+ La Mujer Rural Enfrenta con Mayor Agudeza las Brechas de Género; Mariela Gutiérrez y el ISSEMyM, desea campeón el Toluca
La frase:
La tierra es de quien la trabaja dijo Emiliano Zapata, pero está en manos –70%– de los hombres
UNA REALIDAD
MARIELA GUTIÉRREZ Y EL ISSEMyM, DESEA CAMPEÓN AL TOLUCA
La senadora Mariela Gutiérrez, dijo:
Ocupados por los servicios de Salud y Pensiones de las y los servidores públicos, policías y maestros del Estado de México, el día de ayer me reuní con el Mtro. Jenaro Martínez Reyes, secretario General del SMSEM, y el director General de ISSEMyM, el Lic. Ignacio Salgado García quien amablemente nos compartió un diagnóstico sobre el estado que guarda esta institución tan importante para millones de familias mexiquenses. Desde el Senado, haremos lo que nos toca para fortalecer la Seguridad Social en nuestra entidad.
Por cierto, ¡miren que bonita vista de la Bombonera, el estadio Nemesio Diez de los Diablos Rojos del Toluca!, a quienes les deseo se lleven el campeonato y sigan poniendo en alto a nuestro querido Estado de México.
La Mujer Rural Enfrenta con Mayor Agudeza las Brechas de Género
Me gusta estudiar el Estado y su papel transformador en la vida de las personas, nos dice Natalia Campos, coordinadora de Gobierno y de Administración Pública, en el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
Es por eso que, al abordar el tema sobre La realidad de las mujeres rurales, destaca que la mujer rural enfrenta con mayor agudeza las brechas de género en los cuidados y en los salarios, pues en México, más de 70% de la tierra está en manos de hombres y ninguna entidad federativa supera 40% de participación de mujeres en la tenencia de la tierra.
Narra que Esmeralda trabaja desde los ocho años como recolectora en los campos de hortalizas de San Quintín, en el norte de México. Le pagan poco y no cuenta con seguridad social. Tiene dos hijos, a quienes debe encargar con una conocida pagando 30 pesos por cada uno. Además de su jornada como trabajadora agrícola, debe encargarse de las labores del hogar: cocina, lava, limpia y cuida a sus hijos.
Esta historia real es una de tantas que se dibujan en la ruralidad del país. La mujer rural enfrenta con mayor agudeza las brechas de género en los cuidados y en los salarios, reitera y ejemplifica: 97% de las mujeres que se dedican al sector agrícola y pesquero realizan labores no remuneradas.
Otro reto de la población rural de mujeres tiene que ver con la falta de propiedad sobre la tierra y de acceso a recursos productivos, lo que limita su autonomía.

En el país, más de 70% de la tierra está en manos de hombres y ninguna entidad federativa supera 40% de participación de mujeres en la tenencia de la tierra. El estado con mayor representación es Tabasco, con 35.5%.
Destaca que uno de los sectores agrícolas en los que se mantienen brechas significativas de género es el cafetero.
El IMCO con Starbucks realizó un análisis para mapear por primera vez en México la situación de las mujeres que se dedican a los cultivos de café: son en total 62 mil mujeres que se concentran en Chiapas, Veracruz, Oaxaca y Puebla.
Nueve de cada diez caficultoras no cuentan con ingresos propios, lo que limita el desarrollo de sus proyectos de vida.
Asimismo, como sucede en general con las mujeres rurales, tienen un nivel educativo bajo.
En algunos países de tradición cafetera, como Colombia, se han implementado acciones como el fortalecimiento de políticas de igualdad de género dentro de los comités cafeteros, lo que permite que las mujeres decidan si quieren sembrar más, exportar, generar proyectos productivos y liderar sus propias asociaciones.
Además, se implementó una política para que las cafeteras pudieran ser dueñas de sus tierras, lo que amplió su rol dentro del proceso del café.
Lo anterior es sólo un ejemplo de que existen alternativas viables para impulsar mejores condiciones de vida para las mujeres que realizan su vida en el campo.
Enfocarse en aumentar su margen de decisión sobre las cosechas y los procesos productivos es un buen inicio para promover los beneficios de la participación de las mujeres en la economía.
Algunas estimaciones indican, por ejemplo, que de cerrarse la brecha salarial en la actividad agrícola a nivel mundial, el producto interno bruto mundial aumentaría 1% (un billón de dólares).
Reconoce y resalta Natalia Campos que cada día accedemos a alimentos gracias a miles de mujeres que se dedican a las actividades agrícolas y que históricamente han enfrentado condiciones como la falta de servicios.
Por lo mismo, enfatiza que, en ocasiones, las discusiones sobre las brechas de género dejan de lado la realidad de las mujeres que, fuera de la órbita urbana, luchan día a día por sacar adelante a sus hijos, consolidar sus medios productivos y generar un sustento de vida.
Propone, en consecuencia, que no sólo el Día Internacional de la Mujer, o el mes de marzo, sino toda ocasión, debe ser también motivo y pretexto para recordar que las brechas de género se manifiestan de forma distinta y requieren, por tanto, análisis y acciones de política pública diferenciadas.
Indiscutiblemente, en las zonas urbanas y desarrolladas se hace más visible todos los temas y las problemáticas de las brechas de género, por lo que el avance en las metas de alcanzar un piso parejo, avanza con mayor celeridad, pues cualquier injusticia de inmediato cobre relevancia en el aspecto mediático.
Sin embargo, en las zonas rurales, pocas ocasiones los medios de comunicación y las organizaciones sociales voltean a constatar las condiciones en las que las mujeres enfrentan este reto de las brechas de género, y en consecuencia, los avances son mínimos, en perjuicio de este segmento mayoritario de la población mexicana, que son las mujeres.
Por eso es digno de aplaudir y de apoyar el trabajo y la labor que realiza Natalia Campos y el IMCO en general, ¿no le parece a usted, estimado lector?


