+ Justicia educativa: la visión de continuidad académica de Eréndira Fierro; A los mexicanos ya no nos espanta nada, estamos normalizando la violencia; Acusan vecinos de Atizapán que Anuar Azar se promociona para alcalde
La frase:
La violencia hiere al cuerpo y la mente del que la ejecuta, del que la sufre, de los que lloran, de toda la humanidad. Nos rebaja a todas las personas.
KATHY REICHS
JUSTICIA EDUCATIVA: LA VISIÓN DE CONTINUIDAD ACADÉMICA DE ERÉNDIRA FIERRO
La propuesta de la Dra. Eréndira Fierro Moreno en torno al pase reglamentario a licenciatura para los egresados de las preparatorias de la UAEMéx representa un paso crucial hacia la justicia educativa en nuestro país. Este planteamiento no solo reconoce el esfuerzo y la dedicación de jóvenes que han invertido años en su formación, sino que también promueve un modelo de educación que valora el compromiso y el talento por encima de las barreras burocráticas.
En un contexto donde el abandono escolar es una realidad preocupante, el pase reglamentario se presenta como una herramienta eficaz para mitigar esta problemática, contribuyendo así a la reducción de las brechas sociales que tanto aquejan a nuestra sociedad.
Es fundamental que las universidades y los sistemas educativos en general asuman la responsabilidad de implementar políticas que resalten la equidad y la inclusión. La propuesta de la Dra. Fierro es un llamado a la acción para que las instituciones educativas se comprometan a respaldar a sus estudiantes, asegurando que el esfuerzo y la dedicación sean los principales criterios para avanzar en su formación.

Violencia: todos nos hacemos partícipes de ella
La normalización de la violencia es un hecho real en la sociedad de nuestros días. A los mexicanos ya nada los espanta, nada los sorprende y mucho menos les quita el sueño. Es esta una sociedad en la que se nos hace común ser testigos de los más atroces crímenes, de agresiones de unos contra otros sin importar que sea entre hombres y mujeres, adultos mayores contra adolescentes o viceversa. Hemos hecho de la tragedia una cuestión cotidiana y nuestra capacidad de asombro ha sido superada desde hace varios años, quizá, en buena medida, por la cantidad de hechos de este tipo con los que todos los días estamos en contacto.
De acuerdo con especialistas, la exposición al crimen y a la violencia se ha vuelto cotidiano gracias, en buena medida a la facilidad de acceso que se tiene gracias a los medios por los que consumimos información de este tipo, y se aclara que en la famosa red de redes, el internet, también hay disponible la misma cantidad de contenidos positivos a los que pudiéramos tener acceso, pero no, preferimos sistemáticamente lo violento a cuestiones como la ciencia, la cultura, incluso aquello que hoy se conoce como filosofía social constructiva, incluyendo las tendencias motivacionales y las orientaciones de superación personal.
La violencia se ha vuelto cultura en México, y si alguien lo niega ahí están los llamados narcocorridos para comprobarlo, piezas supuestamente musicales en las que las figuras del espectáculo contemporáneo exaltan lo hecho por criminales, por grupos organizados que se dedican a matar, a desmembrar y a desaparecer a aquellos que consideran sus adversarios, sin que, en muchos casos existan causas de fondo para privar de la vida a otro y sólo lo han vuelto una práctica común por ser o parecer antagónicos.
El área informativa ha sido invadida desde hace muchos años por todo aquello que muestre hechos sangrientos, aquello que en las viejas redacciones de los medios informativos se calificaba como nota roja, la cual nos ha encargado –a todos— de destintar y quitarle cada vez más ese color para convertirla en común, en cosa de todos los días, en eso a lo que las nuevas generaciones se han ido acostumbrando y que ahora es motivo incluso de exaltación y hasta de alabanza.
Porque los jóvenes, e incluso los niños desde los ocho o nueve años, tararean o entonan piezas musicales en las que quien anda a bordo de una súper camioneta o un jeep merece respeto, pues estos vehículos son producto de su modo de vida en el cual matar y morir es normal.
Por supuesto que esta tendencia social está afectando a nuestra sociedad, desde los conceptos y valores que hoy se manejan y comparten en familia, hasta la formación en espacios como la escuela, donde también se ha normalizado la violencia. ¿Cuántos casos hemos presenciado de niños y jóvenes inmiscuidos en agresiones a otros de su edad, más chicos o más grandes? Eso cada vez importa menos porque lo importante es que hoy se genera terror físico, emocional o psicológico también este nuestras juventudes, infancias y adolescencias.

Jessica Michelle Cuautle Patle, quien es abogada por la Universidad Iberoamericana de Puebla, comprometida con la Justicia Social y la Defensa de los Derechos Humanos, advierte que los casos de delincuencia y de violencia, locales, nacionales e internacionales, representan fenómenos sociales que afectan el bienestar y la seguridad social, por lo que el incremento y a la reiteración con la que se cometen actos delictivos, sumado a la indiferencia, deriva en una sensación sobre un futuro desalentador para la sociedad contemporánea.
Por lo anterior, se ha llegado a normalizar la situación actual de violencia, al grado de convertirse en un desafío cada vez más difícil de combatir, porque no sólo basta con desentrañar y entender las diferentes causas o factores que la generan, sino, además, se necesitan acciones que se ocupen de restaurar el daño causado a quienes sufren esos actos, ya sea de manera directa o indirecta, pues, en la mayoría de los casos, sólo se cumple con imponer una sanción, sin atender el problema de fondo, como el caso del que estamos siendo testigos de la anciana de Chalco que mató a dos integrantes de una familia por la disputa de una casa.
Si bien la delincuencia afecta a toda la sociedad en general, la afectación impacta de manera diferente a las personas, pues depende en demasía de la situación de vulnerabilidad en la que se encuentren. Ejemplo de ello son las niñas, niños y adolescentes a quienes los grupos criminales ven como blanco fácil para que realicen actos delictivos y así obtengan diversos beneficios, dada su condición o estado indefenso en el que se encuentran.
En México, de acuerdo con el Centro Nacional de Información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, desde 2015 al 2022, se registró que 33 mil 221 menores de edad fueron víctimas de delitos como corrupción de menores, extorsión, feminicidio, homicidio culposo y doloso, lesiones culposas y dolosas, delitos que atentan contra la vida, libertad personal, e integridad corporal, rapto, secuestro, tráfico y trata de menores, cifra alarmante que refleja esta gran problemática.
La utilización y desechamiento de niños, niñas y adolescentes por redes delictivas, representa un problema severo que, sin duda, merece todos los reflectores, ello con la finalidad de que la sociedad y el Estado en sí mismo se detenga a analizar la violación grave de derechos humanos que se comete en contra de dicho grupo, no sólo por ser víctimas de la delincuencia y del rechazo de la propia sociedad, sino también de los estragos del sistema de justicia que los señala como culpables, y muchas veces no logra su finalidad: la reinserción social.
Para explicar esa problemática, es importante primero señalar los derechos humanos que se ven violados: derecho a la integridad personal; a una vida libre de violencia, que puede llegar a ser física, psicoemocional, sexual, en el ámbito familiar, escolar y social; derecho de familia, así como a la libertad personal de circulación y residencia; derecho a un sano desarrollo y crecimiento; de salud y educación, pero sobre todo al derecho a la vida, el cual en la mayoría de los casos se ve brutalmente dañado.
También es importante conocer que los factores que influyen en este tipo de problema e impiden a las infancias gozar plenamente de sus derechos van desde el ámbito familiar, escolar y social hasta otros factores como la condición individual que caracteriza a cada menor: su edad, género, relaciones sociales, por mencionar algunos.
La Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) y el Observatorio Nacional Ciudadano de Seguridad, Justicia y Legalidad recientemente publicaron el artículo Reclutamiento y utilización de niñas, niños y adolescentes por grupos delictivos. Acercamientos a un problema complejo, el cual vale mucho la pena, para comprender un poco más a lo que nos estamos enfrentando en este aspecto de la vida comunitaria.
Acusan vecinos de Atizapán que Anuar Azar se promociona para alcalde
Organizaciones civiles y vecinales de Atizapán de Zaragoza emprenderán una demanda en contra de Anuar Azar, presidente del Comité Directivo Estatal del Partido Acción Nacional, a quien acusan de violaciones a la ley electoral, en materia de posicionamiento electoral.
Los representantes vecinales de la zona esmeralda de Atizapán de Zaragoza presentaron fotografías y videograbaciones de carteleras espectaculares y vallas electrónicas en las que el dirigente estatal del PAN aparece presuntamente haciendo una invitación a la participación social y a darse de alta como militantes activos del blanquiazul.

Lo malo es que Anuar Azar es el sujeto principal de esas promociones; es decir, su fotografía es personal, lo que estas organizaciones han considerado como un caso de autopromoción y de violación a los tiempos electorales, los cuales en este momento no están en proceso.
Que el PAN haga algo en materia de utilización no es malo ni fuera de lo normal, pero lo que sí se considera violatorio a la ley electoral es que el propio Anuar Azar sea el modelo, pues lo califican como promoción personalizada, con miras a la posibilidad de que él sea el próximo candidato a la presidencia municipal precisamente de Atizapán de Zaragoza, donde Acción Nacional no pierde la esperanza de ocupar esa posición.


