+ Hacer de Morena lo que fue el PRI Todopoderoso, Meta de AMLO

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La frase

En alguna oportunidad, me preguntaron cuanto vale un amigo? Mi respuesta fue contundente: La amistad, no tiene precio. La amistad, se paga con amistad. La amistad, tiene un valor supremo. Por ello valoro tu amistad. Con profundo afecto.

Raymundo Rivera

 

Diálogo de Altura: Fue el que se llevó e cabo el viernes pasado en la Tertulia Toluqueña que se organizó de manera especial, para formar parte de las actividades del programa cultural Festiva  Toluca de San José 2019, con la participación del vicario Guillermo Fernández Orozco, a quien vimos más recuperado; y del cronista de la Ciudad, Gerardo Novo Valencia, con el tema precisamente de la ciudad y de su denominación.

Precisó Fernández Orozco que se debió designar primero con el nombre de la divinidad, del santo, y no emplearse como adjetivo, es decir, debe ser San José de Toluca. Tal y como se conoce a las demás poblaciones que hay en nuestro país y en el propio municipio como San Pablo Autopan, Santa Ana Tlapaltitlán, San Cristóbal Huichochitlán, así debió nombrarse y no como se conoce hasta la fecha Toluca de San José, en fin respetamos la denominación y los documentos que se generan así están designados.

Un gran acierto tuvo la directora de Cultura, Cecilia Portilla Lürhs, al programar esta charla que desbordó el tiempo de su realización, así como el interés del público asistente que pudo interrogar al vicario sobre estas denominaciones. Se cumple así con uno de los objetivos de Festiva de recuperar los rasgos de identidad de los habitantes de ésta y del objetivo del programa del alcalde Juan Rodolfo Sánchez Gómez.

Hacer de Morena lo que fue el PRI Todopoderoso, Meta de AMLO

La obsesión de Andrés Manuel López Obrador, ahora como presidente de México, es convertir a su partido político, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) es lo que fue el todopoderoso Partido Revolucionario Institucional (PRI), su cuna política y escuela de formación ideológica en una época en que el Estado, el Gobierno y el Partido obedecían a una sola voz: la del presidente de la República en turno, con la diferencia de que ahora él pretende preservarse en el mando a través del partido.

Aquí hay que hacer una reflexión importante. Hay quienes dicen que todo lo pasado fue mejor, pero… depende de qué pasado.

Entre otras cosas lo que ya no gustó del pasado y del pasado reciente y por ello la votación masiva por Morena, fue la actitud del PRI y de muchos de sus militantes, luego entonces no todo el pasado y sus métodos son anhelables, aunque sí para algunos como es el caso del presidente de la República, que está ante la gran oportunidad de demostrar que con él, el pasado es eso y que ahora depende de su presente y con ello depende el futuro de los mexicanos.

Después de Porfirio Díaz Mori, el cíclico sueño de la reelección o a través del poder transexenal de Plutarco Elías Calles, Alvaro Obregón, Luis Echeverría Alvarez, Carlos Salinas de Gortari y hasta el mismo Enrique Peña Nieto, se ha enquistado en la mente del presidente López Obrador y su empeño por aterrizarlo con su propuesta de la Cuarta Transformación, donde nadie que no esté de acuerdo con él, es conservador, de la extrema derecha, parte de la mafia del poder y hasta fifís si le lanzan rechiflas en el estadio de béisbol.

Ante esa obsesión en su imaginario, el actual presidente mexicano acelera el paso para colocar a incondicionales, entre más ignorantes mejor, en los puestos claves del ejercicio del poder: el Ejército mexicano, los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, los organismos autónomos del Estado, los delegados federales en los estados de la república mexicana, las empresas del Estado Mexicano, y en las candidaturas de Morena.

La fijación por alinear todo y a todos a su concepción de país, por las buenas o por las malas, lo ha llevado a echar mano de sus incondicionales para cambiar la Constitución, ajustar leyes, crear otras, emitir decretos o realizar consultas populares a modo, para imponer su voluntad a empresarios, financieros, inversionistas, banqueros, proveedores, partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil.

Con tal visión egocéntrica, el presidente al que le llevó una lucha de 20 años llegar al poder en México, borra de un plumazo el esfuerzo tenaz y heroico de generaciones de mexicanos en la lucha por la democracia política, ante el poderío del partido institucional que todo lo absorbía y era dueño de todas las decisiones en una nación que se cerró al mundo, precisamente por no acatar las reglas de libertades, derechos humanos, reglas económicos y respeto a la pluralidad política.

Andrés Manuel López Obrador se dice juarista (y en cierta forma si lo es, poprque si e analiza la eternidad en el poder de Juárez, es verídico) pero gobierna con la doctrina evangélica en la mano; se presume demócrata como Madero pero utiliza las instituciones y los archivos secretos para amedrentar a sus contrincantes en lugar de ponerlos a disposición de la justicia; se presenta como cardenista pero privilegia a las empresas extranjeras en las obras del impulso petrolero; argumenta que es liberal pero destina a las clases populares a la educación mediocre y a la limosna institucional en aras de asegurar el voto popular.

El sueño de perpetuarse en el poder no le funcionó a Plutarco Elías Calles, ni a Alvaro Obregón, ni a Luis Echeverría Alvarez, ni a Carlos Salinas de Gortari, ni a Enrique Peña Nieto, a pesar de llevar a cabo reformas, cambios constitucionales, controles incondicionales en todos los órdenes del poder, y lo más seguro es que tampoco le funcione a Andrés Manuel López Obrador, porque el deseo de libertad y democracia de los mexicanos ha sido mayor a la ambición de los caudillos, ¿no le parece a usted, estimado lector?