INTERDEPENDENCIA SOCIAL

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Actuar y vivir en sociedad, naturalmente nos forma un estado de interdependencia en diferentes niveles.

Nuestras acciones cada día cual onda de mar, alcanzan dimensiones inesperadas, en muchos de los casos, en consecuencia.

Ser parte de una sociedad progresista nos invita a la acción cívica y a salir de la introspección personal para formar parte del movimiento colectivo.

Nunca será cosa sencilla, ser tan solo espectador de los diferentes movimientos sociales; es en esencia parte del ser, del espíritu gregario mismo.

La mencionada interdependencia social, con lleva, ya entrando en nuestra área de acción plena, diferentes valores que aportan riqueza a la estructura social como por ejemplo: Respeto, tolerancia, solidaridad, interés, responsabilidad, empatía, equidad e inclusión, entre otros.

Todos los anteriores, valores tanto esenciales como sociales, fortalecen y aportan recursos de vida a una sociedad de cambio y progreso; es decir, ejercer o buscar tales valores, crea sociedades de estructura sólida y consecuentemente saludable, en el caso contrario, hablando de la pérdida de valores o la ausencia de los mismos, hablamos de una sociedad de antivalores, una sociedad corrompida y sin una estructura sólida.

La riqueza sin equilibrio, balance o un reparto justo, genera pobreza y cuando la pobreza se arraiga a niveles desmedidos, torna en miseria.

Jesucristo hablo a los mansos y humildes de corazón y busco tanto a pobres como ricos. A los ricos invito a ser justos y a los pobres a tener esperanza y a no ceder espacio a la miseria. Cuando la sociedad no aprende a interactuar en favor del bien común, pierde en sí misma, equilibrio y recursos de vida.

No debemos perder la conciencia de la interdependencia económica, social, política y ecológica entre las diferentes regiones del planeta.

A medida que el mundo que nos toco vivir crece, las fronteras se achican, el maltrato, la intransigencia, la disparidad social, cada vez son más notorias, poco a poco nos quedamos sin espacios abiertos o lugares ocultos.

Aprender a vivir en paz unos con otros, a ceder y escuchar, permitirá siempre una interdependencia transigente y sustentable, con valores firmes y caminos bien trazados, de bien común y acción social determinada.

“Pues yo sé los planes que tengo para ustedes—dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza.” Profeta Jeremias.