Lamentable desesperación
Ante al anuncio de las autoridades federales de que poco a poco iremos retomando nuestras actividades cotidianas, en lo que explicábamos la semana pasada fue denominado como la nueva normalidad, cientos de miles de personas han aprovechado la ocasión para salir, a donde sea y como sea, con tan de romper con el enclaustramiento que, quienes tenemos algo de conciencia, todavía mantendremos.
La gente no busca quien la haga, sino quien la pague, y con todo ese estrés acumulado, y mal manejado, acaba por tomar decisiones que caen en la falta de educación, de respeto, de sentido común y hasta agresión.
Pongamos los puntos sobre las íes, el que se esté autorizando el paulatino regreso de actividades, no significa que todo está controlado y que debemos bajar la guardia, en esta última semana, el número de decesos ha crecido y las medidas sanitarias deben mantenerse para que, en lo posible, minimizar los contagios.
Entonces, en muchos establecimientos se sigue solicitando a los visitantes utilizar cubre bocas, utilizar gel antibacterial y entrar de uno en uno, como medida de prevención; y no tendríamos por qué molestarnos cuando se nos recuerda la aplicación de estos mandatos, en tanto es en beneficio de todos.
Esto a colación, porque en redes circuló el video de una dama, totalmente fuera de control, encabritada y lo que le sigue, porque en un establecimiento de pizzas se le negó el acceso porque no traía cubre bocas; la nada célebre lady pizza. Tras revisarlo, es sorprendente la manera tan grotesca, burda y exasperada con la que reclama el hecho. ¿De verdad no sabe leer?, ¿Qué conflicto interno tiene la mujer para perder los estribos de tal manera?
Insultos, agresiones físicas a los trabajadores (quienes sólo cumplen órdenes), golpeteo de los mostradores, todo ello utilizando un finísimo vocabulario, digno de cualquier arrabal. ¡Todo por una triste pizza!
Trato de entender, de verdad, que hay quienes, cuando no les salen las cosas, pierden la vertical y sienten que el mundo se les cimbra de fuerte manera; pero esa reacción es sobredimensionada, probablemente por la frustración acumulada.
Si fuese un caso aislado, no pasaría de la anécdota, desafortunadamente, se trata de conductas cada vez más comunes en un México de impunidad, de insensatez, de violencia legitimada.
Si no se siguen las reglas, necesariamente debe haber algún tipo de sanción, y si eso significa que no te pueden brindar el servicio; con la pena, consigues tu cubre bocas y santo remedio.
También tiene que ver el hecho de que no nos gusta aceptar que la regamos y buscamos culpables en el otro.
Sin embargo, y debemos ser enfáticos en ello, tampoco se trata de llegar al exceso, como sucedió en Zapopán, en donde la autoridad, con lujo de violencia, golpeó hasta la muerte a una persona, justo por no traer tapa bocas. Esto es una paradoja, ¿hacia dónde nos movemos?
Arreglemos nuestros problemas, seamos reflexivos, actuemos con inteligencia y sentido común, de verdad, ¿tenemos que ser tan animales?
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