+La nueva guerra por los parquímetros. Lo único que se exige son reglas claras e información suficiente; El programa Hoy no Circula no se aplica para todos en el Valle de Toluca, los operadores de autobuses aseguran no estar obligados
La frase:
¿Por qué los autobuses no verifican? Utilizan un Diesel de pésima calidad y con ello no sólo apestan la ciudad sino que la tiznan magníficamente?
ES PREGUNTA
El Ayuntamiento de Toluca está a punto de iniciar una nueva guerra, ahora con motivo de la instalación de parquímetros en buena parte del centro de la capital mexiquense, y en la zona de hospitales, donde de por sí ya es conflictiva la vida para quienes ahí viven y, sobre todo, para quienes se ven en la necesidad de acudir a alguna de las clínicas y hospitales ahí instaladas.
La primera pregunta sería ¿qué son los parquímetros y para qué sirven? Los parquímetros son unos dispositivos mecánicos o digitales que permiten medir el tiempo que una persona estaciona su vehículo en la vía pública, a cambio de lo cual debe pagar una cuota o tarifa previamente establecida.
Me preguntarán entonces ¿quién establece esa tarifa? Pues la respuesta es: la autoridad, en este caso la autoridad municipal, que es el nivel de gobierno que tiene jurisprudencia en esa materia. Se supone que el Ayuntamiento de Toluca tiene que aprobar un acuerdo de cabildo, mediante el cual los miembros de todos los partidos políticos representados en esta localidad, establezcan los términos, tarifas y condiciones con las que operará el sistema de parquímetros.
En ese acuerdo, deben aclararse algunas cosas importantes, por ejemplo, cuánto cuesta el minuto por dejar estacionado en la vía pública un vehículo automotor, por supuesto las eventuales sanciones a las que se hará acreedor el ciudadano si no paga a tiempo la tarifa establecida por el lapso que desee emplear la vía pública, y, quizá lo más importante, al menos para el ciudadano, se debe normar a cambio de que se está pagando esa tarifa por estacionar un vehículo en la vía pública y a quién se le va a pagar ese dinero.
Estos últimos puntos son fundamentales de que se acaten y se cumplan, porque la autoridad tiene la mala costumbre de únicamente establecer obligaciones al ciudadano, pero casi nunca se explica en razón de qué el ciudadano está haciendo ese pago, ya que como existen obligaciones para el ciudadano, también debe haberlas para la autoridad que está normando ese servicio.

La autoridad deberá dejar bien claro, por ejemplo, qué pasará con las personas que eventualmente dejen estacionado su vehículo automotor y cubran la tarifa establecida, pero que cuando regresen no encuentren su automóvil o camioneta. En este caso, la autoridad estaría obligada a pagar un seguro por pérdida total de la unidad que se hubieran robado, lo cual debe ser suficiente para que el ciudadano recupere el bien del cual fue despojado.
Si no es así, el ciudadano por qué estaría obligado a pagar la cuota de los parquímetros, si no existe nadie que responda por el patrimonio que está en juego del ciudadano. Si nuestra autoridad municipal cree que todo debe ser a su favor; es decir, eximirse de la responsabilidad de responder eventualmente por la integridad del vehículo que se deje estacionado, pues estaría incurriendo en la llamada Ley del Embudo, que no es otra cosa que sólo exigir sin dar nada a cambio, sin responsabilizarse de los bienes materiales que en este caso estarán en riesgo cuando cualquiera deje su vehículo en la vía pública.
Porque esta responsabilidad también debe aplicar del lado de la autoridad, y ser capaz de garantizar la seguridad del automóvil o camioneta que se deje estacionado, incluso en casos de robos no totales, cuando al ciudadano le roben un espejo retrovisor, alguna moldura o cualquier parte de la unidad. Si no se hace así, pues en realidad el ciudadano no estaría obligado a acatar cualquier disposición que en ese sentido se establezca en Toluca o en cualquier ciudad del Estado de México, del país o del mundo.
De ahí la importancia de la expresión ciudadana aplicada este miércoles para obligar al gobierno municipal de Toluca, que encabeza el alcalde Ricardo Moreno Bastida, para no dar ni un paso para la instalación y operación del sistema de parquímetros hasta que no se aclare absolutamente todo sobre su operación.
El Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), al cual se ufana en pertenecer el mismo alcalde Ricardo Moreno Bastida, está obligado, primero, a la transparencia, y cualquier principio de transparencia comienza porque las cosas queden absolutamente claras antes de que esos mecanismos se transparenten y se expliquen suficientemente a la sociedad. Cualquier acción en sentido contrario sería imposición y eso es algo que dista, y mucho, de los principios que dieron vida al partido político que hoy gobierna en la capital mexiquense.
Desde que el alcalde tuvo la gran idea de instalar y operar los parquímetros, expuso que todo lo que se recaude por esa vía se invertirá al 100 por ciento en la reparación y construcción de banquetas para Toluca. Queremos creerle al presidente municipal. La sociedad exige, y con razón, de que no se desvíe ni un solo peso de esa recaudación para otro propósito, sobre todo para gastos suntuarios y mucho menos para cubrir la nómina municipal, como se acostumbró antes.
Esperemos que sea cierto que, en algún tiempo, corto, Toluca se distinga por tener las banquetas más bien construidas del país, que funcionen eficientemente y que los adultos mayores y personas con discapacidad dejen de caerse en la vía pública por haber tropezado con una banqueta en mal estado, como ocurre actualmente.
Por supuesto que, como toda política pública, el Sistema de Parquímetros debe ir acompañado de una instancia regulatoria, algo o alguien que se encargue de que todo funcione conforme lo desea Ricardo Moreno, un área capaz de responder a cualquier duda o conflicto que la operación de ese sistema pueda tener para los ciudadanos-
Los ciudadanos de Toluca ya no quieren más problemas, ya están fastidiados de ser ellos siempre los que salen perdiendo y pagando por cada ocurrencia de la autoridad. Todos deseamos que ese plan del alcalde funcione, que sea un éxito, que le traiga muchos recursos al Ayuntamiento de Toluca, que todos los ciudadanos obedezcamos perfectamente lo establecido por la autoridad y que dé resultado. Será en beneficio de todos, pero hay que aclararlo, transparentarlo, desde el principio, y, también, hay que planear muy bien las cosas y dejar las improvisaciones para otros tiempos.

INCONFORMIDAD CON MEDIDAS “ECOLÓGICAS”
Persiste la inconformidad entre los habitantes del Valle de Toluca y del Valle de Santiago Tianguistenco respecto a la aplicación del programa ambiental Hoy no Circula, el cual no está midiendo con la misma vara a todos los propietarios de vehículos automotores. La queja se centra en que a los ciudadanos sí se les está obligando a dejar el automóvil un día a la semana en su casa, mientras que a los concesionarios del transporte público y a sus trabajadores se les permite que libremente utilicen sus unidades todos los días, sin cumplir mínimamente con una verificación sobre los niveles de contaminación de sus vehículos.
El mejor ejemplo, al menos el más observable, precisamente radica en la zona de Santiago Tianguistenco y sus alrededores, donde todos los días la población observa verdaderas chimeneas circulando impunemente y nadie les dice nada.
Basta con darse una vueltecita cualquier martes, cuando se lleva a cabo el tradicional tianguis, para observar como en Tianguistenco y sus alrededores es fácilmente distinguible una nube de contaminación, la cual es causada, sobre todo, por las unidades del transporte público.
Por curiosidad, nos acercamos al chofer de uno de esos autobuses para preguntar ¿cuándo fue la última vez que llevó su camión a verificar? A lo que cínicamente respondió: nunca, nunca lo he llevado a verificar, eso es para autos, no para autobuses y cualquier vehículo de trabajo.

Al menos eso es lo que cree ese chofer de autobús en Tianguistenco, lo cual evidentemente no tiene ningún sustento, porque, hasta donde se sabe, todas las unidades motoras están obligadas a un proceso de verificación vehicular, así como todas están obligadas a quedarse paradas un día a la semana, de acuerdo con el calendario del programa Hoy no Circula, que norma a todos, absolutamente a todos.
Al parecer, tampoco las acciones de vigilancia están siendo parejas para el cumplimiento de esa normativa, pues los agentes de Tránsito andan desatados en contra de cualquier automovilista que no porte el holograma de la más reciente verificación vehicular, mientras que por la derecha los rebasan autobuses de cualquier empresa concesionada que echan más humo que cualquier chimenea industrial.
Los ciudadanos estamos sacrificando parte de nuestras libertades, como la libre circulación, a cambio de favorecer la recuperación ambiental, pero esto no está siendo parejo, ya que parece que los autobuses están exentos de esa medida, aunque nadie nos lo aclaró oficialmente.

