LA PREEMINENCIA DEL AMOR

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El apóstol Juan en su primera carta dijo que: “El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.”

Es fácil confundir el amor, con buenos sentimientos. Pero el verdadero amor no depende de los sentimientos. Se trata de algo que va mucho más allá, que lo que siento por alguien. Un amor romántico, un miembro de mi familia, un amigo, e inclusive, un compañero de trabajo.

A menudo, se da y se recibe amor con la intención de recibir algo a cambio. Pero ¿acaso amar a alguien puede ser difícil?

“El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad, sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”. Apóstol Pablo.

Claramente lo que el apóstol declara con tal certeza acerca del amor, disipa la nube que, en ocasiones, nos oculta la verdad sobre este. Sin darnos cuenta, hemos estacionado la práctica del amor a tan solo una praxis carnal y de llana atracción, pero el amor claramente va mucho más allá.

Hay quienes piensan que el amor es tan solo un cumplido, o hacen del amor una simple tablita de la cual sostenerse cuando tiene problemas, otros más, acomodaron el amor a la feria de los valores, lo cual a mi parecer es erróneo, ya que el amor a diferencia de los valores no fue adquirido; me pregunto entonces, ¿en dónde aprende uno el amor? o ¿Acaso, estará disponible a la compra, en algún expendio? ¿Quién nos enseñó a amar a nuestra madre, por ejemplo?

Ciertamente, a mi parecer, el amor no tiene una interpretación meramente gráfica, o artística, o clínica, el amor es un don de Dios, es decir; es un regalo para nosotros y es un regalo que Él nos dio para usarlo cada día de nuestras vidas, para vivirlo y compartirlo con todos los que están alrededor nuestro.

El amor, no tiene un color primario, ni único, carece de reglas, no puede ser juzgado por nadie, su práctica no admite el fingimiento, mucho menos la mentira, no es de uso limitado; se recomienda en grandes cantidades y a cada instante. El amor es verdadero y nunca deja de ser.

No existe mejor legado que este: Sembremos amor todos los días de nuestra preciada vida, en la familia, con los amigos, en el trabajo, en la sociedad, de forma viral, en cada lugar que visitemos y si así lo hiciéremos, el día de mañana, cosecharemos todo ese amor para nosotros mismos en abundancia.

Esta es la verdadera fórmula para una vida mejor, una familia con calidad y una sociedad fuerte y verdadera. “El amor es de Dios y quien ama es nacido de Dios porque Dios es amor.”.

Por cierto; no amamos y dejamos de amar, cuando dejamos de ver a cierta persona o cuando terminamos una relación, el amor nunca se acaba, si amas, entonces amas y sino es así, entonces el misterio finalmente esta resuelto, lo que tuviste en realidad nunca fue amor, porque, el amor nunca deja de ser.