La vida es fácil, vivir es lo difícil

Views: 609

Después de poco más de un año de compartir con usted –amable lector– todos los martes lo poco que sé acerca de finanzas, mi único interés es que usted comprenda mejor el mundo en el cual vivimos y en el que nos desenvolvemos; podemos no estar de acuerdo con el sistema, podemos tener otras teorías respecto a la forma de vivir; sin embrago, el mundo es como es y funciona de un modo determinado y es por eso que debemos aprender a capotearlo para llevar la vida de una mejor manera, vivir con un poco más de tranquilidad.

Ya he comentado que el mundo de las finanzas no sólo compete al de los dineros, sino que se involucran varios aspectos más. Por eso siempre he pugnado por la educación integral del ser humano. El mundo de las finanzas personales va de la mano y tiene mucho que ver con temas de carácter psicológico, ético y moral. Vimos, por ejemplo, que teorías del comportamiento humano y del consumidor no le son, tampoco ajenas.

Del mismo modo, aspectos de salud física y deporte, conocimiento de la Historia… en fin.

Después de terminada la segunda gran guerra, surgieron dos frentes, el mundo apostó por uno. Uno que se olvidó de la problemática metafísica aristotélica y en pos del progreso y de la competencia, se olvidó el principal problema humano: el destino personal.

Es por ello que el sistema funciona, porque nos despojó de nuestro destino; nos necesita, pero nos necesita, ocupados, distraídos, enfermos, dispersos, con depresión, vacíos… ¿para qué? Para consumir. Para consumir todo y de todo.    

Desde hace más de veinte años le declaré la guerra a dos enemigos del género humano: la ignorancia y la costumbre. La primera nos mantiene con una venda en los ojos, imposibilitados para percibir el mundo y cómo funciona. Sumergidos en ella, en una ignorancia supina, el hombre ha cometido las más grandes atrocidades, por no decir estupideces de la historia. Y la segunda, la costumbre, con ella a cuestas, el hombre transita por la vida sin preguntarse nada, sin cuestionarse nada, pues todas las respuestas se las dieron tiempo atrás; así se hacen las cosas, así ha sido siempre, tú ni te metas.

Es mi deseo, benévolo lector, que estas columnas financieras sirvan para menguar a esos dos silenciosos y sagaces enemigos.

Y si de algo le han servido, ¡enhorabuena! Lo celebro y lo festejo. Ya que eso me anima a seguir escribiendo y continuando con esta interminable labor.   

La escritura es fácil, escribir es lo difícil.