LA POBREZA DE LAS MUJERES, DIFERENTE, INCLUYE EL TIEMPO; SON LAS QUE CUIDAN A NIÑOS, ENFERMOS Y ANCIANOS

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Las encuestas sobre pobreza y desigualdad deben incluir preguntas que permitan conocer la situación de quienes integran los hogares y las familias, así como las relativas a poder, violencia, alimentación y movilidad, pues la situación de mujeres y hombres es diferente y ello debe reconocerse, propuso Arlette Covarrubias Feregrino, profesora-investigadora de El Colegio Mexiquense.

En la conferencia «Mujeres y pobreza en México», tercera del ciclo 2023 «El entorno social contemporáneo. Reflexiones desde las Ciencias Sociales», la economista puso énfasis en el hecho de que la pobreza de las mujeres tiene componentes estructurales e incluye rubros como el tiempo, que en ellas es muy escaso por las tareas que cumplen en el cuidado del hogar, la atención de niños, enfermos y personas de la tercera edad, además del trabajo, si es el caso.

En el Aula Mayor de Santa Cruz de los Patos, expuso que según su condición étnica y por edad, las mujeres enfrentan desigualdades y pobreza, considerando a esta última la privación en el bienestar de una persona.

Covarrubias Feregrino se apoyó en las cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (Coneval) y encuestas del INEGI, como la de ingreso gasto en los hogares, para analizar la situación de las mujeres mexicanas en relación con la pobreza.

Revisó las distintas maneras de medir desigualdad y pobreza que se aplican, y dijo que la que se concentra en el ingreso y el consumo supone que la distribución de los recursos en el hogar es equitativa, cuando no es así.

Desarrolló las propuestas del economista Amartya Sen, Premio Nobel 1998, quien se concentra en la pobreza de capacidades, y dijo que las mujeres son más vulnerables por estar sujetas a mayores presiones, a la vez de que remitió a la ligera diferencia que hay entre mujeres y hombres en pobreza -de un punto porcentual- luego de la pandemia de Covid-19 (44.4% contra 43.4%).

Arlette Covarrubias consideró que el ingreso no basta para medir el bienestar, y este debe incluir lo que un individuo alcanza a hacer y la libertad para elegir en rubros tales como la movilidad, la educación, la alimentación, entre otros.

            Aceptó que la medición de la pobreza debe ser multidimensional y tener indicadores, pues la pobreza responde a ciclos de vida, como se aprecia en datos oficiales sobre niñas, jóvenes y adultas, en los que las primeras, beneficiaras de la educación, están afectadas por la pobreza en menor medida.

La investigadora propuso reconocer a hombres y mujeres como grupos diversos y heterogéneos, que experimentan la pobreza de distintas formas.

El mensaje inicial de la sesión fue hecho por César Camacho, presidente de El Colegio Mexiquense, y el encuentro fue moderado por la historiadora Margarita Vasquez Montaño.

La siguiente sesión del ciclo de conferencias de la planta académica de la institución será el 17 de abril, con la exposición de Salvador Rivera Mir, quien hablará del proyecto de investigación que coordina, «El ecosistema del libro en el Estado de México».