Historias de familia: Dulcería y Tabaquería El mosaico y Carlotita Domínguez

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En  el año 2018, publiqué el libro Toluca con y por su gente, las Historias de Familia continúan en dos tomos, que complementan el libro Toluca 200, Historias de Familia, que fue publicado en enero de 2013. Ésta, es una de esas historias que usted puede ver a diario, en el inicio del Portal Reforma, en pleno centro de la ciudad de Toluca.

Ubicada en el corazón comercial de la ciudad de Toluca, o en el primer mall que hubo en la ciudad, Los Portales, en un lugar estratégico, la Dulcería y Tabaquería El Mosaico fue testigo lo mismo del paso de diversos funcionarios que iban por sus cigarros o sus chocolates, que de infinidad de niños a los que surtía en su tiempo y en su momento, los famosos chocolates TurínLarín con su gran variedad, o bien de otras marcas.

Esta dulcería y tabaquería fue fundada por doña Paulita Domínguez, pero quien le dio auge, vista, éxito por su don especial para atender a la clientela, o para ofrecer sus productos y estar al tanto de lo que surgía, fue su hija Carlotita Domínguez.

Cada vez que se acercaba un cliente, ofrecía lo último en chocolates de diversas marcas, de estilos distintos, de sabores deliciosos, el dulce, o bien el cigarrillo de moda o el importado.

Una tradición que no se olvida.

Costumbres, tradiciones, pero sobre todo sabores, el ingrediente principal que integran la dulcería y tabaquería El mosaico, considerado como uno de los negocios más variados y ricos en la venta de dulces típicos regionales en nuestra ciudad de Toluca, su variedad, forma parte de esta gran riqueza de la que se presume integra la identidad de los toluqueños.

Dulces de leche, palanquetas de cacahuate, cocadas, higos, lenguas de gato, mentas,  peritas de anís y dulces  de caramelo y de hierbabuena, son algunas de las variedades que, por su aceptación y delicia, son clásicos de El portal y típicos de toda la vida para chicos y grandes, porque en su degustación, no hay edades.

Con casi un siglo de historia, la Dulcería y Tabaquería El  mosaico, se ha consolidado como un negocio por demás antiguo y rico en tradición en la ciudad, ubicado en Los portales, fue desde el año de 1914 cuando con el afán de estar presente en las familias toluqueñas,  se  inició con esta labor de promover  dulces característicos de la región de Toluca acompañados de un buen tabaco.

De ahí el nombre de El mosaico por la diversidad  de artículos,  en el que desde su comienzo se vendían muchos productos y cositas como  chocolates, dulces, puros y cigarros; estos productos eran vistos como un tipo de disfraz  de mosaico, considerando que el espacio del negocio siempre fue tan reducido en el que pareciera que no cabía  una cosa más.

Fue la señora Paula Domínguez, Paulita Domínguez como todos le decían quien tuvo confianza en sí misma y la convicción de sacar adelante el negocio como medio de sustento económico, quien acompañada de su hija Carlotita puso a disposición del público gran diversidad de productos que enriquecieron a los toluqueños y que se siguen vendiendo hoy en día.

Hablar de El mosaico no es sólo recordar cien años de estabilidad como negocio, sino también se requiere hablar de historias de generaciones, de esfuerzos  y valores compartidos,  así sucedió con Carlotita Domínguez, quien desde pequeña acompañó a su madre en esta labor y así sucedió hasta los últimos años de su vida.

Carlotita, es recordada como una persona fuera de serie, a pesar de mostrarse siempre introvertida, nunca perdió la esencia que ha hecho que El mosaico siga presente en los toluqueños, la amabilidad con las personas.

Hablar de El mosaico y no mencionar a Doña Carlotita, es olvidar un capítulo de la historia de este lugar, siempre afable y recordada como soltera, nunca se casó, pero tuvo la gran virtud y tenacidad de permanecer al seguir en este mismo negocio sin protestar, sin ningún cansancio y sin peros que le pudiera impedir pasar los años de su vida, a pesar de ser una persona seria y  de pocas palabras siempre fue muy amable y querida por todos los toluqueños.

Pasó todos los años de su vida en Los portales, así, cada dulce,  cada tabaco y puros  vendidos para este personaje representaba  una familia, un mundo y una historia compartida. Durante más de cincuenta años, Carlotita Domínguez estuvo a cargo del negocio, fue hasta su muerte en el año de 1972, cuando  el establecimiento que había iniciado como una forma de sustento económico estaba ya convertido en un sitio reconocido por su gama cultural y tradicional.

Los Dulces eran fabricados en nuestra ciudad, a un  costado de lo que ahora es Palacio de Gobierno, había una empresa que los fabricaba, estaba sobre la calle de Lerdo. En cuanto al tabaco las  delicias, de carita como se les llamaba a los Lucky Strike de origen nortamericano o a los  Raleigh que eran de los preferidos, muchos fabricados sin filtro como los Delicados.

Posterior a estas dos mujeres caracterizadas por pertenecer a la cultura del esfuerzo, El mosaico  pasó a manos de Luis Gaitán en el año de 1973, personaje recordado precisamente  por ser el dueño del también negocio Regalos Gaitán; sin embargo, fue poco el tiempo que estuvo a cargo de éste debido a su poca experiencia en este ramo, motivo que originó que traspasara el negocio al señor  Agustín Lemus.

Desde ese momento, Agustín Lemus, conocedor de la amplia variedad de dulces regionales, dedicó sus esfuerzos para elevar la calidad de los dulces y el tabaco  para posicionarlos. Este personaje contaba ya con la experiencia, anteriormente estuvo también a cargo de  la Dulcería Lemus, fue muy famosa  en su tiempo aquí. Desde ese entonces El mosaico ha sido de la familia Lemus.

A la muerte del señor Agustín Lemus en el año de 1993, la administración corrió a cargo de Higinio Lemus Reyes, quien día con día trata de conservar la tradición con la venta de productos de la misma línea y orígenes antiguos.

Consciente de los cambios en el comercio por las demandas,  el giro de éste sigue siendo dulcería y tabaquería, a pesar los cambios de ley de reforma de control anti tabaco, sus esfuerzos están concentrados en mantener los dulces  típicos característicos de la región, aunque ya se venden en menos proporción porque ha cambiado la gente y la ideología de los jóvenes; sin embargo, se lucha  para  conservar la misma línea.

Así, chocolates Turín, importados suizos, los belgas y milán que son mexicanos, forman parte de la variedad de las necesidades modernas.

Lemus Reyes, asegura que El mosaico debe ser reconocido en la ciudad como lugar de tradición por los años que ya lleva en ella, conservando el mismo tipo de giro, la misma idea de negocio y estando en el mismo lugar.

Perteneciente a la cuarta generación con la administración del negocio, asegura que siente cierto magnetismo por las experiencias vividas con toda la gente que ha venido a comprar.

Son cerca de 200 variedades de dulces, así como  más de 100 puros  y tabacos diferentes para pipa los que integran parte del negocio, sin olvidar el famoso rape, que es el frasco para oler una gran diversidad de sabores para el fumador.

Entre los  personajes distinguidos que ha visto desfilar la Dulcería y tabaquería se encuentran artistas que en su visita al centro de Toluca se toman su tiempo para comprar dulces típicos y tradicionales, como  Chachita, Sergio Corona, Raúl Araiza, Andrea Legarreta, las hermanas Ivon e Ivett, Cintia Klitbo, deportistas como Julio Cesar Chávez y políticos como Enrique Peña Nieto antes de que fuera gobernador, Alfredo del Mazo González  e infinidad de presidentes municipales.

La visión que se tiene para el negocio no sólo  es vista como un giro comercial por lo que representa, ésta se concentra más bien en conservar la tradición y fomentar su identidad en Toluca.

En cuanto a las ganancias del negocio ascienden a cerca de 2 mil pesos por día, no se podría decir que se vende más el tabaco, la venta es un conjunto de productos requeridos por el público, porque  todo se vende igual, tanto los cigarros, encendedores, chocolates, dulces y chicles hacen parte de un ingreso.

Por lo que no se descarta la posibilidad de abrir más locales en el futuro, representado un pilar en la construcción de lo que, hasta ahora, ha sido el negocio, para pertenecer a la  propia historia.