INTUICIÓN CONTRA RAZONAMIENTO

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La intuición es el efecto de llegar a obtener un conocimiento de algo, sin saber cómo se llega a ese conocimiento o cómo llegó ese conocimiento a nuestra mente.

Se parte de una pregunta y se recibe una respuesta sin que haya un proceso de razonamiento para llegar a ese efecto. Ciertamente, debo decir que previamente existe un proceso cognitivo tendiente a resolver un problema y sin haber llegado a la respuesta lógica, de repente, llega a la mente esa idea producto de intuición.

El razonamiento por su parte puede servir para reforzar la intuición. En lo personal yo lo hago, verifico si esa idea, es la respuesta al problema que debo resolver y después del análisis correspondiente llego a la conclusión que confirma que la idea producto de la intuición es correcta. Se antoja como algo mágico.

La ciencia de la razón nos lleva paso a paso, metódicamente hacia la respuesta de una pregunta. La intuición, sin metodología

alguna responde a una pregunta; la intuición es llamada coloquialmente “corazonada”

Ahora, como dije, la intuición debe ser reforzada a través de la razón.

Dese luego debe decirse que todos tenemos la facultad de razonar pero, el problema no estriba en esto, sino en saber razonar, para esto se requiere como dije anteriormente, de una metodología y esa la encontramos ni más ni menos que en la lógica.

Los sicólogos reconocen que el ser humano es un ser que conoce a la vez por el proceso discursivo y por el proceso intuitivo que para captar determinados aspectos de la realidad acude a la intuición; y que es ésta la que anima sus actitudes vitales no sólo en lo que tienen de aspectos sentimentales y pasionales sino también en sus aspectos racionales. Todo esto no lo debe ignorar una teoría completa del saber científico.

Por su parte la inteligencia artificial nos dice que la intuición y el razonamiento son dos procesos cognitivos diferentes pero que pueden complementarse. La intuición es un proceso automático y rápido que se basa en la experiencia, la memoria y la percepción. Implica, reconocer patrones y reflexiones sin necesidad de un análisis consciente; puede ser influenciada por emociones, creencias y valores.

En cambio el razonamiento, es un proceso consciente y deliberado que implica analizar información y evaluar argumentos; se basa en la lógica, la evidencia y la deducción. Busca encontrar conclusiones precisas y justificadas. La

intuición puede proporcionar ideas e hipótesis que luego se pueden evaluar y refinar mediante el razonamiento.

El razonamiento puede ayudar a verificar y validar las intuiciones evitando errores y sesgos. La combinación de intuición y razonamiento puede llevar a decisiones y soluciones más efectivas y creativas.

Se habla de una dualidad cognitiva de Daniel Kahneman propone que existen dos sistemas cognitivos, uno intuitivo y otro reflexivo.

La teoría de la inteligencia emocional de Peter Salovey y John D. Mayer sugiere que la intuición emocional puede ser una fuente valiosa de información para el razonamiento. Pongamos ejemplos:

Un médico puede tener una intuición sobre un diagnóstico pero luego utiliza el razonamiento y la evidencia para confirmarlo; lo mismo sucede con el abogado una vez que estudia un asunto le llega de momento una idea la confirma a través del análisis racional y consulta en sus códigos, textos, jurisprudencia, etcétera. En resumen, la intuición y el razonamiento no se oponen, sino que pueden complementarse y trabajar juntos para tomar decisiones informadas y resolver problemas complejos.

No pasó por alto que el racionalismo niega a la intuición todo papel científico, por ejemplo, no hay realidad fuera del conocimiento usado por la física.

Tuvimos que aceptar el hecho de que nuestra experiencia espontánea y ordinaria del mundo, tendría que ser reemplazada

por un sistema de experiencias científicas. Sería el físico quien nos enseñase el significado del mundo real.

Hasta la actualidad existe una fuerte influencia de la escuela de Marburgo cuyos pensadores desvalorizan la metafísica y todo lo que no es reducido a la matemática. Esto es, la física sólo se encarga de aspectos particulares del mundo, en cambio la filosofía abarca la totalidad del ser.

Ningún pensamiento merece el nombre de filosofía si se contenta con una explicación parcial de la realidad compleja, y riquísima que es dada vivir al hombre. La complejidad y riqueza del objeto que pretende conocer el filósofo, qué es la realidad total, exige echar mano de todos los instrumentos que estén a su alcance y estos, además del proceso discursivo y del conocimiento sensorial, son la intuición y los instintos vitales.

Una realidad tiene varios aspectos como a cada uno de ellos habrá que acercarse con los instrumentos adecuados según la índole del aspecto que se pretende conocer. La falla del cientismo ha sido el haber limitado arbitrariamente los instrumentos para alcanzar la verdad científica: al orden lógico de la razón, en el caso del racionalismo, o al conocimiento experimental, en el caso del empirismo.

Sería absurdo, entonces, excluir sin más a la intuición cuando ésta es el único instrumento que nos permite penetrar en esos aspectos de la realidad. Y el absurdo se hace mayor cuando se considera que de hecho tanto el racionalismo como el empirismo admiten a la intuición por las puertas falsas respectivamente del juicio lógico y del conocimiento sensible. En

efecto, en todo juicio lógico hay una intuición que está presente en la copula el (el verbo ser) que une al sujeto con el predicado; y en todo conocimiento sensible la certeza se debe a una intuición esta vez de índole sensorial (en el juicio, la intuición era de índole racional).

Claro está, lo que está a la raíz de todo esto es una explicación defectuosa del ser humano: para el racionalismo, el hombre es un mero cogito, para el empirismo es un mero animal. La fenomenología existencial ha visto mucho más claro. En primer lugar, la animalidad de mi cuerpo no es la misma animalidad que se estudia en los tratados de zoología sino que está al lado de mi sujeto, mi cuerpo no está aislado de mí, mi cuerpo está cargado de conciencia. En la conciencia, y a través de mi cuerpo animal, me comunicó con toda realidad. El materialismo podrá explicar algunos aspectos de mi cuerpo pero no da razón de esa conciencia que me hace vivir la realidad en forma tan diferente de cómo la viven los animales que carecen de razón. En segundo lugar, yo no soy pura razón, no soy un mero sujeto -como- cogito, sino que también soy sujeto que reacciona efectiva y corporalmente, soy sujeto-como-volo; Y también soy sujeto como-ego, porque mi actuar en el mundo (mi praxis, según terminología marxista) influye en mi pensamiento y en mi vida afectiva.

También debemos entender actualmente, que somos energía y que todo en torno a nosotros, es energía.

Por otra parte, si bien es cierto que existe un macrocosmos, también lo es, que existe o está en nosotros un microcosmos en

donde hay millones de células y cada una de ellas alberga átomos y cada átomo, tiene núcleo, electrones, fotones, etcétera.

Entonces, la intuición puede ser un fenómeno que para muchos pudiera antojarse extrasensorial. Hasta la fecha no hemos descubierto la gran potencialidad que tiene el ser humano y de manera contradictoria, no ha evolucionado en el sentido de crecer como persona; no ha descubierto en plenitud que la intuición, una vez desarrollada podrá permitirnos una efectiva comunicación con nosotros mismos y con los demás. Lo que por otra parte nos permitirá una plena conciencia de nuestros actos.