LENGUAJES DEL ARTE CON ANGÉLICA ZUBIRÁN
Destellos luz. Triada enlaza a una mujer creadora: maternal, natural y artísticamente con universos y gamas, dibuja la imagen.
Mujer de manos azul turquesa, de pasos azul turquesa, de alma azul turquesa como un cielo sin nubes como matiz inmenso de mar profundo.
Azul espectro solar ligero, envuelve a la artista rodeando sus misterios. En cada obra de Angélica se encuentra un enlace positivo como una piedra en el alma a través de su obra profunda emite la energía del mar y blancos destellos; todo simboliza inspiración y verdad.
Dónde nace Angélica Zubirán
Nací en la Ciudad de México
Cómo vivió las tradiciones en mi infancia
En México, creo que la mayoría de las tradiciones tienen un origen religioso que con el pasar del tiempo se vuelven parte del entorno cultural. Las celebraciones y fiestas recurrentes en mi casa (como Navidad o Reyes) no eran el producto de una tradición específica de mi entorno cultural o familiar, sino de celebraciones de carácter más universal. Estas celebraciones respondían más a un tono festivo y costumbrista, que como resultado de tradiciones provenientes de valores religiosos.
Si bien mis padres eran católicos y tanto mis hermanos como yo crecimos bajo esta tutela, la religión nunca fue un pilar fuerte sobre el que girara nuestra educación y se fomentaran nuestros valores. Mi infancia estuvo libre, en general, de tópicos y prácticas religiosas.
Sin embargo, quitando el peso que conllevan las tradiciones, mi infancia estuvo llena de lindas y nutridas costumbres. Por ejemplo, todas las navidades el jardín de la casa era adornado majestuosamente con trineos, santa closes, muñecos de nieve, nacimientos, etc. De tal forma que quedaba mejor que cualquier aparador de tienda. Y todo lo hacíamos nosotros, con la ayuda de nuestros amigos y bajo la dirección de mi papá. De igual manera, todas las vacaciones de verano, mi casa se volvía el centro de acopio de todo tipo de juguetes con los que jugábamos las 24 horas del día con los niños de la cuadra.
Uy! y las fiestas de cumpleaños ésas sí que eran todo un acontecimiento. Recuerdo mucho un cumpleaños en el que mi papá organizó una especie de quermés con puestecitos de comida, dulces y juguetes. Cada invitado recibía su dotación de boletitos que podían ser cajeados en los diferentes puestos. Por supuesto siempre rompíamos piñatas y practicábamos todo tipo de juegos.
Podría decirse que mi papá fue siempre el promotor de los juegos y la diversión y mi mamá la encargada de la educación cultural y artística. Mi mamá nos llevaba diario, durante años, a la academia de baile donde pasábamos de tres a cuatro horas en clases de clásico, moderno, música y en ocasiones ensayos para las funciones que habríamos de presentar en Bellas Artes, el Auditorio Nacional y algunos otros teatros. Sin embargo, a mí el ballet no me agradaba tanto. Lo que realmente me gustaba era la pintura. Me encantaba ir a mis clases de pintura los sábados por la mañana. Y aunque no fue mucho tiempo el que asistí a tomar estas clases, casi puedo hacer un recuento de todos los cuadros que pinté y que, bajo el enojo de mi mamá, los regalé. Tuve una infancia feliz.
De qué manera celebraba las tradiciones en la escuela y cómo te influyó
Las escuelas donde cursé los primeros años de mi educación solamente celebraban las tradiciones propias de todos los colegios. Los lunes hacíamos honores a la bandera y cantábamos el Himno Nacional. Se celebraba el día de las madres, del niño, de la Bandera. Recuerdo que en una ocasión gané el primer lugar en un concurso de dibujo donde participaron todas las alumnas de la escuela. Lo triste de este premio fue que no recibí ni siquiera una cajita de 12 prismacolor. No recuerdo, o al menos no de manera consciente, que alguna tradición escolar influyera en mi vida.
Qué experiencias han transformado tu vida
Fueron básicamente tres cosas que en definitiva transformaron mi vida. En primer lugar, pongo la maternidad. Convertirme en madre cambió radicalmente mi vida. Descubrí un tipo de amor que no había sentido antes y que tampoco lo había podido imaginar. Y junto con la emoción y la felicidad de ser madre, siempre estuvo presente un ligero abrumo proveniente de la responsabilidad que ello implica.
Otra de las experiencias que transformaron mi vida fue la comunión con la naturaleza. En una ocasión, durante un amanecer frente a mar, la naturaleza me mostró con toda intensidad su fuerza, su belleza, su misterio. Y ahí, en ese momento de comunión con la inmensidad y la majestuosidad de la naturaleza supe que todo lo demás que la vida pudiera mostrarme, incluyendo mi propia existencia, era circunstancial. A partir de ese momento de comunión todo cambió dentro de mí, puedo decir que renací.
Finalmente cito el arte como transformador de mi vida. El arte es otra de las formas que me tocan el alma. A través de él y muy especialmente de la pintura, he logrado tener algunos de los momentos más placenteros, plenos y gozosos de la vida. A través del arte es que creo y reivindico al ser humano.
Si bien desde chica me gustó dibujar y pintar, mi verdadero encuentro con la pintura ya no como espectadora sino como practicante, surgió hace como 15 años a raíz de unas clases que tomé de manera un tanto circunstancial y sin mayor propósito inicial que el entretenimiento. Sin embargo, nunca imaginé que ésas, ese encuentro con la pintura iba a constituirse, de ahí en adelante, en mi propósito de vida.
Nunca imaginé que la pintura me llevaría a experimentar la libertad, el vacío y la plenitud; el camino hacia mi propio conocimiento, así como el del mundo y sus misterios. Pintar es para mí dejar de ser para poder ser. Es exponerme y romper límites y falsas creencias, es abatir jaulas y contenciones, experimentar gozo y también miedo. Pintar es un reto constante, un abismo maravilloso que no tiene fin.
¿Si su vida fuera un color, cuál sería en este momento?
El azul turquesa, sin duda.
Cómo visualiza su obra dentro de cinco años
Con un estilo propio muy definido, con colores claros y luminosos y personajes reales o ficticios expresando su verdad. No me importa tanto que mi pintura sea innovadora, pero que sí que sea real, verdadera y sincera. Que sea la expresión clara y nítida de mi alma. Una pintura que finalmente encuentre su propio medio de expresión.
Qué mensaje envías a la sociedad para conservar nuestra cultura y arte
Para conservar algo hay que quererlo. En este sentido creo que el paso previo y necesario para lograr la conservación del arte y la cultura, es aprender a apreciarlos y valorarlos. En algunos individuos la sensibilidad al arte es algo innato, con lo que se nace. Pero en otros, creo que es necesario fomentar y cultivar esta sensibilidad desde pequeños, tanto al seno familiar como en las escuelas y centros educativos.
Qué eliminaría de la sociedad actual y que mantendría
Eliminaría el maltrato animal, la inseguridad y la violencia con que nos topamos a diario. También la impunidad y la corrupción que tanto afectan y duelen. Eliminaría todas las falsas creencias que sustentan los valores de una sociedad dócil y manipulable como la nuestra. Una sociedad que acepta como propios valores ajenos al servicio de intereses ajenos. Una sociedad que no respeta y sí agrede la naturaleza que es lo más noble y bello que tenemos.
Mantendría en cambio la esperanza que tenemos la mayoría de mexicanos para edificar una sociedad mejor. Una sociedad donde impere la libertad y la justicia, donde todas las personas humanas y no humanas tengamos los mismos derechos a vivir sin ser lastimados ni utilizados; donde todas las voces tengan el mismo peso. Me quedaría, asimismo, con la lucha que estamos librando en contra de la violencia hacia las mujeres y la iniquidad de género. Por último, mantendría e incluso fomentaría los descubrimientos científicos y las innovaciones tecnológicas.

