Leer versos en un poeta
He visto el cariño que le tiene a este libro editado por BuenosAires Poetry, y claro que Jorge se merece esta alegría. Con todo y que recorre el país, y si es posible otros países, en particular Cuba, pues en ella ha encontrado un cariño que une a mexicanos con los ciudadanos de esta generación cuando se habla o se escribe de José María Heredia y Heredia.
Convencido de que su mirada no está llena de comunidad sino del macrocosmos de las cosas, ideas o vivencias, en su poema Una idea en el comienzo dice: Fui un grano de arena en el desierto, / una gota de rocío en la mañana… Fui el rescoldo en la caja de Pandora / una chispa del fuego de Prometeo, / Fui la espada del Arcángel / el cincel en el cráneo de Zeus, / fui una idea en el comienzo. Por el inicio sabe que habla de su macrocosmos que es la cultura de que está provisto.
Ballena 52 habla de un escritor mexicano, que está ya provisto de las principales armas que le dan al escritor que trasciende por sus versos. Jorge Contreras tiene el gramo de oro del talento que es necesario para poner su poética en el plano nacional, con poemas que nos hieren porque salen de un poeta que sufre su tiempo, que vive el amor, hasta el más infinito segundo.
En su poema que cito Enciende las letras escribe: Cuando la espada y el muro están en tu contra, / y el rigor rijoso de ira enseña el látigo, / cuando el mañana es un animal torturado, / y morir parece mejor destino que seguir. / Tal vez vencerse sea la forma de vencer. / Enciende las señales, los recipientes. / Hay una dimensión dentro de cada letra. / Entrega al sacrificio la ilusión. Tu sombra. / Enciende las letras, busca el Nombre, dilo. / Enciende el contenido de la copa, liba. / Noche y día ya no son. No hay dualidad. / Desnúdate, entra descalzo de este lado. / Es la consagración del alfabeto, / no hay látigo o relámpago que azote la paz.
Estamos ante un poeta. Sus imágenes son aquellas que al filósofo le hacen preguntarse de qué materia ha sido hecho el creador de versos, que él con cientos de páginas muchas veces no logra tener las cuestiones que expresan unos cuantos versos, por la capacidad de hacer imágenes de una metafísica indiscutible, dígalo unos cuantos ejemplos que cito como ejemplo: En esas aguas de aguijones, / el mundo es el que se aleja. / Descálzate, como el profeta ante la zarza. Descálzate, deja el cuerpo como una sandalia / y comienza a caminar a flor de eternidad… / la mentira es una zorra / cuya piel, no quita el frio.
El poema Ballena 52 es una delicia para el lector. Hacer su lectura en voz alta, pausada, admirado ante las imágenes que nos trae comprueban la madurez que como poeta ha alcanzado Jorge Contreras Herrera; que para mi gusto, en el estado de Hidalgo es ya un heredero de su amado poeta del siglo XIX, nacido en Tizayuca, Hidalgo, Rodríguez Galván, del que ha bebido su cultura e inteligencia en la juventud de que toda vida está vestida.
Cito al final: Existe una ballena que canta / en una frecuencia de cincuenta y dos hertzios / —es una ballena solitaria—.
Por cierto, debo relatar su última aventura, ya que llevó a cabo el Octavo Encuentro Internacional de poetas en Tizayuca, Hidalgo, siempre teniendo la presencia del poeta histórico de esta ciudad: Ignacio Rodríguez Galván. Más de un centenar de escritores que además tuvieron la posibilidad de leer en el Museo Nacional de Arte en la Ciudad de México, y en la Casa del Poeta Ramón López Velarde, de esa ciudad capital del país. En todo caso fue un esfuerzo de Jorge, junto a autoridades del estado de Hidalgo y al parecer también de su municipio.
Debo pues agradecer al poeta hidalguense, quien terco en su difusión por la poesía anda por el centro del país, diría, entre Tizayuca, Ciudad de México y Toluca, vagando como juglar con el fin de hacer oír el lenguaje fino de los versos hechos con el mayor afecto y sabiduría para renovar el lenguaje. Gracias y felicidades a mi querido amigo ya toluqueño por cariño a nuestra tierra, que eligió, en el siglo XIX , por cierto, el poeta y libertador cubano-mexicano José María Heredia y Heredia, como su patria chica para vivir, él también.

