La fuerte presencia femenina de Charlotte en el escenario

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69 Chambers, es una banda de metal alternativo proveniente de Zurich, Suiza. En sus inicios la conformaron dos chicas vocalistas femeninas y eran acompañadas por un varón en la batería: Nina Treml, en  la guitarra y voz, Maddy Madarasz en el bajo y los coros y Diego Rapacchietti a la batería. De acuerdo a lo que han expresado en diferentes entrevistas podemos decir que para ellos la música se puede definir como un montón de contradicciones. Se trataría de un sitio, espacio en el cual la brutalidad coincide con la sensibilidad del pop. Su estilo se podría enmarcar desde el metal al rock alternativo con una atmósfera que es un tanto agresiva como melancólica y frágil. No va de más insistir en que el metal siempre ha sido dominado por los hombres y quizás sigue siendo algo conservador en el aspecto de que las mujeres deben ser novias o fans antes que músicos.

De aquí me parece que hay un doble mérito en este tipo de bandas. Aún con la sustitución de Maddy por Tommy, la voz femenina continúa siendo la que lleva las riendas. Hay que decir que no es sencillo para las chicas y más aún si cantas y además tocas un instrumento en la banda. La misma Nina ha comentado que pareciera como si tuviéramos que probar algo en el escenario, como que no somos chicas posando como pin-ups sino que tocamos de verdad. Más aún, como es el caso de 69 Chambers  que se trata de una banda liderada por una mujer también nos pone en otra posición donde no tenemos nada que perder. Puede llegar a ser divertida la expresión de los espectadores, porque en realidad no esperan nada de ti. Y también es divertido romper los cánones. De todas formas creo que aún hay una buena escena metálica para las mujeres a pesar de todo. Así es que en su momento tuvieron su oportunidad en el Metal Female Voices Fest. Ahí sin duda pudieron demostrar un sello de distinción en el sentido de ofrecer la brutalidad del metal mezclado con melodías más accesibles, pero con gran energía.

Una situación a tomar en cuenta también es que el baterista bien podría entretener al público por sí solo, tiene una genial actitud escénica. Sin embargo, tratan de dejar huella a los asistentes, con un hard rock característico, una vocalista con una vestimenta cuanto menos curiosa y un baterista y un guitarra excelentes, la banda sorprende con una calidad más que aceptable.

Se trata entonces de un proyecto que nos ofrece un sonido limpio que mantiene a la gente brincando y con las manos aplaudiendo. Así es que nos regalan fantásticas canciones, como se ha dicho enmarcadas dentro de un hard rock que, si bien no descubre nada nuevo, la banda lo ha sabido adaptar perfectamente a una sola guitarra y la voz de su cantante, Nina Vetterli-Treml. En esa oportunidad llamó la atención el hecho de que se usarán dos bajos diferentes, uno de cuatro y otro de cinco cuerdas en el concierto. Ante está curiosidad la misma Nina habría dicho que tenía cada bajo afinado de una forma diferente, lo que sin duda le otorgó un contraste curioso y dinámico al concierto. Ahora bien, uno de sus albumes es un reflejo de medio año en Los Ángeles, además no pretende ubicarse en un estilo, y por eso fue severamente criticado por la prensa especializada. Sin embargo, es de destacar que tiene la virtud de combinar diferentes estilos de música creando así una mezcla única que ubican a su vocalista fuera del canon de cantante con el típico corsé. Inclusive el titulo War on the inside, se refiere a la lucha por mantener esta banda unida, y como ella  misma contaría: ser las personas adecuadas con una visión común y con las ganas necesarias para empezar algo nuevo. Se refiere también a mi tiempo en los Estados Unidos, donde tuve que lidiar con toda clase de mierda. Al final, esa fue una “guerra” de la que salí victoriosa, por eso estoy tan orgullosa de que el álbum haya salido en todo el mundo.

Una de sus  presentaciones  en vivo transcurre así: salen fuerte presentando los temas de We Are The Others, titulado Mother Machine, toda una declaración de las intenciones que traen, que es dejar a todos sin voz y sin energías después de su show. Un repaso de hora y media a su carrera, ya que el set-list, para sorpresa de muchos, no gira en torno al último disco, sino que hacen un completo repaso a sus tres discos además del ya citado, los otros dos que tiene la banda se titulan Lucidity y April Rain, si bien es cierto que el algún tema como Control The Storm, en el disco cuentan con colaboraciones vocales de enorme calidad como Marco Hietala, se echó en falta en el concierto los alaridos del bajista y vocalista de Nightwish y Tarot, aunque no por ello desmerece el tema. Así es que hay evidencias de ser unos músicos impresionantes que dejan el alma ante los presentes en concierto. La mayor sorpresa es la enorme fuerza que tiene Charlotte sobre el escenario, un pedazo de frontwoman que obliga a saltar, gritar y entusiasmarse a todos los presentes y que fueran felices después de un show de una calidad tremenda y de auténticos himnos como April Rain, Sleepwalkers Dream  o la solicitada We Are The Others.