¡La desaparición del Instituto de Salud del Estado de México, una medida necesaria y coherente; Vuelve el “8M”, sus marchas y excesos

Views: 1709

La frase:

Sin claridad no hay voz de sabiduría.

SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ

De aprobarse, por fin se corregirá una grave falla administrativa que ha dado lugar desde hace muchos años a una institución que en realidad ya no sirve para nada, pero cuyo peso burocrático es desde hace décadas una verdadera carga para el erario estatal y, sobre todo, para los mexiquenses.

Y me refiero a la propuesta presentada en reciente sesión de la Legislatura local por el diputado morenista Octavio Martínez Vargas para, por fin, desaparecer el Instituto de Salud del Estado de México, el cual ya no tiene razón de ser desde la fusión del Sector Salud del Estado de México con el sistema IMSS Bienestar.

El Instituto de Salud del Estado de México –ISEM— fue una institución desde la cual se cometieron todas las tranzas del mundo, desde donde se financiaron campañas políticas inclusos de otros estados y desde donde se hicieron negocios millonarios en beneficio de unos cuantos y que jamás de tradujeron en beneficios para la salud de los mexiquenses.

Si bien el ISEM nunca tuvo razón de ser, ya que de manera paralela existe hasta nuestros días una Secretaría de Salud del Estado de México, la cual, se supone, es la cabeza de ese sector en la entidad, se mantuvo toda una estructura administrativa en el Instituto de Salud del Estado de México para, en los hechos, no hacer nada, más que jugosos negocios vías las nóminas, las adquisiciones de materiales y equipos, y la contratación a discreción de familiares, amigos y compadres de los titulares de esa institución.

En el ISEM se lavaron millones y millones de pesos que luego se invirtieron en beneficio de un solo partido político –el PRI— y de cuadros importantes se esos colores, para simplemente transformar la calidad de vida de unos cuantos, en perjuicio de las mayorías.

Se supone que el ISEM operaba un presupuesto complementario de recursos federales que llegaban al Estado de México para el equipamiento, construcción y mantenimiento de hospitales de primero, segundo y tercer nivel en la entidad, aunque siempre existió al lado otra dependencia como la Secretaría de Salud que hacía prácticamente lo mismo, pero operando con recursos federales.

Por  ello, ahora El diputado Octavio Martínez Vargas propuso extinguir el Instituto de Salud de entidad (ISEM) y trasladar parte de sus funciones a la Secretaría de Salud del gobierno estatal, dado que la operación ordinaria de hospitales generales, centros de salud y servicios de primer y segundo nivel de la entidad se está integrando al modelo IMSS-Bienestar, lo que obliga al Estado de México a redefinir sus competencias.

El Instituto de Salud y su posible desaparición.

Se explicó que actualmente México transita hacia un nuevo modelo de salud pública basado en la federalización operativa a través del IMSS-Bienestar, cuyo objetivo es homologar estándares de atención, centralizar procesos estratégicos y garantizar gratuidad efectiva para la población sin seguridad social.

Este cambio estructural, redefine la distribución de competencias entre la federación y las entidades federativas.

La iniciativa para reformar la Ley Orgánica de la Administración Pública y el Código Administrativo de la entidad sostiene que la permanencia del Instituto de Salud del Estado de México, como organismo descentralizado, ha perdido su razón de ser.

Esto se debe a que, si la operación cotidiana de los hospitales generales, centros de salud y servicios de primer y segundo nivel se integra al modelo IMSS-Bienestar, conservar una estructura administrativa paralela implicaría mantener un aparato burocrático sin una función operativa plena.

El objetivo de la medida propuesta es adelgazar la administración pública, evitar la duplicación de funciones y eliminar los arrendamientos onerosos, destinando los ahorros a la capacitación del personal, a nuevas contrataciones, así como a la adquisición de medicamentos y tratamientos, entre otros aspectos. Esperemos que sea cierto y no sólo un buen propósito.

La propuesta dispone que los hospitales de alta especialidad, los laboratorios estatales y las capacidades técnico-científicas se adscriban directamente a la Secretaría de Salud, garantizando que el Estado conserve infraestructura estratégica y capacidad operativa propia.

La propuesta del diputado Octavio Martínez.

Se añade que esta redistribución no renuncia a la responsabilidad estatal, sino que busca una redefinición inteligente de competencias, y se acota que el Estado coordina con la federación la operación general de los servicios médicos, pero mantiene su capacidad estratégica, regulatoria y de alta especialidad; es decir, se coordinan sin duplicar estructuras y se fortalece la rectoría vigoriza capacidades.

De forma complementaria, esta modificación plantea que la Comisión para la Protección contra Riesgos Sanitarios del Estado de México se transforme en órgano desconcentrado de la secretaría mencionada, con autonomía técnica y operativa, asegurando la continuidad de la función regulatoria y de control sanitario.

En el organismo resultante, se mantendrán las funciones de proteger a la población de riesgos a la salud mediante la regulación, control, vigilancia y fomento sanitario de productos, servicios y establecimientos.

Actualmente el presupuesto del Instituto de Salud del Estado de México –creado  en 1986 y desde 2001 regulado por el Código Administrativo estatal– asciende  a más de 8 mil millones de pesos, mientras que la Secretaría de Salud mantiene un presupuesto operativo de 789 millones 392 mil 513 pesos.

Es una iniciativa totalmente viable en las actuales condiciones en que operan tanto el Instituto de Salud como la Secretaría de Salud del Gobierno del Estado de México, instancia que no se han caracterizado en los últimos tiempos por su eficiencia y sí por su falta de capacidad para hacer realidad la aspiración de brindar servicios de calidad a las y los mexiquenses.

Vuelve el “8M”, sus marchas y excesos

El próximo domingo se conmemora el Día Internacional de la Mujer, el llamado 8M, que, si bien nació como un día para la reivindicación de las auténticas causas de las mujeres, desafortunadamente lo han ido convirtiendo en sinónimo de desmanes, incluso de salvajes enfrentamientos, en el que las razones han sido desplazadas por los enfrentamientos casi siempre inútiles.

Esta fecha emblemática conmemora más de un siglo de luchas por los derechos femeninos, la cual nació en 1857 –incluso antes– por lo que ha convertido el día en algo que simboliza la resistencia contra la desigualdad y la exigencia de equidad real.

La historia del 8M la podemos remontar hasta la Revolución Industrial. Específicamente al mes de marzo de 1857, cuando varias de trabajadoras textiles de Nueva York protestaron contra los salarios bajos y las condiciones laborales inhumanas, lo que marcó un precedente.

Para el año 1908otra huelga de costureras en Nueva York reavivó la llama de lucha. Un año después, en 1909Mujeres Socialistas de Estados Unidos, organizaron el primer Día Internacional de la Mujer, con una marcha de 15 mil participantes, aunque se tiene registró de que solo participaron unos cuantos estados del país.

Fue en 1910, durante la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas en Copenhague, donde Clara Zetkin propuso institucionalizar un día internacional para reclamar derechos para las mujeres.

Mucho que conmemorar, pero…

Para 1911 una tragedia marcaría esta lucha en Nueva York cuando al menos 100 mujeres trabajadoras textiles murieron en un incendio al interior de una fábrica, que, aunque no tiene una causa confirmada, muchas expresaron que en parte se debió a las malas condiciones de trabajo.

El 8 de marzo como la fecha clave para el movimiento se consolidó en el año de 1917. Cuando en plena Primera Guerra Mundialmujeres rusas salieron a las calles el último domingo de febrero (calendario juliano) al grito de pan y paz.

Esta histórica protesta, que inició un 23 de febrero, el cual equivalía al 8 de marzo en el calendario gregorianoLa movilización logró diversos hitos, entre los que se le atribuyen el inicio del movimiento que desencadenó en que se derrocará al Zar Nicolás II. Por esta razón es que se le vinculó con un movimiento de mujeres a nivel global.

A pesar de los diversos movimientos por el reconocimiento de las mujeres, no fue hasta 1975 que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) oficializó el Día Internacional de la Mujer.

Desde las pioneras sufragistas como Elizabeth Cady Stanton, quien en 1848 proclamó que todos los hombres y mujeres son creados iguales, hasta las manifestaciones actuales, el 8M representa una lucha colectiva que ha durado años y continuará por muchos más.

Lamentablemente esta fecha ha sido mal comprendida en nuestro país, pues en los últimos años las causas femeninas han sido utilizadas por algunos grupos que han visto en la violencia la mejor forma de erigirse como figuras del poder.

Lo bueno es que hay otros sectores de la sociedad que han procurado apartarse de la violencia como un mecanismo de revancha social ante los excesos cometidos en contra de ellas, que en su peor extremo llega al feminicidio, esa forma condenable que ha costado miles de vidas inocentes en este país y, desafortunadamente, en el mundo entero.

Esperemos que la conmemoración de este año tenga un final feliz, porque si bien es cierto a muchos nos darían ganas de desquitar esas vidas perdidas a manos de seres irracionales a los que nunca se les enseñó en la infancia que no existe nada más respetable que una mujer, tampoco debería de recurrirse a la violencia para combatir a la propia violencia.