La roban durante 4 décadas

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Cuando quedó abandonada, empezaron a robarle.

Al parecer nadie se dio cuenta o lo peor, a nadie le interesó su suerte.

Ladrones, saqueadores y vándalos han entrado y salido durante más de cuarenta años.

Tal vez empezaron llevándose las vacas, herramientas y maquinaria.

Quizá, después se llevaron muebles, cuadros y enseres de cocina.

Resulta probable que al irse quedando vacías las habitaciones, los hurtos continuaran a través de extraer las puertas y ventanas.

Las huellas del saqueo se observan en los suelos y las paredes donde alguna vez estuvieron adheridas baldosas de cerámica y piedra.

Las duelas de la sala y recámaras, lo mismo que los recubrimientos y accesorios de los baños,  también fueron robados.

De milagro se han salvado las piedras labradas con las letras S y D, signos de identidad del viejo casco de la hacienda y que en el santoral corresponden a San Diego.

A don Raúl, originario de la comunidad de San Diego de los Padres, lo ata su infancia a la hacienda de San Diego de los Padres.

—La hacienda de San Diego es “de los padres” porque presbíteros habitaron aquí. Se trata de un sitio cuya hospitalidad cobijó a otros religiosos que aquí pernoctaban para recuperar las fuerzas en sus trayectos por la región –nos relata orgulloso don Raúl.

—Por los años de 1970, los propietarios de la hacienda, de origen español, tuvieron que huir pues fueron despojados de esta propiedad y las hectáreas de tierras de labor –recuerda don Raúl.

—Lo malo es que el casco de la hacienda quedó sin protección. Quedó en el abandono. Empezó su destrucción que no se ha detenido –lamenta don Raúl.

La fealdad quiere acabar con los muros que quedan en pie y los vestigios de las techumbres de la hacienda de San Diego de los Padres.

La fealdad que amenaza a estas históricas paredes sirve para recordar la belleza que alguna vez caracterizó al casco de la hacienda de San Diego de los Padres.

La fealdad que viene con la destrucción del sitio emblemático sirve para recordar, que con la intervención arquitectónica adecuada y la inversión sustentable, sería posible recrear la belleza de este recinto histórico para los habitantes de San Diego de los Padres y del municipio de Toluca.