“La Cajuela”, lugar para comer en la Facultad de Derecho, desde hace 42 años; Conozca su historia

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La Cajuela es un negocio de comida ubicado en la Facultad de Derecho de UAEM, en el Cerro de Coatepec, que inició hace 42 años. Rosa del Pilar Carmona Velázquez y su esposo, Sergio Enrique Pereda Rodríguez lo atienden, ofrecen a estudiantes, académicos y administrativos desde las tradicionales enchiladas, chilaquiles, tacos dorados, tortas; opciones más saludables como verduras al vapor, hasta postres.

Los distingue, el rico sazón de la señora Rosa, pero también la calidez y calidad personal de sus propietarios, que se refleja en la atención que brindan a sus clientes, quizás por eso se han ganado la gratitud de muchos estudiantes, que han llegado a invitarlos a sus graduaciones, o siguen regresando años después, a saludarlos, y a volver a comer alguno de los deliciosos platillos.

42 años se dicen fácil, pero implicaron mucho trabajo, pues como muchos negocios, La Cajuela tuvo un inicio modesto, según narró el propio señor Sergio Enrique: “Mi esposa fue la que inició, andaba con una canastita, caminando y ofreciendo rebanadas de pastel, de pay y gelatinas; al cabo de unos 7 años ella dijo, ‘quiero vender tortas, enchiladas’, así que nos instalamos en un carro en el estacionamiento que pertenece a Turismo, poníamos una sobrilla y empezó a vender tortas, enchiladas, tostadas y pambazos, de ahí viene el nombre de La Cajuela”.

El señor Sergio Enrique reconoce que fue tiempo después, cuando vio que el negocio iba bien, cuando comenzó a trabajar con su esposa, “porque a mí en realidad me daba vergüenza venir a vender. Yo venía y la dejaba pero buscaba otro trabajo. Después vimos que sí dio resultado y nos empezamos a dedicar de lleno a esto”.

Estuvieron vendiendo en la cajuela unos 17 años, hasta que el entonces rector Jorge Olvera García y los Consejeros Universitarios, les ofrecieron instalarse en un puestecito. “Ya estorbábamos en el estacionamiento, entonces lo sugirieron para prevenir un accidente, así que mejor nos dieron el espacio para poder estar más tranquilos y atender mejor a los jóvenes”, detalló.

Al preguntarle cuál ha sido la clave a lo largo de estos 42 años de vender comida, dijo: “Que nos gusta, que lo hacemos con gusto. Además de eso, creo que mi esposa tiene un sazón que a todos los jóvenes y maestros les gusta; la atención que les damos a los jóvenes, el trato, y el estar constantemente, porque esto no es fácil, es cansado pero hay que hacerlo con gusto y con amor”.

Y es justo el trato con los jóvenes lo que revela su calidad humana, y es que con los estudiantes siempre ha habido una relación de respeto, pero también de amistad.

“La Cajuela”, en la Facultad de Derecho de la UAEM.

“Han estado jóvenes que vienen de fuera, a veces nos dicen ‘no tengo para la torta, un refresco o algo, ¿les puedo yo pasar ahora que me llegue mi quincena?’, los hemos apoyado, sabemos que de ellos comemos, entonces también tenemos que agradecer que nos estén consumiendo nuestros productos”, contó en principio.

Pero incluso han tenido ocasión de apoyarlos de otras maneras. “Han venido jóvenes que quizás se enferman, necesitan para un medicamento y me dicen ‘Señor, ¿no me podría prestar 500 pesos, 200 pesos? Mi mamá me va a mandar…’; yo se los doy. O están rentando simplemente, y nos dicen ‘no tengo para mi gas, para mis copias’… y sí, los apoyamos, mientras que podamos debemos estar agradecidos con ellos también y brindarles el apoyo. Gracias  Dios siempre hemos pedido y sabemos que Dios nos da, pero también hay que apoyar a los jóvenes y ellos, por eso mismo, están agradecidos con nosotros”, refirió.

La gratitud de los estudiantes se refleja en invitaciones a su graduación, “porque nos consideran parte de ellos. También ha habido jóvenes al cabo de 15, 20, 25 años regresan y les da gusto vernos, nos pasan a saludar y a comerse una torta;  nos da gusto volverlos a ver después de tanto tiempo, y también a ellos les da gusto”.

“Algo que nos agrada es que nos dicen, no ha cambiado para nada el sabor, sigue siendo igual de rico. En realidad son varias generaciones de jóvenes que han pasado y el día que llegan a venir, dicen ‘venimos a hacer algún trámite, o andábamos cerca y nos tenemos que dar el tiempo para ir a visitarlos, para ir a comer algo, porque no puede pasar desapercibido’”, dijo.

Entre quienes aún de vez en cuando han vuelto están el ex rector Jorge Olvera, magistrado Enrique Vega, o Melody Huitrón Colín, ex directora de la Facultad de Derecho.

Por otro lado, está la historia de la familia Pereda Carmona. Gracias a su trabajo en La Cajuela, la señora Rosa y el señor Sergio sacaron adelante a 5 de sus hijos, todos con una profesión: dos de ellos como abogados; un ingeniero en sistemas computacionales, un contador y su hija, psicóloga.

Tristemente, a lo largo de estos 42 años también han sufrido pérdidas, como el lamentable fallecimiento de su segundo hijo, quien era el que más los apoyaba en el negocio.

“Hace 14 años, la licenciada Melody, que era la directora de la Facultad de Derecho nos ofreció la cafetería. A los dos o tres días le dan la noticia a mi hijo de que tiene cáncer y se viene todo para abajo”, recordó.

“Nos han vuelto a ofrecer la cafetería pero ya después de 42 años se empieza a resentir el cansancio y aquí estamos bien, al aire libre y hasta que Dios nos preste vida seguiremos, además los jóvenes ya nos ubican aquí”, dijo Sergio Enrique Pereda.

La señora Rosa Carmona refirió que a 42 años de haber comenzado a vender rebanadas de pastel y gelatinas, le queda “una gran satisfacción porque ha transcurrido el tiempo y fuimos creciendo, gracias a Dios. Las autoridades universitarias nos han dado la oportunidad de estar aquí y alimentar a muchos jóvenes, que siempre han estado agradecidos con nosotros. Hemos visto como poco a poco creció este pequeño negocio que Dios nos puso en el camino y hemos visto pasar muchas generaciones”, dijo.

La Cajuela está abierta de 10:00 a 18:00 horas de lunes a viernes. Lunes, miércoles y viernes ofrecen enchiladas, tacos dorados, tostadas y verduras al vapor; martes y jueves chilaquiles, pambazos, tostadas, verduras y tortas.