Íntimo Lorca
Lorca en su traje perfectamente aliñado, Federico enfundado en una bata de baño, tomando té en la residencia de estudiantes, García Lorca en fotos con integrantes de La Barraca, de nuevo Federico en los estrenos de La Argentinita y una voz desconocida que la acompañaba al piano, todas esas escenas se han recreado en mi mente durante años, a la par de las terribles fotografías de la Guerra Civil Española, las maquinaciones que dejan los libros de investigaciones sobre la vida y muerte del poeta más grande en lengua hispana, al menos del Siglo XX, como aparece en las portadas.
Acudí en varias ocasiones a La Huerta de San Vicente, en Granada, también fui a la casa natal de Fuentevaqueros, miraba con devoción aquellos objetos: su cama, su guitarra, un guardapolvos o ropa de trabajo de utilero y su minúscula cuna con colchita bordada por alguna ancestra; fui sola, acompañada, fui con la memoria y luego con imaginación. No imaginaba que el poeta viajara en el tiempo y el espacio y es una presencia permanente en el ideario de los literatos.
Lo puedo comprobar, no nos abandona desde las primeras lecturas del Romancero Gitano cuando uno apenas y balbuceba atinadamente las rimas en la educación primaria. Me ha seguido hasta Toluca, en México, en América, una ciudad que nunca conoció; pero que no deja de escucharlo. Y más ahora, que tiene un espacio de resistencia necesario, el Centro Toluqueño de Escritores, amenazado con la extinción, porque la palabra reubicación se puede interpretar de muchas maneras.
Por eso, como el poeta granadino nos enseñó, el arte es la mejor defensa, la más digna; la del grito en silencio. El pasado 21 de Febrero de 2026, se presentó Íntimo Lorca, una sesión poética y de baile flamenco con la participación de Pablo Eterno de Madrid, Mar Guadarrama y Marlu Ve, una auténtica burbuja artística donde el Poeta andaluz vuelve del fondo de sus páginas a brotar en la pasión del baile flamenco en la espléndida interpretación y concepto dancístico de Pablo Eterno de Madrid, bailador afincado en Toluca, pero que lleva sobre sí la pasión y embrujo flamenco, lo acompañó Mar Guadarrama talentosa bailarina además escritora integrante de La Comuna Girondo, siguiendo la selección de poemas y lectura propuesta por una vehemente Marlu Ve, quien dio voz y sentimiento a los poemas que datan del 1920 al 1936, culminando con un poema de la gran obra Poeta en Nueva York.
Desconocemos el destino de la Sala Alejandro Ariceaga, un lugar que ha visto transcurrir la historia literaria de la ciudad, un refugio para el artista independiente, el auténtico bohemio, el poeta, la poeta que busca un foro de expresión. Sea cual sea el veredicto, respiramos poesía en ese lugar.

