Grandes vuelos?

Views: 1966

La mediocridad, la falta de ambición y el conformismo son, individual y colectivamente, posturas de vida limitantes. ¿Qué nos hace quedarnos en esos niveles?, ¿Por qué no pensar en emprender grandes vuelos para llegar a la cima?

Como suelo decirlo, todo comienza en casa; es importante ir perfilando el grado de compromiso en nuestros hijos, enseñando y modelando para que con el paso del tiempo se vayan interiorizando actitudes y conductas que favorezcan una inserción mucho más fuerte en los espacios de interacción.

Se debe predicar con el ejemplo, haciendo saber que nada es gratuito y que solamente pensando en lo imposible podremos llegar a lo posible; nada tan incongruente como exigir resultados cuando nosotros somos incapaces de establecer criterios y conductas claras en nuestras propias historias de vida.

Si en casa le ven sin hacer nada, lo más probable es que sus retoños asuman que esa es la forma de vivir la vida. Justo en esta pandemia, por esas cosas que sólo pasan en México, encontramos un gran número de trabajadores que, haciendo absolutamente nada (porque así son sus condiciones laborales) reciben un salario seguro.  En contraparte, una inmensa mayoría (sobre todo en la iniciativa privada) que tiene que hacer un esfuerzo grande para ganarse cada centavo que percibe quincenalmente.

No entraré en términos de si es justo o no que así sucedan las cosas, pero sin duda resulta una incongruencia social que, lejos de establecer la cultura del esfuerzo, fomenta el conformismo.

Eso acaba por enseñar que ganarse el dinero es sencillo, y genuinamente los jóvenes asumen que basta con vegetar para recibir un salario.  ¿Así queremos que las nuevas generaciones sean líderes y cambien al mundo?

Las aspiraciones de un niño o joven son directamente proporcionales con la educación que recibe; si desde el seno familiar se reproduce la ley del menor esfuerzo, esto acaba por transformarse en un paradigma que, con el paso del tiempo, se ancla de forma tal que es casi imposible modificarlo con los años.

La constante parece ser construir castillos en el aire, y no porque soñar sea malo, sino porque esos sueños se edifican en supuestos y sin la mínima disposición por hacer algo más allá de lo necesario.

Actuar en la vida sin un foco mental claro, viviendo con la ilusión de que lo importante es sólo el ahora, hace que se omitan y dejen de lado situaciones importantes y relevantes; sentir que el mundo está en deuda con nosotros, y por tanto todos tienen la obligación de ayudarnos, no abona a una mejor condición de vida.

Quejarse de todo y todos, argumentando que la vida les ha jugado siempre malas pasadas y que están en una racha de mala suerte (que puede llevar toda la vida), es la forma más natural de esconderse en la pobreza de espíritu que a veces no identificamos.

¿Quiere volar alto?, trabaje y luche por ello.  No hay recetas mágicas en el proceso, no hay más que empujar a quienes queremos a que lo logren.

¿Estamos dispuestos?

horroreseducativos@hotmail.com