+La propuesta de pensión al 100% de AMLO; ¿Cuál es la jubilación al 100%?; ¿Aumentaría el porcentaje de descuento para el fondo de pensión?; la pensión contributiva y la no contributiva
La frase:
La jubilación es cuando dejas de vivir para trabajar y comienzas a trabajar para vivir.
REFRÁN POPULAR Y REAL
LA JUBILACIÓN AL CIEN POR CIENTO
La jubilación al 100% del último salario es una de las propuestas del presidente Andrés Manuel López Obrador que se hizo oficial a partir de este 5 de febrero y que será sometida al análisis y aprobación de la Cámara de Diputados y del Senado de la República. Sin embargo, a pesar de que suena bonito para todos quienes se vayan a jubilar, en realidad es que es harto difícil que se cumpla con el propósito presidencial y obviamente con el deseo de los trabajadores.
Por principio de cuentas, habría que definir qué es el 100% de la jubilación. Un ejemplo sería el de los maestros estatales o federales, cuyo sueldo puede ser en promedio de 40,000 pesos, sin embargo, de esos 40,000 pesos solamente 24,000 son de sueldo base, el resto, 16,000 pesos, se obtiene en su calidad de trabajador activo por la suma de quinquenios, la suma también de mejora profesional, eso es si tienen licenciatura, maestría o doctorado en su especialidad y otras prestaciones.
Dichas prestaciones no generan aportación para lo que se llama Fondo de Pensión ni tampoco para el Fondo de Servicio Médico. Cuando mucho generan el Impuesto Sobre la Renta, aunque en muchos casos no es así.
Luego entonces el 100% de la jubilación de un maestro que gane 40,000 pesos al mes es de 24,000 lo cual es el 100% de su salario base y le quitan las prestaciones porque las mismas no generan la antigüedad que sí genera el trabajo base.
Otro de los grandes problemas es que ni los maestros, ni los empleados ni otros trabajadores de la iniciativa privada, que cotizan al Seguro Social están conformes con el descuento para Fondo de Pensión, que oscila entre el seis y el 8% de su salario. Por ejemplo, un trabajador, un maestro o un empleado con un sueldo quincenal de 22,053 pesos aporta alrededor de 1,323.18 pesos quincenales a su Fondo de Pensión (6%) lo cual para el acumulativo en dicho fondo es muy poco, pero para el trabajador que observa menos percepción es muy alto, lo cual en la realidad no es del todo cierto.
Desde allí empiezan los problemas, porque dicho trabajador comenzó aportando el mismo 6% en el mejor de los casos, pero con un salario menor que correspondía a los inicios de su trabajo y que fue mejorando al paso del tiempo por ascensos y otras conquistas laborales, que incrementaron su salario, pero no el porcentaje, ese sigue siendo el mismo 6%.
Dicho en números significa lo siguiente, su salario inicial fue de 6,000 pesos y el 6% de esos 6,000 pesos son 360 pesos quizá durante cinco años o más y así fue ascendiendo y mejorando de sueldo, pero no de porcentaje para la aportación al Fondo de Pensión, por lo tanto éste no crece en la misma proporción al salario devengado.
Lo anterior se denomina pensión contributiva, que se deriva de un salario en un empleo formal. En tanto que la pensión no contributiva es la que se venía aplicando en varios gobiernos priistas y que alcanzó su cúspide en el gobierno morenista de López Obrador con la pensión universal que se otorga en la actualidad hasta de 6,000 pesos bimestrales para personas que o no trabajaron 30 años o más, o no contribuyeron con alguna percepción para obtener su pensión y que viene siendo una especie de pensión por gracia que antaño otorgaban los gobernantes a determinadas personas y que Obrador otorga masivamente.
FALTA DE SOLIDARIDAD Y MAL MANEJO
El problema surge con la modificación que se hizo a las pensiones a partir de 1997 en que se crearon las llamadas Afores, que si bien son aportaciones tripartitas de trabajador, empleador y el gobierno lo cierto es que dejaron de ser solidarias con el resto de los trabajadores jubilados y con ello dejaron de ser un aporte para las anteriores generaciones y que se incrementara el fondo correspondiente para el pago de las mismas.
A lo anterior, hay que agregar el mal manejo en algunas instituciones de Seguridad Social como ISSEMyM que sumó entre otras cosas una demagógica disminución de las aportaciones al Fondo de Pensión que decretó el entonces gobernador Alfredo del Mazo González en su tiempo y en su momento y bajó de 8% al 6%, a eso hay que agregar los malos manejos de muchos quienes han dirigido a la institución y que la tienen ahora en quiebra total, en donde no alcanza para abastecer medicamentos ni tampoco para solventar a nuevos jubilados cuya lista de espera ya sobrepasa a los 2000 trabajadores.

La propuesta presidencial de López Obrador tendría que contener lo que cuestionan los partidos de oposición, cuando preguntan de dónde se obtendrán los fondos para sostener esas jubilaciones al 100%, que además requieren del fomento de una Cultura del Ahorro entre los trabajadores para que acepten una mayor aportación en cuanto porcentaje de su salario para su pensión y que el gobierno genere una mejor estrategia fiscal, sin necesidad de aumentar impuestos, que no sólo genere incremento de la base contributiva sino que permita sostener el enorme gasto que significan las pensiones no contributivas.
La propuesta de López Obrador va en contra de lo que sucede en otros países del mundo en donde se emigra a sistemas de Cuentas Individuales y en el que se traslada a las empresas y trabajadores la responsabilidad de fondear las pensiones, cosa que en México no sucede, ya que actualmente la aportación tripartita en el caso de la iniciativa privada promedia el 9% del salario conformada por un 7% del patrón, 1% del trabajador y 1% del gobierno. Dicen los expertos que no hay país en el mundo en donde el trabajador aporte tan poco como en México.
Dichos expertos recomiendan también empezar ahorrar desde que se inicia la vida laboral, ofrecer el mejor plan de pensiones privado por parte de las empresas y contar con el mayor incentivo fiscal por parte del gobierno federal, parecería ser la fórmula para conseguir una buena pensión.
Hay que recordar que una ley cuando se reforma si es en perjuicio de quienes ya se les aplica no se genera obligación, pero si es en beneficio de quienes ya se les aplica si se tiene que operar.
A todo lo anterior se suman varias preguntas. En caso de aprobarse la propuesta presidencial: ¿abarcaría también a las personas ya jubiladas que sí trabajaron?
¿Se incluiría a los millones de personas que reciben por ahora 6000 pesos bimestrales de una pensión no contributiva?
En el caso de los primeros, es decir los que reciben una pensión contributiva y que no se les incremente con la reforma, hay que anteponer la palabra equidad, registrada en la Constitución General de la República tanto para el pago de impuestos como para el tratamiento igual para todos los ciudadanos en general.

