La resignación

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Sucede la derrota, el abandono, renunciar ante situaciones complejas de la vida, la entrega voluntaria que alguien hace de sí, colocándose en otra voluntad. Los reyes abdican, los soldados desertan. Connota cierta comodidad el ceder ante las adversidades antes que luchar contra ellas. Los idealistas piensan que no basta existir para vivir sino que  luchar es lo que justifica el hecho de estar vivo.

Las situaciones hostiles –lejos del lugar común de  la devastación y soledad–, condicionan al humano como un animal simbólico que requiere de ritos, instituciones, relaciones sociales, que no siempre son óptimos o se desarrollan de la mejor manera, la mayor de todas las adversidades: la muerte. Para la medicina moderna la muerte se considera  un fracaso, la prolongación de la vida es el objetivo mayor, todo lo demás contranatural, la sensación de impotencia y frustración después de la experiencia de ver morir a un ser cercano, ¿qué significado deja  la muerte? Un transitar, un aprendizaje, dolor y pena, pero al mismo tiempo, un aceptarse como persona.

La paciencia y la conformidad ante una situación perjudicial, sólo son un mecanismo de defensa; dejar de buscar soluciones a la problemática  cuando se es inevitable o se cansa de luchar, eso es la resignación.

Invitan a usar la palabra aceptación en lugar de resignación, la cual anima a cambiar y a moverse, actuar, hacer algo ante lo que sí se tiene solución o posibilidad de cambio, dejar de ser víctima de las circunstancias, otra manera de salir a flote en la balsa de la  estabilidad psicológica.

Acaso nos gustaría que la realidad fuera otra, abandonar el sufrimiento que sólo  genera resentimiento y amargura, sensaciones internas dolorosas.

Victimismo o responsabilidad, es una propuesta redituable, pues qué puede hacer la pasividad en contra de la proactividad. Ver pasar la vida no es la mejor opción, la falta de motivación es la principal causa de enfermedades psicosomáticas, nadie quiere eso, mejor la contrapartida: revolucionar y evolucionar, ver las cosas con otra perspectiva. Prefiero la reasignación, renunciar al beneficio de la apatía de considerarse nulo.  La resignación es un suicidio cotidiano, decía Balzac.