Martes con M de Mito: No ahorres, invierte

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Este mito es quizá de los más comunes que existen, ya que es lo que la gente se pregunta cuando de verdad se decide a ahorrar. Y pareciera que entra en un predicamento: Ahorrar o Invertir. Recuerden que ya hemos visto que, por naturaleza, el ser humano es ambicioso y tiende a la comodidad, es por eso que seguramente la gente ve en la inversión la mejor opción. Y no siempre es así. Y es por eso que este mito surge.

En todos estos años de labor financiera me he encontrado con una gran cantidad de personas que nunca en su vida han –ya no digamos ahorrado– ni siquiera han guardado algo de dinero, ya sea en una alcancía, debajo del colchón o dejado guardado en su cuenta de banco. En pocas palabras no tienen el hábito del ahorro y se les presenta la oportunidad de invertir su dinero. 

Y aquí ya empezamos mal, recuerden lo que decía Shakespeare, lo que bien empieza, bien acaba, que se podría convertir también en que, lo que mal inicia, mal termina. Entonces, como no se tiene el hábito del ahorro, las personas juntan dinero de donde pueden, lo que empieza a encender algunas alertas. Disponen de su gasto corriente, es decir todo lo que se tiene presupuestado para el mes o quincena; de repente toman el dinero destinado a la colegiatura de los niños, o a la mensualidad del auto, o al pago de deudas, o peor aún, lo toman sin saber de dónde, simplemente lo toman porque lo tienen disponible. Quieren correr, cuando no han empezado ni a gatear. Y entonces vienen los tropiezos, porque se saltaron los primeros pasos.

Desafortunadamente, en el mundo hay muchos charlatanes que se aprovechan de la necesidad de la gente. La gran mayoría de las personas que se animan a invertir no lo hacen por voluntad propia, tristemente; sino que, son llevados, a rastras por una persona que les promete altos rendimientos, y, repito, como no se tiene el hábito del ahorro y se desconoce la mayoría de las veces lo básico de finanzas, la gente se deja llevar por estos charlatanes. Cuando, en primera, deberían de realizar un estudio para ver la aversión al riesgo de la persona. Porque sí, invertir lleva intrínseco el factor riesgo. Y eso muchas veces es pasado por alto. 

La inversión se integra de tres factores, a saber: el monto, el tiempo y el riesgo. A mayor cantidad de cualquiera de los tres, mayor es el beneficio. Y entonces entra en juego qué tanto aumentar o disminuir dichos factores. En el nivel más básico está la lotería o la rifa: el tiempo es corto, el monto también, pero el riesgo es altísimo, pues las probabilidades de que salga ganador son muy bajas. Pensemos en un juego de casino, mismo caso, el tiempo es casi inmediato, el dinero aumenta un poco, pero el riesgo sigue siendo muy alto. Cuando venga una persona prometiendo mucho dinero por muy poco, usted debe desconfiar, ya que eso es una estafa, una mentira. La gente quiere ver mucho dinero en poco tiempo y con poco dinero, eso es una falacia. Ningún proyecto legal y honesto puede garantizar el 100 por ciento de rendimiento en poco tiempo. 

Ahora, ¿qué ocurre cuando no se cumple esa garantía?, pues antes que nada usted debería estar consciente de ello, ya que eso significa invertir: saber que muchas veces se tiene que perder. Eso no se lo dicen los charlatanes, por eso es importante hacer el estudio de la persona para determinar su aversión al riesgo. Los verdaderos inversionistas, no invierten su dinero, ni mucho menos su patrimonio, la gran cantidad de las veces es dinero ajeno. Y aumentan considerablemente el factor tiempo, manejándolo en años; saben que durante todo ese trayecto habrá ganancias pero sobre todo, pérdidas, pero como es a largo plazo, al final se beneficiarán, están dispuestos a esperar. 

Cosa contraria que ocurre con una persona que de buenas a primeras se decidió a invertir: regularmente esa persona no piensa en años, piensa en días, piensa en la inmediatez; no piensa en perder, sólo en ganar. Y entonces ocurre lo inevitable: la persona pierde su dinero, y se queda sin la colegiatura de los niños, la mensualidad del auto, o el pago de deudas. Y el circulo vicioso vuelve a empezar.

Lo correcto es: empezar a generar un ahorro, con el único fin de destinarlo a la inversión. Y teniendo la plena certeza de que ese dinero no lo verá en algunos años, por lo que, no puede poner sus esperanzas de corto plazo en ello. Para eso debe tener otro ahorro destinado a las eventualidades más próximas. 

En pocas palabras: no se puede invertir, sin antes haber cubierto todas las necesidades, teniendo un dinero destinado para ello y que no duela, si se pierde.