MÁS ALLÁ DE SU ESTATUA, BENITO JUÁREZ ERA UN HOMBRE DE CARNE Y HUESO: HUMBERTO BENITEZ

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“Benito Juárez no es una estatua viviente como han dicho, era un hombre que sufría y sufría intensamente, que destacó por su pensamiento y carácter: “Fue de verdad un hombre fuera de serie y con un temple que tenemos que imitar todos los mexicanos, todos los días”

Así se expresó el doctor Víctor Humberto Benítez Treviño, en la presentación de su libro “Benito Juárez y la trascendencia de las Leyes de Reforma en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917”, que se efectuó en el auditorio “Fabiola Ramírez Sosa” del Colegio de Estudios Jurídicos de México.

El político y académico universitario consideró “un privilegio” poder hablar de Juárez, porque este país tiene dos épocas, antes de Juárez y después de Juárez. “No podemos entender el México de las instituciones que hoy tenemos sin la presencia de Juárez. Es un hombre fuera de serie que diseñó con un grupo de soñadores, sus 30 liberales, un nuevo modelo de país, sobre todo en una época muy azarosa por la incursión y las ambiciones del clero, de los militares y de los pudientes, que fueron los tres grandes enemigos de Juárez”, subrayó.

Así, consideró que es importante bajar a Juárez de las estatuas “y abrevar su pensamiento”.

En lo que toca a las situaciones que rodearon a Juárez en el ámbito personal, relató por ejemplo que “varios de sus hijos se murieron cuando él estaba desterrado, en el exilio en Nueva Orleans. Un año antes de su muerte murió Margarita Maza de Juárez y dicen quienes lo conocieron que lloró, o sea, era un hombre de carne y hueso, que meditaba mucho sus decisiones, que algunos decían que eran indecisiones”.

Este rasgo de su carácter llevó a algunos de los propios liberales a pedir la renuncia de Juárez, “pero es que era un hombre que meditaba mucho las decisiones, pero cuando tomaba una decisión, no había quien lo cambiara; era un hombre con una terquedad de indígena, pero una terquedad entendida en el buen sentido del vocablo”, relató.

Willy Earl Vega Ramírez, Magistrado del Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito y José Castillo Ambriz, Magistrado en Retiro del Tribunal de Justicia del Estado de México, fungieron como moderadores, en la charla ante estudiantes de derecho y catedráticos, frente a quienes Benítez Treviño destacó la trascendencia del legado de Benito Juárez en nuestros días.

“Los abogados y quienes han sido catedráticos tenemos que enseñar diariamente a los estudiantes y al pueblo en general que la ley tiene que cumplirse. Lo digo en el libro, mandatario no es el que manda, mandatario no es López Obrador, mandatario es el pueblo de México; López Obrador es un mandatario del pueblo de México y no puede hacer lo que se le pega la gana”.

“Él dice conocer a Juárez, pero no lo conoce porque amnistiar a los pillos del pasado solamente puede hacerse con una ley, no con un telegrama o un memorándum, y Juárez puso el ejemplo, por eso en la segunda edición inserté le ley de del 25 de enero de 1862, que le prohibía a Juárez perdonarle la vida a Maximiliano. Si Juárez le hubiera perdonado la vida a Maximiliano yo no hubiera escrito este libro, pues estaríamos hablando de un hombre traidor a sus principios. Creo que los mexicanos tenemos que aprender a que vivimos en un estado de derecho, y nadie por encima de la ley”, concluyó.