Mis maestros*
Mis maestros no venían de Grecia
ni pertenecían a antiguas escuelas,
no habían viajado tanto,
sólo el necesario trayecto de despertar
al arte, a la ciencia, a la realidad.
Me entregaron cada uno, carta abierta
para usar sus textuales citas
y sus miradas de asombro al enseñar.
Amigos en la clase diaria, en las tareas,
olvidadizos de los nombres y apellidos,
llevaban el pan a su casa y a mi mente, un altar.
Mujeres y hombres formaron mi voluntad
y no nos dijimos –¡Gracias! cuando llegó la edad,
pero, cuando llegó la vida y su adversidad
cada lección estaba lista, aún la no aprendida.
Las palabras intactas, hasta el actuar,
sin andar dudoso, la calma de saber.
Ahí estaban todos, de niñez a juventud
con los más empecinados, los de mi adultez.
Letras, números y la emoción, hacer
vibrantes obras de educación,
labor de las escolares crías,
acto amoroso de todo profesor.
(*) Incluido en la Antología Maestros Guías de Vida de la Academia Nacional e Internacional de Poesía de la SMGE, Sede Municipio de Toluca, Estado de México.

