Lo propio en Sequía y otros textos de Alejandra M. Gaytán Sánchez
El género es un organizador de la vida social y la expresión literaria no escapa a ello, la escritura ejercida por mujeres en el entorno próximo, es motivo de sumo interés, pues las autoras y sus rasgos discursivos pueden abordarse mediante el uso de una teoría consistente con la perspectiva de género, tal como es la teoría del punto de vista feminista, la cual está incluida en las teorías feministas post-estructuralistas.
¿Y todo esto a qué viene? Para aclarar que pocas mujeres explican los mecanismos psico-sociales que perciben como sostén de su entorno sexista, patriarcal y falocéntrico desde su primer intento de escritura. El supuesto básico que exige la teoría del punto de vista feminista es que al comprender el lenguaje y el discurso de una mujer hacemos visible y centralizado su mensaje.
Es el caso de un libro sui generis, titulado Sequía y otros textos, (Librartecontextos,Toluca, 2018) empastado y cosido a mano, de la autoría de Alejandra M. Gaytán Sánchez, el cual es más que una declaración profusa de la libertad de expresión de la mujer actual, hecha con el lenguaje que la construye y le da identidad, una diferente a la que le han impuesto:
Dicen que escribir es bueno para hacer catarsis, a veces -más seguido de lo que te imaginas- hace falta una buena diarrea emocional, verbal y textual, expulsarlo todo con una furia incontenible, alejarse del mundo para adentrarse en uno mismo.
El lenguaje escrito se convierte en un vehículo para enfrentarse a la disyuntiva de la singularidad:
Aún en plena catarsis, cuando desahogarte te hace escribir mecánicamente, es difícil expresar con palabras lo que llevamos dentro ¿será que las palabras no alcanzan?, ¿será que hay cosas del mundo, que sigue siendo el mío, que aún no puedo codificar?
La escritora apuesta por la (re)apropiación del leguaje y de su mundo cultural a través de su proceso creativo, volviendo propios los elementos ajenos de la palabra de Otros. Apropiarse significa adueñarse de algo que le puede estar prohibido o vedado según el contexto.
Peladita y en la boca. Hay que soltar la mano, aprender a escribir, aterrizar toda esta lluvia de ideas. Pero ¿de qué escribo? No tengo la menor idea o debería decir: no tengo ni puta idea, porque sí, soy una peladita, de esas mujeres vulgares que se comunican a base de groserías. Lo propio implica adaptación, transformación: Dicen que para escribir sólo hace falta eso; escribir.
La reapropiación del lenguaje es un proceso de construcción y deconstrucción, dejar de juzgarse para conocerse habitante de una frontera entre lo culto y lo popular, en una visión tradicional e innovadora, donde a veces no encontramos conexión con la realidad concreta, entonces se logra la auténtica representación; tal como menciona Claudia Mölle; las maneras o prácticas de producción literaria desembocan en distintas figuras culturales:
Tal vez es el efecto del porrito o el entusiasmo con el que narraba la felicidad que había en su vida y en su familia desde que todos tomaron el entrenamiento, lo que me produjo una imagen de mí como una mujer dedicada a su casa y a su familia, apoyando siempre a su marido, con conducta ejemplar, sin vicios por supuesto, ni malas compañías, sólo las dignas de una señora.
Este intento constituye la personal búsqueda del logos. Las propias palabras reconstruyen dicotomías, carencias, anhelos de amor de una mujer performativa hecha de lenguaje:
Que ya no es tiempo de fantasías,
Que se ha terminado el amor,
Que ya nadie inventa por miedo a imitar
Quien contempla pierde el tiempo
Y quien juega, un poco más,

