+ Morena y su Conflicto, la “Esperanza de la Oposición” para 2021

Views: 2544

La frase

Visitas y visitas de AMLO al Tren México-Toluca y éste, nada más no hace…

CHU-CHU-CHU

CON EL TOLUCA: Primer empate en el torneo, primer gol de Brandon Sartiaguín, primer punto que le arrebatan al América como visitantes en este torneo, lo que significó que América perdió dos.

Esta vez la mayoría de los cambios implementados fueron para bien. Maidana en lugar de Sauro, dio seguridad a la defensiva, aunque no del todo, ¿dónde estaban cuando cayó el gol del América? ¿Quién tenía que marcar a Viñas? ¿Por qué lo dejó sólo?

Cisneros en lugar de González en la lateral izquierda, dejó dudas, quizá porque no había jugado. Ríos fue más eficiente en labores defensivas que Da Silva con todo y su gran voluntad.

Entre la apatía de Estrada, la inutilidad de Triverio y la desilusión con Abella, simplemente no hay delantera. Estrada no tiene alegría por nada, ni siquiera para jugar. Triverio está más estancado que nunca y Diego Abella que por lo menos debe demostrar el entusiasmo de la juventud, es una desilusión, no sale a nada ni va por nada.

Me gustó la actitud y el accionar de Brandon Sartiaguín, a la hora del gol, pegó el quiebre como mandan los cánones y remato sin ningún temor, le pasó el balón en medio de las piernas de esa coladera llamada Pacomemo Ochoa.

Los “loritos” de la TV quisieron satanizar a Luis García por el gol, pero su rechace fue parte de su esfuerzo, él no tiene la culpa de que el marcador de Viñas lo haya dejado sólo. Dieron la impresión de ser gacetilleros o grandes amigos de Alfredo Saldívar.

Por cierto, ¿Alguien vio jugar a Giovani Dos Santos?

En la siguiente jornada, viene Santos, un equipo al que hay que ganarle igual que al América, con la ventaja de que es cliente.

Morena y su Conflicto, la “Esperanza de la Oposición”  para 2021

El Movimiento de Renovación Nacional (Morena), el partido político del presidente Andrés Manuel López Obrador, lejos de solucionar sus conflictos internos los va agudizando hacia la renovación de la dirigencia nacional a través del método de consulta ciudadana, lo cual paradójicamente se ha constituido en la esperanza para la oposición hacia las cruciales elecciones intermedias del 2021.

Son tan graves las diferencias, pero más los intereses, entre los grupos radicales y los moderados de Morena, que ya están llegando al grado de cuestionar seriamente la conducción caprichosa que hace del país el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Los radicales incorporados en el gabinete presidencial no están de acuerdo con las prácticas centralistas del presupuesto, de las decisiones y del poder por parte del Ejecutivo, e incluso algunos han preferido renunciar al cargo que acatar el sometimiento humillante.

Los moderados, en cambio, todo le celebran al Presidente de la República, todo le justifican y aplauden en grado de fanatismo, aceptando con gusto masoquista las públicas regañadas, con o sin razón, del cada días más empoderado mandatario.

Si en el gabinete presidencial se ha ido visibilizando más y más esta lucha sin cuartel en torno al estilo personalísimo de gobernar de Andrés Manuel López Obrador, en Morena forma parte de la esencia de gestación de este partido político sui génerisarmado al vapor, integrado con figuras y grupos de todas las tendencias e ideologías políticas y religiosas, que ahora van por el botín electoral.

A pesar de que en el discurso, el presidente López Obrador insiste en que no tiene injerencia en el partido que lo llevó al anhelado cargo presidencial, lo cierto es que ha buscado por todos los medios poner orden y tomar el control de Morena, pero sin resultados hasta el momento, lo cual ya encendió las luces de alarma ante la renovación de la dirigencia nacional y la proximidad de los comicios del 2021, determinantes para dar continuidad a su programa de la Cuarta Transformación.

Los únicos que están resultando beneficiados con la guerra intestina de Morena, son indudablemente los partidos políticos de oposición, que no han podido recuperarse del golpe mortal que les significó la arrolladora victoria de Andrés Manuel López Obrador en 2018 para hacerse de la Presidencia de la República, del Congreso Federal y de una buena parte de gobiernos estatales, ayuntamientos y congresos locales.

El conflicto interno de Morena se ha constituido, pues, en la “esperanza de la oposición” para frenar la hiperactividad centralizadora del presidente Andrés Manuel López Obrador, recuperar posiciones en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión y volver a los equilibrios de poder que demanda todo sistema democrático.

Con todo, no se ve nada fácil alcanzar tal objetivo por dos razones poderosas: los partidos de oposición siguen noqueados y temerosos de los amagues del SAT, de la Unidad de Investigación Financiera y de la Fiscalía General de la República, convertidos en los garrotes presidenciales; y por otra parte, la mayoría del electorado parece estar fascinada con el estilo bravucón del Presidente, a pesar de los nulos avances en todos los rubros del bienestar social.

Si logran despertar a tiempo los opositores y en Morena las tribus se siguen aniquilando unos a otros, habría alguna posibilidad de llegar a los equilibrios del poder; de no ser así, la concentración absoluta del poder en la figura presidencial sería irremediable, pero por lo pronto Morena se ha convertido en “la esperanza de la oposición”, ¿no le parece a usted, estimado lector?