Leyenda de los Soles

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Podemos entender el gozo de Enrique Florescano comparando los cuatro libros. Vivir tal experiencia sólo da la felicidad de su lectura y de la investigación como lector juicioso. Dice en un texto el autor: Como lo saben los lectores del Popol Vuh, la contienda que opone en el inframundo a Uno y Siete Junajpú contra Uno y Siete Muerte se desenvuelve a través de una serie de estratagemas ideadas por estos últimos. A la postre, los Gemelos no son capaces de sortear las artimañas de los Señores de Xilbalbá; su incapacidad se resuelve en el sacrificio de ambos, en la decapitación de Uno Junajpú y la colocación de su cabeza en un árbol próximo a la cancha de juego; llamada Lugar del Sacrificio del Juego de pelota. 

Por un acto milagroso, la calavera de Uno Junajpú impregna con su saliva la mano de una doncella de Xibalbá, y éste es el origen maravilloso de los Gemelos Divinos, la segunda pareja de mellizos. Cuánto es lo que nos perdemos por no atender las culturas prehispánicas de las cuales somos herederos de manera natural. Haber nacido en el centro de Mesoamérica es un privilegio que no hemos sabido valorar.

Compara las culturas en sus fortalezas y defectos. Compara los tiempos en aquello que aportan para entender el desarrollo y progreso de nuestra patria, de la humanidad en general. Por eso cuenta Florescano: Si comparamos estos pasajes con otros mitos mesoamericanos que narran la misma contienda entre las fuerzas fecundadoras y las germinales del cosmos, advertimos que lo distintivo del Popol Vuh es la intensidad dramática de la escenificación. En el libro de los mayas las fuerzas celestes y las del inframundo se han individualizado en figuras cuyos rasgos físicos y atuendos están personalizado en figuras cuyos rasgos físicos y atuendos nos resultan inolvidables, como quizá lo habían sido para los mayas de la época clásica, quienes vieron esas imágenes portentosas esculpidas en los templos, pintadas en los murales de sus palacios, grabadas en altas estelas y reproducidas en múltiples cacharros y objetos de uso cotidiano.

Comparar culturas, documentos, libros, códices. Interesante es seguir la lectura de Florescano, en el texto El Mito Nahua de la creación del cosmos y el principio de los reinos. Documento esencial para quienes de las alturas del Valle de Toluca, sabemos que tenemos un hilo conductor con la cultura Nahua en muchos sentidos. Al servicio de ella estuvieron matlatzincas y mazahuas como tributarios de su imperio. Cuenta Enrique: Entre los mitos de creación mesoamericanos, el de los nahuas tiene un lugar especial. Es el más divulgado, aun cuando no el mejor comprendido. También es el más reciente. Sus últimas versiones están registradas en la Historia de los mexicanos por sus pinturas y la Leyenda de los Soles, que datan de 1531 y 1558 respectivamente, pero su contenido y características provienen de fuentes remotas, probablemente de los relatos mixtecos, mayas y teotihuacanes que les precedieron

La interculturalidad es otro fenómeno sobre el cual debemos de tener en cuenta, para comprender que no existe cultura pura. Por lo menos en últimos mil años en que migraciones han aportado cualidades y defectos a lugares donde han llegado. Revisar este fenómeno da perspectiva de saber que la presencia del mestizaje mexicano, es resultado de muchas corrientes culturales y físicas que hemos pasado para ser lo que somos. Escribe Florescano: Por los temas que trata y la manera de presentarlos, el mito mexica pertenece a la tradición del mito palencano y el Códice de Viena. Al igual que éstos se divide en tres partes: fundación y ordenamiento del cosmos, creación de los seres humanos, las plantas cultivadas y el Sol; y establecimiento de los primeros reinos y linajes de gobernantes. Lógica preocupada por dar prueba de que hechos a contar deben tener una organización que dé visión al mismo tiempo de la sociedad mexica. Orden y disciplina, propia de las dictaduras que mantenían férreas reglas que no se pueden romper so peligro de ser muerto inmediatamente.   

Escribe el autor mexicano: Aun cuando estos relatos parecen seguir un canon cuyo origen se pierde en los tiempos más remotos, cada pueblo inscribe en él sus rasgos propios, de modo que a la postre, es imposible confundirlo con otros. Así, el mito nahua se distingue por el famoso ciclo de la creación y destrucción de los cuatro soles, una zaga cósmica refundida en numerosos relatos y monumentos, como en el llamado Calendario Azteca. México reconocido en el mundo por este Calendario que aparece por todas partes, Su descubrimiento es momento de leyenda para arqueólogos y estudiosos, que comprueban la sabiduría matemática que tenían los nahuas. Sabiduría que tiene que ver con la medida, pero también con el orden que logra este imperio Nahuatlato, en medio del caos que existe entre múltiples tribus o grupos y bandas, que componen la grandeza y multiplicidad de culturas que existen entre el siglo XII y XV de lo que hoy es el México en el siglo XXI. 

Es necesario citar la leyenda en el centro de su interés. Cuenta Florescano: Según este relato los dioses crearon primero un Sol de Tierra (Nahui Ocelotl), luego un Sol de Viento (Nahui Ehécatl), más tarde un Sol de Fuego (Nahui Quiáhuitl), y al final un Sol de Agua (Nahui Atl). Pero estos soles fueron sucesivamente arrasados por jaguares belicosos, vendavales irresistibles, lluvias de fuego y diluvios catastróficos. En cada uno de esos intentos la humanidad que pobló esos soles fue aniquilada por la irrupción de fuerzas incontrolables. Belleza y admiración al leer lectura de la creación del hombre en estas tierras: interesantes acciones de imaginería y magia en La leyenda de los Soles, fuerzas destructoras enseñan para sobrevivencia de la humanidad, que sus tiempos no han sido fáciles ni de sereno andar. Que ha habido necesidad de inventar leyendas que puedan decir con palabras, dibujos o diseños dentro de cada cultura indígena, y así expresa lo que sucede a hombre y la mujer en su relación con los dioses y la naturaleza donde han fundado su hogar.

Cuenta, al presentar monumento mexica, llamado Piedra del Sol lo siguiente: El Quinto Sol. Dibujo basado en la llamada Piedra del Sol, monumento mexica del Museo nacional de Antropología. En los cuadretes que rodean la cara central de este monumento están representados los cuatro soles o eras anteriores del mundo, con sus fechas de creación: Sol de Tierra, Sol de Viento, Sol de Fuego y Sol de Agua. Dispuestos de derecha a izquierda. Del disco central emergen rayos solares que apuntan a los cuatro rumbos del cosmos y hacia las direcciones intercardinales. En la parte superior del monumento está inscrita la fecha 13 caña, que corresponde al año 1011, año del nacimiento del Quinto Sol. La diadema real y el glifo 1 Tecpatl, colocados a ambos lados del rayo solar que apunta al este, donde nace el sol, se refieren respectivamente al poder real asentado en México-Tenochtitlan y a la fecha calendárica del nacimiento de Huitzilopochtli, el dios protector de los mexicas. 

En el centro del disco, donde se articulan los cuatro soles anteriores y los cuatro rumbos del cosmos, emerge la efigie temible del Quinto Sol, el Sol del Movimiento, cuyo ritmo creador debe ser alimentado con el sacrificio de los corazones humanos. El texto Leyendas de los Soles, expresa una visión elocuente de riqueza de quienes llegan a ser la más poderosa cultura imperial en Mesoamérica. Los descubrimientos últimos en el Templo Mayor, con la piedra redonda de la Coyolxauhqui, expresa dos caras de una misma presencia: el indigenismo que no abandona sus territorios. Al recordarnos que no nacimos con la llegada de españoles, nuestras raíces son anteriores a ellos. Y es obligada tarea el comprenderlo.