MANECILLAS DE UN SEGUNDO

Views: 968

Duró un segundo

y dentro de él

ese celeste

me lleva a tu voz

nerviosa desde la orilla hasta el mástil 

del mar seco

desde

donde

todavía te veo, fresca

y voy a tu archivo no archivado

que vive fresco y líquido

con olor a nuevo

pero no a plástico

y te vuelvo a ver

y desde este encierro

veo ese forro de piel

que esmalta tu cuerpo blanco

blanco arroz con humo

blanco ceniza que se esfuma

y blanco que se desea a sí mismo

dentro de tu sonrisa sin entusiasmo

y con tus cincuenta palabras mágicas y nada más

y con tanto temblor

porque esos encuentros no podían

pasar de un segundo

porque cuando te abrazaba

teníamos mucha ropa encima

a pesar de los

veranos y las declaratorias

y los teléfonos públicos

bautizados con nuestros nombres

y de allí

al nunca más

hasta este segundo

conservándolo

para que la actualidad

muy básica ella

no se meta en nuestra banca

imaginaria

donde usabas ropones celestes

como tus ojos

que no querían oscurecerse conmigo

para que te confundas más

y te quedes con lo mejor

como ese colador de oro egipcio

que te estoy enviando por correo.