LA UAEMEX FACTOR CLAVE EN EL DESARROLLO ECONÓMICO DEL EDOMEX

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El encuentro de dos personas es como el contacto de dos sustancias químicas: si hay alguna reacción, ambas se transforman. Carl Jung

 

 

 

Si algo habría que reconocerle a la actual administración estatal que encabeza la Gobernadora Maestra Delfina Gómez, son sus programas, acciones y políticas de inclusión, articulación y de respeto al sector empresarial mexiquense a través de la Secretaría de Desarrollo Económico.

El reto es mayúsculo en un estado que no obstante, ocupar el segundo lugar en importancia en toda la República en materia de desarrollo económico, estados como Nuevo León, Coahuila y Querétaro, representan una seria competencia en la lucha por la atracción de capital extranjero y de nuevas industrias, entidades en donde por cierto, sus instituciones de educación superior y universidades, ocupan las más altas calificaciones a nivel nacional, aportándoles una sólida ventaja competitiva.

Aquí es a donde quiero enfatizar en mi colaboración, en la necesidad de alinear todos los factores de la producción para que cierren filas con las autoridades estatales y municipales en materia de desarrollo económico y particularmente en materia de educación universitaria y en la educación continua.

Es por eso, que se debe aprovechar la coyuntura del cambio de rector en la UAEMEX, para dar un manotazo en la mesa acompañado de golpe de timón que sacuda las estructuras amañadas, liderazgos anquilosados y programas académicos cada vez más alejados de las necesidades de los mercados laborales, en donde además, se privilegia más la cantidad de egresados cuál cifra estadística, que la calidad en la preparación académica e integral de sus egresados.

Solo de esta manera, cerrando filas y en unidad, se podrá hacer frente con éxito a un escenario que los expertos han llamado con el acrónimo VUCA, surgido en la última década del siglo pasado; para el siglo XXI, ha surgido un nuevo acrónimo BANI, mismo que abordaré con más amplitud en mi próxima entrega.

El término VUCA es un acrónimo en inglés que describe entornos o situaciones caracterizadas por:

Volatility (Volatilidad): Los cambios suceden rápido y de manera inesperada.

Uncertainty (Incertidumbre): Es difícil predecir el futuro o saber qué va a pasar.

Complexity (Complejidad): Hay muchos factores y variables interrelacionados.

Ambiguity (Ambigüedad): Falta de claridad sobre cómo interpretar los eventos.

Ya lo apuntaba en mi entrega anterior, nuestra universidad requiere de liderazgo y que mejor que el de una mujer que comprenda los alcances del reto y se articule eficientemente y sin dilación con las autoridades estatales y municipales encargadas de la promoción económica del EDOMEX.

Para cerrar, me apoyaré en la IA, para compartirles un diálogo imaginario entre Nicolás Maquiavelo (filósofo y político renacentista, autor de El Príncipe) y Carl Jung (psiquiatra y psicólogo suizo, fundador de la psicología analítica), debatiendo sobre las características que deben tener los líderes del siglo XXI:

Maquiavelo:

Estimado Jung, en mi tiempo afirmé que el líder debía ser astuto como el zorro y fuerte como el león. En el siglo XXI, la volatilidad y la incertidumbre exigen que el líder siga siendo pragmático y capaz de adaptarse rápidamente a los cambios. La virtud principal sigue siendo la capacidad de leer el momento y actuar con decisión, aunque a veces ello implique tomar decisiones impopulares.

 

Jung:

Maquiavelo, tu visión es perspicaz, pero hoy el líder también debe comprender la profundidad del alma humana. El siglo XXI exige líderes que no solo manejen el poder externo, sino que tengan conocimiento de sí mismos. La sombra, aquello que ocultamos, puede sabotear incluso al más hábil. Un líder moderno necesita integridad, empatía y la capacidad de inspirar desde el inconsciente colectivo.

 

Maquiavelo:

No niego la importancia de conocer la naturaleza humana, pero la realidad política es dura. El líder debe ser capaz de manipular percepciones y mantener el control, pues la multitud es voluble y fácilmente influenciable. La imagen, hoy más que nunca, es un arma poderosa.

 

Jung:

La imagen sin autenticidad es frágil. Los líderes que se desconectan de su verdadero ser terminan siendo víctimas de sus propias máscaras. En una era de información y transparencia, el liderazgo auténtico es más resistente. El líder debe ser capaz de escuchar, no solo a los demás, sino a sus propias contradicciones internas.

 

Maquiavelo:

Entonces, ¿propones que la introspección y la autenticidad sean tan importantes como la astucia y la fuerza?

 

Jung:

Exactamente. El líder del siglo XXI debe unir lo externo y lo interno: actuar con inteligencia, pero también con conciencia. Solo así podrá guiar a otros en tiempos de caos, no solo sobreviviendo, sino ayudando a su comunidad a transformarse y crecer.

 

Maquiavelo:

Quizás, entonces, el verdadero arte del liderazgo hoy consista en equilibrar la máscara y el rostro, la estrategia y la autenticidad. Un líder que sepa jugar el juego del poder, pero que no pierda su humanidad.

 

Jung:

Así es. El líder que se conoce a sí mismo y actúa con integridad es antifrágil: se fortalece con la adversidad y guía a otros hacia el sentido y la renovación.

Diálogo ilustrativo útil en éstos días en que se tomará la decisión para elegir a quien dirija los destinos de los jóvenes mexiquenses universitarios.