Mi musa Opus H

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Quien tiene una Musa,

Conoce la perfección,

Porque en ella,

Habita, existe, a manera de casa,

En modo maleta-casa, con la respiración rápida

Antes que el paraíso se acabe.

Yo tengo a la mía.

Mi Musa encarna la perfección.

Mi relación es la no relación

Pero nos escuchamos.

Con las musas no se conversa.

La contemplación de cuerpo a cuerpo

Se enciende sin tocarse.

Quien tiene una Musa, como yo,

Ya se puede ir tranquilo

Porque ha abandonado su corona de espinas.

Quien tiene una musa, acaricia el nirvana,

Esa locura domesticada,

Como el límite del infinito.

Así de grande es mi musa, sin adjetivo.

La musa, la mía, es real, camina, respira, vibra

Y de vez en cuando oigo su voz.

Mi musa también es maga, la mía,

Es la única Musa, haciendo de las demás,

Tan solo una palabra, una ilusión, un espejismo.

Una utopía descalza.

Al tener mi Musa,

Lo que siento por los demás,

Pasa a un octavo plano.

Y aterrizan en mi piel

Todas las estaciones. Eso sí, la Musa,

La mía, me ha quitado las palabras,

Extraño y delicado y precioso y hermoso robo,

Porque uno flota,

Y es así,

En medio de la simpleza más implacable,

Que uno, al conocer aquella famosa paz,

No sólo la siente, sino que hace con ella lo que se quiera.

Mi Musa aquí, vive, también con mis palabras.

Y como dijo algún antiguo, nada me decepciona,

El mundo me ha cautivado.

A confesión de parte relevo de pruebas,

Mi musa, mía, también es mi amiga,

Y siempre cuando sonríe, sea por mí,

O por cualquier motivo,

Mi alma tiene sentido.

Y como un Pegaso, alado, por supuesto, surca nubes

Y territorios y mapas desconocidos rompiendo brújulas

Y es entonces que mi musa me suma.

Y nos hamamos, y hablamos con esa extraña hache

De Hembra y Hombre,

Que se aman

Sin necesitarse.

Mi Musa me lee,

Y ahí está el arcano.

Cuando uno tiene una musa,

Y la guarda con humilde clandestinidad y

Vive agazapada, está lista para saltar, hasta en la

Última molécula de tu cuerpo,

Uno siente su

Halo, sus

Hélices, y su Hermosura,

Con todas las sangres y

pasa a vivir, como un

Hito, como un

Holograma que palpita más viva que nunca

Y así de pronto

Sucede el Milagro.

Yo tengo una Musa,

Y Creo como creencia y no como duda,

Que los demás vivieron creyendo…

Pero lo cierto,

Es que sólo yo

Tengo una musa, y mi almohada y ella lo saben

En un triángulo Perfecto.