+La “Megafarmacia” de López Obrador se encuentra abandonada y tan inútil como el propio ex mandatario federal; Resultó un fraude mucho más grande que el de los 8 hospitales abandonados de Eruviel Ávila Villegas
La frase
Se gastó en la megafarmacia, en las camionetitas, en Los microcarritos, pero lo cierto es que en el sector salud ni hay dinero ni hay medicamentos.
LAMENTABLE VERDAD
DE MEGAFARMACIA A BODEGÓN VIGILADO
Recuerda usted aquel cuento de la Megafarmacia del Bienestar que Andrés Manuel López Obrador mandó a construir a miembros del Ejército Mexicano, para supuestamente atender las necesidades de medicamentos de más de 70 millones de mexicanos. Bueno, pues el bodegón, como ahora le conocen los vecinos de Huehuetoca, Estado de México, se encuentra abandonado, ya nadie trabaja ahí, en su interior, sólo hay personal de seguridad que resguarda no sé qué, pues en realidad dentro no hay nada de valor que proteger.
El viaje a Huehuetoca vale la pena nada más para ir a conocer el mejor ejemplo del fracaso de los megaproyectos de la Cuarta Transformación, esos que muestran todo el dinero derrochado por López Obrador y sus seguidores en obras inútiles que hoy son solo recuerdo de un pésimo gobierno que le ha costado millones y millones de pesos a los mexicanos, criticó las obras faraónicas de los de antes y que aún están dando servicio.
La supuesta Megafarmacia, al igual que los carritos de tamales que recientemente puso en operación Claudia Sheinbaum para dizque enfrentar la escasez de medicamentos en el país no han solucionado mínimamente la terrible situación que enfrentan miles de mexicanos cuya salud, e incluso la vida, están en juego todos los días por falta de una política gubernamental con los pies en la tierra, alejada de la aspiración ilusa y estúpida de que algún día este país tenga un sistema de salud comparable al de Dinamarca, pues lejos, muy lejos estamos de esa posibilidad mientras exista un gobierno que se dedique a engañar al pueblo con ese tipo de obras que en unos cuantos meses no sirven para nada.
Hay que recordar que, según la Secretaría de Hacienda, en la Megafarmacia el gobierno de Andrés Manuel López Obrador tiró a la basura algo así como 15 mil millones de pesos en su construcción y equipamiento, dinero que no se ve hoy por ninguna parte, salvo que alguien esté decidido a comprar esa mega construcción que podría servir para hacer ahí de esas bodegas que ahora están tan de moda en diferentes partes del país para rentarlas y poder ahí almacenar desde muebles viejos y enseres domésticos hasta automóviles de colección, o lo que a uno se le ocurra.

Hasta donde el propio López Obrador dijo alguna vez en una de sus insufribles conferencias mañaneras, en esa supuesta farmacia se almacenarían y distribuirían 286 millones de medicamentos y materiales de curación en beneficio de más de 70 millones de mexicanos, pero no fue cierto, no hay medicinas ahí, y, supongo, tampoco materiales de curación o quirúrgicos que puedan resolver una necesidad de salud de algún mexicano.
La dizque Megafarmacia se equipó en su oportunidad de un sistema de consulta para que los ciudadanos pudieran, vía telefónica, hacer consultas directas y, si existiera el medicamento que se necesitaba, se coordinara la logística para hacerlo llegar a la sociedad. Hoy ya nadie contesta ese teléfono multilínea que supuestamente sería un sistema súper eficiente de atención a la sociedad, pero que ahora la única respuesta que es capaz de ofrecer es: lo sentimos, el número que usted marcó se encuentra fuera de servicio.
También la chafa farmacia de López Obrador estuvo durante un breve tiempo al portal de transparencia del gobierno federal, en el cual actualmente no existe información alguna sobre el elefante blanco construido por el tabasqueño. No hay acceso, y la liga disponible sólo lo lleva a uno a una leyenda que dice que se carece de información sobre la consulta requerida.
La mal llamada Cuarta Transformación lleva años condenando al ex gobernador mexiquense Eruviel Ávila Villegas por heredar a los habitantes del Estado de México ocho hospitales que hoy se encuentran abandonados y sin equipamiento alguno, supuestos productos de la corrupción. La pregunta sería ¿qué tiene de distinto eso con la Megafarmacia de López Obrador?

La única diferencia sería el tamaño, pues en el bodegón en el que está convertida esa obra faraónica de Andrés Manuel López Obrador es siete u ocho veces más grande que cualquier hospital de los que medio construyó y abandonó Eruviel Ávila Villegas.
¿A qué instancia tendríamos que acudir los mexicanos para que se investigue y sancione el evidente fraude en el que resultó el proyecto de la Megafarmacia que López Obrador fue capaz de hacernos creer que sería la octava maravilla y que vendría a resolver la falta de medicamentos para los mexicanos?
El cascarón, o bodegón, como quiera usted llamarle, ahí está, a la vista de cualquiera que desee invertirle unas dos horas y media para viajar hasta Huehuetoca y comprobar cómo se mal invirtieron esos millones de pesos en una obra fea, inútil e inoperante que, lo peor, aún son capaces de defender los miembros de la Cuarta Transformación.
Lo peor del caso, si es que puede haber algo peor, es que el problema de fondo; es decir, el desabasto de medicamentos en el sector salud del país, no se ha resuelto de modo alguno y aún los genios de la Cuarta Transformación siguen explorando esquemas comerciales que permitan atender la necesidad de medicamentos en cantidad y con la calidad suficientes, lo cual es algo que las propias empresas farmacéuticas tenían resuelto antes, mucho antes, de que a estos individuos se les ocurriera ponerse a inventar el hilo negro y el agua tibia.
Debería haber responsables y sanciones contra esas personas que crearon este elefante blanco que ahí está, en Huehuetoca para vergüenza de todos los mexicanos, comenzando por los adoradores de ese nefasto individuo que tanto daño nos hizo a miles de mexicanos y a quien hay ignorantes que lo siguen alabando y hasta santificando. UN MONUMENTO MÁS A LA ESTULTICIA.


