HAGAMOS LAS PACES CON LA NATURALEZA

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Aunque sea en el marco de una pandemia, el año 2021 puede ser recordado como el año en que hicimos las paces con la naturaleza y empezamos a curar el planeta.

Mientras que la COVID-19 cambia drásticamente nuestras vidas, una crisis más persistente exige medidas urgentes a escala mundial. La triple crisis ambiental del cambio climático, la pérdida y el colapso de la biodiversidad y la contaminación del aire, el suelo y el agua— representan una emergencia planetaria que causará mucho más daño a largo plazo que la COVID-19.

Durante años, los científicos han explicado en detalle cómo la humanidad está degradando la Tierra y sus sistemas naturales. No obstante, las medidas que hemos adoptado —desde los gobiernos y las instituciones financieras hasta las empresas y los individuos— están muy por debajo de lo que se necesita para proteger a las generaciones actuales y futuras de una “Tierra invernadero”, asolada por la extinción masiva de especies y la contaminación del aire y el agua.

En pleno mes de febrero, se nos recuerda lo que el PNUMA lleva tiempo advirtiendo: las reservas per cápita de capital natural —los recursos y los servicios que la naturaleza proporciona a la humanidad— han disminuido un 40% en poco más de dos decenios. Asimismo, conocemos una cifra abrumadora: 9 de cada 10 personas en todo el mundo respiran aire contaminado.

Resulta complejo encontrar respuestas a problemas tan sobrecogedores, y lograrlo requiere tiempo. Sin embargo, los expertos han encontrado soluciones. La justificación económica es clara y ya existen los mecanismos y las instituciones para aplicarlas. Ya no hay excusas.

Este año sin demora los gobiernos y otros actores sociales deberán mantener debates decisivos sobre la acción por el clima, la biodiversidad y la degradación de las tierras. La COVID-19 ha retrasado acciones y ha dificultado su preparación, pero esto tampoco es una excusa para la inacción. Estos proyectos gubernamentales y de la sociedad deben mostrar que el mundo por fin se toma en serio la lucha contra esta emergencia planetaria.

Con el objetivo de orientar a los responsables de la toma de decisiones hacia las medidas necesarias, es imperativo “ Hacer las paces con la naturaleza”, todas y todos como humanos ya que nuestros desafíos ambientales, sociales y económicos están interrelacionados, por lo que deben abordarse conjuntamente. No nos queda más remedio que valorar la naturaleza y poner su salud en el centro de todas nuestras decisiones si queremos transformar nuestras economías y sociedades.

Abordar esta emergencia planetaria requiere un esfuerzo de toda la sociedad. No obstante, los gobiernos deben tomar la iniciativa, empezando por una recuperación inteligente y sostenible de la pandemia de COVID-19 con la que se invierta de forma adecuada. Deben crear oportunidades para futuras industrias que generen prosperidad. Deben garantizar que las transiciones sean justas y equitativas, y que se creen puestos de trabajo para quienes se vean desfavorecidos. Deben dar voz a sus ciudadanos en estas decisiones trascendentales, aunque sea de forma virtual.

Podemos conseguirlo. La pandemia ha demostrado la increíble capacidad de la humanidad para innovar y responder a las amenazas, gracias a la ciencia. Las tres crisis planetarias que constituyen el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación representan una amenaza aún mayor que la de la COVID-19. Este año, debemos hacer las paces con la naturaleza y, en cada uno de los años sucesivos, debemos asegurarnos de que esta paz perdure.