LA CATALEPSIA Y LA POLÍTICA

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En la segunda parte del siglo pasado, cuando el PRI contaba dentro de sus filas a una verdadera militancia leal, preparada y comprometida,  ¡Hay que tiempos, señor Don Simón!, había la leyenda que a Don Joaquin Pardavé lo habían enterrado vivo.

Y es que el célebre actor, que alguna vez reveló que le hubiera gustado ser político y que dio vida al gran Makakikus, entre otros personajes, padecía catalepsia, que es una enfermedad que deja al cuerpo inmovilizado, presentando síntomas de una muerte por no registrar signos vitales, sin embargo, el paciente se encuentra en un estado consciente, pudiendo despertar en cualquier momento para salir de su letargo.

Otras veces el trance dura semanas e incluso meses, mientras el examen más minucioso y las pruebas médicas más rigurosas no logran establecer ninguna diferencia material entre el estado de la víctima y lo que concebimos como muerte absoluta, describe Edgar Allan Poe en un fragmento del cuento El entierro prematuro (1839).

Al cataléptico se lo describe como relativo a una enfermedad mental caracterizada por el mantenimiento de posturas rígidas análogas a la cera.

Este mito me ha servido a manera de metáfora, para comparar lo que le pasó a Susanito Peñafiel y Somellera y lo que le esta pasando al PRI del Edomex y pues en la recta final de la campaña a la gubernatura, se me ocurrió que ésta es una buena forma de intentar sacudir las conciencias de la clase política mexiquense.

 Y es que pareciera que el PRI estatal tiene muerte aparente, tiene catalepsia, y los priistas inspirados en una candidata valiente, decidida y aguerrida como lo es Alejandra del Moral, se niegan a declarar su muerte prematura, y que bueno, celebro esa actitud noble y congruente, como la que también han asumido el ex gobernador y ex presidente del PRI Nacional, el también académico además de político, César Camacho Quiroz y recientemente, el gladiador de mil batallas que causa tanto revuelo al modo de los vientos de su tierra Tecámac y me refiero a Eduardo Guadalupe Bernal Martínez.

 

Vayamos por partes: Mayo ha traído nuevos y renovados bríos a Alejandra del Moral, cada día ha dejado claro que en ningún momento ha pasado por su mente capitular o prestarse para ser botarga, es una mujer formal, de carácter y de convicciones. Por eso, su línea discursiva ha cambiado, con brío, contrasta el escenario pavoroso al que nos quisieran llevar los de esta secta corrosiva, que nos ha dado gato por liebre y que buscan hacerse del Edomex, dándonos rata por delfín.

 

Pregunto seriamente: ¿alguien de parte de la candidata está evaluando con rigor y sin consideraciones el desempeño de las estructuras del PRI y el cumplimiento de las estrategias para garantizar su triunfo?

La pregunta viene a colación porque estoqueando las páginas en redes sociales, particularmente en Facebook, vemos actitudes discordantes, por ejemplo: Laura Barrera a todo vapor metida en su labor de campaña sin candidato a lo largo y ancho del territorio mexiquense, Martha Hilda ganando las calles y bordando fino; mientras otras figuras andan felices y quitadas de la pena ejerciendo el turismo político que confunde y desconcierta.

No es justo que dejen sola a Alejandra del Moral, no sean figuras de cera y ganen la acera a golpe de puerta. Un reciente análisis del experto Carlos Hernández Torres titulado: LA BATALLA MEXIQUENSEconcluye:

  • El resultado será incierto, porque no hay una dominancia clara de ninguna de las alianzas contendientes.
  • Los partidos han perdido capacidad de atraer a los electores de esta entidad.
  • Difícilmente los candidatos ya designados por las alianzas contendientes podrán revertir esta situación.
  • El abstencionismo será determinante y la votación de la clase media, los jóvenes y las mujeres será decisiva.

Mexiquenses, todavía hay de las dos sopas: de fideos o de jodeos. No permitan que se agote la primera y el BAISANO JALIL monte en cólera y se cumpla para el PRI mexiquense y de todo el país el MITO DE MAKAKIKUS.