“LO QUE DEBEMOS SABER”

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Han transcurrido algunos ayeres desde que asistí a la escuela primaria, la cual consideré que iba a finalizar el tormento al sexto año; sin embargo, me entero tristemente de que ahí no terminaba el asistir a una escuela; “debía seguir estudiando”, debía seguir sacrificando todas mis tardes para hacer las tareas; saborear los fines de semana. Es decir, los viernes era el día más feliz para mí, pero el domingo, era el día más angustioso sobre todo si no había yo hecho la tarea.

Muy bien, terminé la secundaria y viene otro golpe, hay que seguir con la preparatoria, pero debo hacer un alto en el camino para señalar que de lo aprendido o más bien de lo recibido como información de la primaria o sea de los maestros de la primaria, de los maestros de la secundaria; de los maestros de la preparatoria, no me servía para la vida práctica.

 Un conocimiento de vida no se había logrado en mi.

 ¿qué iba a hacer en el futuro? ¿a qué me iba a dedicar?

 Te enseñan a leer, escribir y hacer cuentas. Esto es algo que sí creo me ha servido en la vida práctica. Pero, el conocer los estados de la república, los países del mundo, la producción de sorgo o de trigo, o de plata, etcétera, y echarme también las historias de los héroes de La Independencia, de la Revolución, etcétera, no me ha servido para nada ya no digamos la geometría analítica; ya no digamos ese tipo de materias como Química y Física en donde te aplicaban fórmulas como si fuéramos a hacer o químicos o físicos. Todo esto para mí fue un tormento. Finalmente logré llegar a la profesional y me encuentro con algo similar es decir, no me enseñan a hablar. Supuestamente esto debía haberlo aprendido desde la primaria, secundaria o preparatoria; no me enseñaron a razonar porque en la preparatoria solamente se imparte una cátedra de Lógica; no me enseñaron lo que son los valores y las virtudes, porque en la preparatoria solamente hay una clase de Ética.

Debo decir que las clases de ética y lógica simplemente eran las clases más aburridas, porque quienes las impartían eran personas que tampoco sabían de lo que estaban hablando. Salvo excepciones muy dignas como las clases del Padre Marcetti y del Licenciado Velázquez; quienes enseñaban más en sus debates que en sus clases.

Por otra parte debo decir que leyendo las historias de gente exitosa, me pude enterar realmente de que los grandes millonarios; los grandes personajes de la historia, curiosamente, no asistieron a una educación formal. Me refiero a la primaria secundaria o preparatoria y mucho menos a la profesional. Sin embargo, la gente que aprende por su cuenta es normalmente gente de éxito.

 Gorgias decía que nadie puede aprender a través de otra persona y ojalá esto, lo puedan entenderlo las personas que se dedican a la enseñanza; porque la didáctica -creo- no ha llegado a cristalizar sus objetivos que por su propia naturaleza  deben cambiar al individuo convirtiéndolo en una persona pacífica y productiva.

El enfoque cuando menos de lo que yo pretendo enseñar, viene del viejo dicho:

 “lo que oyes lo olvidas, lo que ves lo recuerdas y lo que haces lo entiendes”

 Debo decir que no es producto de frustración esta reflexión porque tengo afortunadamente el máximo grado académico dentro de mi carrera.

En este momento de cambios de paradigmas, los cuales, según Kuhn, son necesarios cuando el sistema empieza a fallar.

Se debe comenzar por un cambio del paradigma educativo. Iniciando con la educación primaria y si me apuran mucho yo creo que empezaría con el kindergarten.

Y hasta aquí el comentario de hoy esperando que esta reflexión pueda ayudar a que aprendamos realmente por nosotros mismos.