La nostalgia de las flores de Eduardo Alquimero

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Las flores como emblemas de amor, estados de ánimo y sentimientos. En la literatura son innumerables los pasajes en que ocurren las flores como símbolos, reflejo de un estado, de una evolución del arte y del pensamiento.  La palabra flor también nos remite a una imagen, con sentido múltiple que se basa en la realidad, pero más en los sentidos, en las semejanzas, en las  identidades captadas intuitivamente, poéticamente, desde el que apuntan a un plano sensible y abierto.

La existencia de las flores también ha conformado nuestra idea del relación amorosa, a través de poemas o de novelas sentimentales, representan la constancia del amor, resultan ser indicios claros del elemento de sensualidad que se hace patente en el poeta  no sólo por su belleza sino porque a través de ellas puede espiritualizar la materia. Las convierte en símbolos en los que intervienen  no nada más los significados tradicionales sino nuevos valores aportados por una  nueva y especial sensibilidad.

Otros, los insensibles las han considerado como estorbosos enigmas, es hasta que la experiencia amorosa que, invariablemente pasará por un estado decadente, el de la desilusión, libera la fantasía para expresar el inconsciente y la desesperación de la pérdida. El declinar del amor, es también fin de un ciclo de la naturaleza en el transcurso de la vida humana, eros y tánatos, sucesión de flores desde la cuna hasta la tumba.

Y ahora, en sus versos,  Eduardo Alquimero, nos descubre sobre las flores Se dice que son ellas/Las que  provocan primaveras y las  que terminan por dinamitarnos el alma. Se aparta de la vocación romántica, nos delata sus experiencias de raíz simbolista, pero con la adopción de un estilo coloquial, respetuoso de la distribución del poema, de las palabras bellas que aún tan bellas pueden darnos cuenta de lo cotidiano.

El empleo de palabras conversacionales, supone  recuperar los valores del lenguaje que también aspira a ser sugestivo, evocativo, con su significado de los profundos orígenes de nuestra manera de vivir el amor a pesar de que el gozo amoroso se transforme en dolor, así aprenderemos que las flores también poseen nostalgia, ese que ha sido catalogado como un simple sentimiento de pena por la lejanía, la ausencia, la privación o la pérdida de alguien o algo queridos, sin pensar en su  carácter malévolo y pernicioso  Y que, aunque son ellas el origen, omnipresentes en todos los comienzos/ también son la última limosna,/enmendadura ineficaz de tardíos remordimientos.

A saber, existen dos tipos de nostalgia: la reflexiva y la restaurativa. La primera mira hacia el pasado con la idea de que las cosas han cambiado, sí, pero algunas lo han hecho para mejor. La segunda, sin embargo, tiene como objetivo restaurar una Edad de Oro idealizada

Eduardo Alquimero nos obsequia la nostalgia de la intimidad del poeta nos muestra los estragos de la pasión sobre la razón, de la emoción sobre la reflexión; pero, al contrario que un  románticos, más que su propio sentimiento, individual e intransferible, busca el sentir comparable al de los otros. Antonio Machado decía: Mi sentimiento no es exclusivamente mío, sino más bien ‘nuestro’.

En esta su expresión poética, hay diferentes muestras de vitalismo, sí, se ha creído en el amor no sólo de pareja, de familia, del prójimo, hay optimismo, pero luego llega el descontento, el hastío, la melancolía y la soledad, inevitablemente, aparece la muerte.

Sepulcro Enterré mis restos en el sepulcro equivocado. Cavé profundo en la arena negra de una playa inexplorada. Un foso imperfecto del tamaño de mis sueños. Arrojé dentro mis pedazos, mis pies hechos añicos, mis alas en ciernes, mis ojos rotos, y mis recuerdos fragmentados. La marea desalmada hizo un buen trabajo, borró por completo todo rastro.

Refleja la perspectiva  del hombre contemporáneo y de su propia personalidad compleja, moderna, sobre el  alma en De Amor y de Tiempo. 

Lo mío fue cuestión de caparazones y corazas,/ de rústicos blindajes que salvaguardaban/ las cenizas de mi alma. Creí, ingenuamente,/ que había sido un tema de amor./ Pero ahora sé que no./ Porque no hubo tiempo para eso,/ ni para confirmarlo/ ni para maldecirlo./ No hubo tiempo/ para beber el agua,/ ni para ahogarme en el río.

Sin embargo, el aspecto solidario de la muy reciente perspectiva de género en Falsas Evas: Levantar la voz/ de aquellas que fueron acalladas. Izar la bandera entre lamentos,/ a media asta./ Portar un moño negro o violeta o naranja,/ prendido del alma./ Alistarse en marchas de protesta/ con el repudio atorado en la garganta./ Hacerlo todo/ y que no suceda nada.

Llevamos la sangre de todas ellas en nuestras manos esparcida, por omisión, estupidez o desenfado, tú, yo… involuntarios homicidas.

Existencialista es un decir, pues como autor, ha vivido la angustia existencial que genera la aparente absurdidad del mundo.

Es por ello que soy y me declaro. en plena facultad de mi locura. idealista empedernido eterno, fatidico suicida.

Aporta nueva masculinidad, definida como el conjunto de atributos, valores, comportamientos y conductas que son característicos del hombre en una sociedad determinada.

*Ed. Bonsai, México,2022