IA se suma en contra del cáncer de mama
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México, durante 2022, la incidencia de cáncer de mama fue de 27.64 por cada 100 mil habitantesde 20 años y más. En las mujeres fue mayor, con 51.92 casos por cada 100 mil habitantes de 20 años y más. En el mismo año, del total de muertes por tumores malignos en personas de 20 años y más (87,880), 9.0% fue por cáncer de mama (7,888). De estos casos, el 99.4% se presentó en mujeres (7,838) y el 0.6%, en hombres (50).
A nivel internacional, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cada año en las Américas, más de 462 mil mujeres son diagnosticadas con cáncer de mama, y casi 100 mil mueren a causa de esta enfermedad.
El Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer de Mama se celebra cada año el 19 de octubre. Este día tiene como objetivo crear conciencia sobre la importancia de la detección temprana, el diagnóstico y el tratamiento del cáncer de mama, así como para apoyar a las personas afectadas por esta enfermedad.
La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una herramienta valiosa en la lucha contra el cáncer de mama, coadyuvando en la detección temprana, lo que aumenta las posibilidades de un tratamiento exitoso. Por ejemplo, un equipo del MIT ha desarrollado una nueva tecnología que utiliza la IA para detectar tumores mamarios en sus etapas más tempranas. La tecnología se basa en un modelo de aprendizaje automático que analiza imágenes de ultrasonido de los senos para identificar patrones que puedan indicar la presencia de un tumor. El modelo se entrena con una gran cantidad de imágenes de ultrasonido y utiliza técnicas de aprendizaje profundo para mejorar su precisión. Según los investigadores, la tecnología tiene una tasa de detección del 97% y puede detectar tumores hasta dos años antes que los métodos actuales, además, la tecnología es no invasiva y no utiliza radiación, lo que la hace segura y cómoda para los pacientes, lo que permite salvar vidas debido a que la detección oportuna del cáncer permite su tratamiento con altas tasas de efectividad e, inclusive el desarrollo y avance en estos procesos pueden brindar avances significativos para su cura y prevención.
La IA también puede ayudar a los médicos a realizar diagnósticos más precisos, ya que un estudio reciente encontró que un sistema de IA desarrollado por Google superó a los radiólogos humanos en la detección de cáncer de mama en mamografías.
Por otra parte, la IA también puede ayudar a personalizar el tratamiento del cáncer de mama. En ese sentido, un equipo de investigadores del MIT y del Instituto Oncológico Dana-Farber ha desarrollado un modelo de IA capaz de predecir qué pacientes con cáncer de mama se beneficiarán más de la quimioterapia. El modelo se basa en el análisis de la expresión génica en las células tumorales y utiliza técnicas de aprendizaje automático para identificar patrones que puedan indicar qué pacientes responderán mejor a la quimioterapia. Según los investigadores, el modelo tiene una tasa de precisión del 80% y puede ayudar a los médicos a tomar decisiones más informadas sobre el tratamiento del cáncer de mama ya que el modelo también puede ayudar a reducir los efectos secundarios innecesarios asociados con la quimioterapia, lo que mejora la calidad de vida de los pacientes.
Así mismo, la IA también puede ayudar a mejorar el pronóstico del cáncer de mama. Un estudio reciente encontró que un modelo de IA desarrollado por investigadores del MIT puede predecir con precisión la probabilidad de que una paciente con cáncer de mama experimente una recaída después del tratamiento.
Datos que son relevantes si se considera que los aplicativos actuales de inteligencia artificial todavía tienen grandes oportunidades de desarrollo y precisión, pero que, contrastan con los riesgos que puede conllevar el uso de dicha tecnología en el ámbito para la salud, por ello, la Organización Mundial de la Salud, ha abordado dicho tema a través del documento titulado: “Consideraciones regulatorias sobre inteligencia artificial para la salud”, el cual fue publicado el 19 de octubre y se centra en los desafíos y oportunidades que presenta la inteligencia artificial (IA) en el sector de la salud, y proporciona una guía para los responsables políticos y reguladores sobre cómo abordar estos desafíos.
El informe señala que, como hemos visto en torno al cáncer de mama que la IA tiene el potencial de transformar el sector de la salud, mejorando la eficiencia, la calidad y la accesibilidad de los servicios de atención médica. Sin embargo, también se destacan los riesgos asociados con el uso de la IA en la atención médica, incluida la falta de transparencia y responsabilidad, el acceso y autorización en torno a los datos de salud de los pacientes, la privacidad y seguridad de los datos, y el sesgo algorítmico y para ello, proporciona una guía detallada para los responsables políticos y reguladores.
Lo anterior, como una necesidad básica de que los datos de salud se mantengan con la mayor secrecía posible, puesto que si bien la IA tiene el potencial de transformar la atención médica, pero también presenta ciertos riesgos y desafíos. Uno de los mayores riesgos es la falta de transparencia y responsabilidad en el desarrollo y uso de sistemas de IA ya que si los sistemas de IA toman decisiones importantes sobre la atención médica de las personas, es importante que se comprendan claramente los algoritmos y los datos que se utilizan para tomar esas decisiones.
Otro riesgo importante es el sesgo algorítmico. Si los datos utilizados para entrenar un sistema de IA están sesgados, el sistema también estará sesgado lo que puede llevar a decisiones inexactas o injustas sobre la atención médica de las personas. Además, existe el riesgo de que los sistemas de IA sean pirateados o manipulados, lo que podría poner en peligro la privacidad y seguridad de los datos médicos de las personas. También existe el riesgo de que los sistemas de IA sean mal utilizados o abusados por personas malintencionadas.
Es importante tener en cuenta estos riesgos y trabajar para abordarlos a medida que se desarrollan y utilizan sistemas de IA en la atención médica, sin embargo, también surgen los riesgos en función de otros sistemas y aplicaciones con las personas que interactúan, los cuales, surgen a partir de la disponibilidad de datos de salud y de estado de salud de las personas para la toma de decisiones con motivo de los servicios que proporcionan. Uno de los mayores riesgos es la discriminación algorítmica, que se produce cuando los sistemas de IA toman decisiones basadas en datos históricos que reflejan prejuicios y desigualdades existentes en la sociedad. Si los sistemas de IA toman decisiones importantes sobre la vida de las personas, como la selección de candidatos para un trabajo o la aprobación de un préstamo, es importante que se comprendan claramente los algoritmos y los datos que se utilizan para tomar esas decisiones.
En el caso específico del uso de la IA en la selección y reclutamiento, existe el riesgo de que los sistemas de IA perpetúen sesgos existentes en el proceso de selección, lo que podría llevar a una discriminación injusta. En el caso del uso de la IA en la aprobación de préstamos, existe el riesgo de que los sistemas de IA discriminen a las personas con problemas de salud o discapacidades, lo cual, sin duda atentan contra la vida de las personas puesto que las segregan de las propias oportunidades que necesitan para sobrevivir, por ello, las consideraciones regulatorias son una necesidad real más que política, puesto que dicha información, de ser mal utilizada, puede empezar a cobrar vidas.
Es por ello, que, en esa búsqueda del equilibrio debemos considerar que, a pesar de los beneficios que puede arrojar la IA para salvar la vida de personas afectadas por el cáncer de mama, no sólo en su primera ocurrencia, sino en el monitoreo continuo de aquellas y aquellos pacientes que sufrieron dicha enfermedad y están en riesgo de recaer; a fin de que dicha enfermedad no les arranque la vida; también debe de buscarse que a la par, dichas personas antes, durante y después de su enfermedad reciban el apoyo de la humanidad y no queden excluidas de la sociedad con motivo de una discriminación inducida, que en casos de prevención, diagnóstico, tratamiento y recuperación de dicha enfermedad son vitales.
Lo anterior, ya que, si bien esa maldita enfermedad nos arrancó a nuestra madre hace 12 años, quién el día de ayer hubiera cumplido 58 años de edad, la enfermedad nunca le pudo quitar la dignidad, derivado del tesón que tuvo de superar su condición y superar una serie de inequidades, para lo cual, sus mejores aliados fueron su privacidad y su gran corazón. Hasta la próxima.

