+Melissa Vargas encabeza encuesta de Massive Caller en Toluca; México Junio 2: La Cita Ciudadana Más Importante en Democracia

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La frase:

Vayan a votar, pero analicen por quién.

CONSEJA POPULAR

 

ENCUESTA DE MASSIVE CALLER: En el trabajo efectuado el pasado 23 de mayo la encuesta realizada por esta casa, encabezada por Carlos Campos, en Toluca tuvo los siguientes resultados:

 

El próximo 2 de junio habrá elecciones para alcalde en el municipio de Toluca, ¿por cuál candidato, Coalición o partido político votaría usted?

 

La respuesta fue:

Por Melissa Vargas Camacho 47.0%

 

Por Ricardo Moreno Bastida 44.7%

Por Javier Rodríguez Albarrán 8.3%.

Hay que hacer notar que el 25 de abrilMelissa tenía 34.8%; el 4 de mayo el 33.2%, el 9 de mayo de 34.2%, el 16 de mayo de 33.2% y de ahí se elevó hasta 47.0%.

En tanto Ricardo Moreno Bastida tenía el 25 de abril 41.3%, el 4 de mayo 40.2%, el 9 de mayo 41.5% el 16 de mayo de 42.7% y el 23 de mayo 44.7%; es decir, su crecimiento fue muy poco

 

México Junio 2: La Cita Ciudadana Más Importante en Democracia

 

El próximo domingo, 2 de junio, la ciudadanía mexicana tendrá la cita más importante de la historia moderna del país con la Democracia, pues en las urnas electorales habrá de definir si mantiene un modelo de gobierno autocrático, presidencialista, militarista, centralista, de una sola voz; o si corrige para retomar el rumbo de la democracia, la pluralidad política, el equilibrio de poderes, la rendición de cuentas y el respeto a la Constitución, a los derechos y a las libertades.

Es así que el analista políticoAntonio Cuéllar Steffan, nos reitera que las elecciones son de los ciudadanos, y debemos estar listos y prevenidos para reaccionar, dentro de los cauces que establece la Ley, para defender la soberanía.

Antonio Cuéllar Steffan.

En su análisis sobre Cómo defender nuestra democracia. Puntualiza:

El ejercicio libre y bien organizado del derecho de asociación que tutela nuestra Constitución, es una muestra clara de que nuestra democracia se mantiene viva; de que nuestra sociedad conserva para sí la virtud de expresarse, comunicarse y organizarse para proteger los valores políticos y sociales que la definen y que determinan su destino.

Las muestras de desprecio hacia dicho reclamo ciudadano, que a través de calificativos ha expresado el presidente de la RepúblicaAndrés Manuel López Obrador, demuestran la validez y certeza, así como el peligro en que dicha expresión democrática está situada: la vida armoniosa entre mexicanos está expuesta a un atropello, que podría concretarse el 2 de junio próximo.

Entre las consignas y proclamas expresadas por los mexicanos, una fue repetida incesantemente: La ley sí es la ley. Demuestra uno de los sentimientos más arraigados entre la población, el del desamparo ante los abusos del poder. De ahí la validez de uno de los puntos del Manifiesto leído por Ana Lucía Medina, que tiene que ver con la necesidad de que el Tribunal Electoral y el INE hagan su trabajo con autonomía e independencia.

Es en este contexto de ideas que nos planteamos la pregunta en torno de la manera efectiva en que habrá, o no, de cumplirse o de doblarse la ley durante los comicios electorales, y la efectividad e inmediatez de los remedios que la Constitución contempla para evitar cualquier descarrilamiento de nuestro Estado, precisamente para salvaguardar ese sentimiento y ese postulado legal.

Hasta ahora, el instrumento jurídico más adecuado para blindar la legalidad del proceso electoral hasta el día mismo de la elección se encuentra en la previsión de delitos en materia electoral, algunos de los cuales, de cometerse, ameritan pena privativa de la libertad.

Sin embargo, la labor de procuración de justicia en este campo está reservada a la Fiscalía General de la República, en cuyos agentes del Ministerio Público descansa la responsabilidad constitucional de perseguir a quienes descubran o investiguen por haber realizado conductas de aquellas exactamente previstas por la legislación penal-electoral.

No es propiamente una novedad, la afirmación que se haga sobre la evidente subordinación a la que se encuentra sujeta la Fiscalía con respecto del Ejecutivo de la Unión. El punto clave tiene que ver con que, ante una posibilidad no despreciable de que la Fiscalía pudiera actuar con parcialidad el 2 de junio entrante, qué debería hacer la ciudadanía para evitar la consumación de abusos en su propio agravio.

En principio, la Comisión Nacional de Derechos Humanos cuenta con la estructura y organización necesaria para actuar en consecuencia y emitir las resoluciones y recomendaciones necesarias que no solo pongan en evidencia cualquier desvío de poder, sino también para impulsar algún remedio; sin embargo, ¿qué sucedería si la propia Comisión se encontrara cooptada de la misma manera?

—Vea usted cómo los sucesos van demostrando cada día la importancia del esfuerzo y del trabajo que, a lo largo de varias décadas, ha sido empeñado por diversas generaciones de mexicanos, para dotarnos de un diseño y una ingeniería institucional de la que depende nuestra democracia, y para la que los organismos constitucionales autónomos guardan un papel imprescindible—.

El remedio que nuestra Constitución nos ofrece para resolver este vacío en el que la dependencia y subordinación de los organismos encargados de proteger nuestros derechos pueden llegar a provocar, lo encontramos en la operatividad de la administración de justicia encomendada al Poder Judicial de la Federación. Ahí radica la fuerza del principio de Autonomía.

Las asociaciones y colegios de profesionales del derecho deben anticiparse y crear programas especiales para que, ese día —el de la elección—, abogados estén a la disposición y cuenten con la capacitación adecuada para intervenir y demandar, ante los órganos de justicia competentes, el obsequio de medidas que permitan evitar, en su caso, cualquier desviación facciosa del derecho y cualquier abuso de autoridad en perjuicio de la ciudadanía.

Serán los jueces competentes, a través de las guardias debidamente establecidas en los acuerdos generales, siempre capacitados y propiamente preparados para esa jornada, los que deberán actuar con prontitud para dictar las órdenes y resoluciones que protejan a la ciudadanía y permitan, con apego a la ley, la realización de una jornada que acabará por ser crucial para el futuro del pueblo de México. La hora de la ciudadanía llegó, ¿no le parece a usted, estimado lector?