+Los cien días del poder femenino de Claudia Sheinbaum; despidos injustificados en la Facultad de Enfermería de UAEMéx

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La frase:

La mujer sólo tiene un defecto: no reconoce lo valiosa que es.

CAROLINA HERRERA

 

Los cien días del poder femenino en México

La Presidenta de México Claudia Sheinbaum Pardo, rindió un informe de labores en ocasión de sus primeros cien días de acción al frente del Poder Ejecutivo federal. La pregunta es: ¿Por qué a los cien días y no a los 200 o 300? Cien días es realmente una pequeña fracción de los 2 mil 190 días que implicarán el sexenio de la mandataria nacional, pero suelen considerarse como una muestra de lo que serán sus líneas más importantes de acción para todo el mandato.

Claudia Sheinbaum puso, desde su toma de protesta, temas relevantes que definitivamente marcarán la ruta durante los seis años en los que le corresponderán llevar las riendas de la República Mexicana. El papel protagónico de la mujer mexicana en la vida pública, los programas sociales y su impacto en el desarrollo nacional, el respeto que merece este país con relación a otras naciones, sobre todo los Estados Unidos de América y la estrategia nacional de seguridad pública, son quizá los temas más importantes de la agenda nacional para ella y su equipo.

El haber reunido a –según algunas estimaciones— más de 350 mil personas en el centro histórico de la Ciudad de México para informarles cómo vamos en el arranque de su gestión debe ser visto como un acto de rendición de cuentas, pero también fue una valiosa oportunidad para que la Presidenta de México reitere hacia dónde vamos, según sus principales planes y proyectos.

Las formas pueden variar de acuerdo al gusto de cada administración pública, sea federal, estatal o municipal, pero el acto de informar sobre los primeros días de una gestión siempre será importante, tanto para evaluar avances como para que la población dé seguimiento a lo que se está haciendo y eventualmente opine sobre lo que falta por hacer.

Este lunes en todos los medios impresos, electrónicos y digitales, por supuesto que el tema número uno fue el informe de los cien días de la Presidenta Claudia Sheinbaum, lo que demuestra que éste, además, fue una eficiente forma de comunicación política que permite al gobierno refrendar su presencia en la agenda informativa nacional, esto con el objetivo de llenar el espectro con información positiva, con el velado deseo de acallar aquellos temas que todos los días invaden los noticiarios, como los homicidios y hechos violentos que se repiten en el país.

Aunque también el acto del domingo permitió revelar otra cosa: el verdadero proyecto de la llamada Cuarta Transformación, que es la restauración del viejo orden político, con el partido hegemónico y una forma de gobierno con poder absoluto.

Fue claro que para el actual régimen solo tienen lugar en actos de esa relevancia aquellos que se identifiquen con el color guinda y con aquellos que porten banderas y distintivos que se incluyan en esa forma de pensar y actuar, como lo son el verde, el rojo y el amarillo que distinguen a partidos políticos como el Verde Ecologista y el Partido del Trabajo.

Por más que se intente hacer ver el acto en que se rindió el informe de los primeros cien días de la Presidenta de México como algo harto incluyente, la verdad es que no fue tal, pues quedaron excluidas todas las fuerzas políticas distintas a la Cuarta Transportación, aunque no queda claro que ellos se autoexcluyeron o simplemente no fueron convidados a la cita.

La imagen en Palacio Nacional.

Pero hay que recordar que este país es multicultural, pluriétnico y que cuenta con fuerzas políticas tradicionales como el PRI, PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, que por más que se encuentren en franco proceso de extinción, todavía tienen algo que aportar al trabajo político y social de este país, por lo que lo más decente sería abrir un espacio de participación, pues, aunque sean poquitos, todavía tienen a quién representar.

Al acto también le hicieron falta representantes de otros sectores de la sociedad, pues no todos en este país son político, también hay artistas, científicos, empresarios, deportistas, organizaciones civiles y sociales que, por respeto, debieron tener un lugar entre tantos cientos de sillas que había en el zócalo de la Ciudad de México.

Pero así como se dice lo que faltó, también hay que rememorar lo que sí hubo en el mensaje de la Presidenta de México. Por ejemplo, aclaró que el suyo es un gobierno que no es regulador de la economía, sino que se trata de una rectoría económica, que tiene metas bien definidas y que sí se alcanzan o no será responsabilidad única del Estado de mexicano, de nadie más.

Tampoco es algo inconsistente con sus acciones, como muestra su plan de ‘productos mixtos’ en el sector eléctrico, donde quien quiera invertir tendrá que aceptar 54 por ciento de propiedad estatal y el resto en manos del capital privado.

Prácticamente no se refirió a un trabajo donde el sector privado sea parte del crecimiento económico, dejando para después el detalle de lo que hará con los empresarios con el anuncio del Plan México.

Sin embargo, adelantó que lo que han hecho con ese sector productivo es poner orden y transparencia en sus relaciones con el gobierno.

Ya lo hizo con varias empresas que, como dijo Sheinbaum en su discurso, cedieron parte de su reserva de agua, como resultado de presiones para entregar entre 10 y 20 por ciento de su volumen disponible, sin que haya un plan de inversión gubernamental definido aún para evitar que su nueva agua no llegue ni al campo –que más lo requiere– ni a las ciudades.

Es comprensible, pero no entendible, esa forma de pensar y de expresar, quizá como advertencia que se acabaron los tiempos de los consensos, que hoy es momento para una sola línea de actuación aun en temas tan sensibles como lo es el agua. Que es cierto que la nación tiene que recuperar la rectoría sobre el uso de ese importante líquido, pero suena un poco rudo cuando se plantea de esa manera.

Los otros temas relevantes son la seguridad pública y la participación de las mujeres en la vida pública. En el primer ámbito, habría que dar gracias de que, se deje atrás el fallido plan de abrazos y no balazos, y venga una actuación fundada en el uso legítimo de la fuerza pública, que en todo momento debe ser acompañado por el respeto irrestricto a los derechos de las personas, bien entendido, pues no hay nadie que viole de forma más artera los derechos humanos que el que comete un crimen.

Finalmente, en cuanto a la participación de la mujer en la vida política, económica y social de esta nación, nada en lo que la mayoría de la población no esté totalmente de acuerdo, sobre todo si se considera que son las mujeres el 52 por ciento de la población nacional y como tales no debe limitarse de ninguna forma su presencia y actuación en todos los ámbitos.

Bárbara Dimas Altamirano.

Despidos injustificados en la Facultad de Enfermería

Algo está pasando en la Facultad de Enfermería y Obstetricia de la Universidad Autónoma del Estado de México, pues hasta el momento son más de diez las personas que hasta hace poco ocupaban cargos de dirección relevantes o laboraban como profesoras en ese plantel y recientemente se han quedado sin empleo.

Quienes enfrentan esa situación, que ya llegó a los tribunales laborales del Estado de México, aseguran que fueron ilegalmente obligadas a renunciar por estar en desacuerdo con la directora del plantel, Bárbara Dimas Altamirano, quien presumiblemente tomó una actitud de revancha en contra de quienes en las pasadas elecciones por la dirección de la institución no respaldaron sus propuestas y terminaron votando por una opción distinta a la que ella representó.

Pero los despidos no son la única irregularidad que se registra en esa Facultad, pues también hay denuncias muy serias que tienen que ver con la contratación de personas que no cumplen con el perfil profesional deseado para ejercer las funciones en las cuales están ahora laborando.

De acuerdo con los testimonios de los desplazados, las plazas que ellos ocupaban han sido cedidas a personas que no cumplen con el perfil académico que demanda el propio Plan de Desarrollo de la Facultad.

Por ejemplo, dos personas que trabajaban bajo las órdenes de la directora como elementos de seguridad ahora son los responsables de los Laboratorios de Gerontología, materia de la cual no tienen ningún conocimiento académico comprobable; el nuevo subdirector Administrativo es psicólogo de profesión, cuando por ley esa posición debería ser para un licenciado o licenciada en Enfermería con especialidad en Salud Mental.

Otro ejemplo es la licenciada en Turismo, Ana María Toxqui Tlachino, hermana de la exdirectora, María Juana Gloria Toxqui Tlachino, a quien le asignaron la Unidad Académica de Administración en Sistemas de Salud, la cual debería ser ocupada por alguien con perfil de Licenciada en Enfermería con Maestría en Salud Pública o Administración de Hospitales.

El grupo de afectados, en su mayoría mujeres, hizo ayer un llamado al Rector de la UAEMéx para que revise caso por caso e intervenga no sólo para que no se cometan injusticias laborales, sino para que no se ponga en riesgo la viabilidad académica y el prestigio de esa Facultad que tanto brillo ha dado a esta entidad.