Narran choferes los momentos que Vivieron por secuestro de teneríes

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Momentos de gran tensión, incertidumbre, hambre, amenazas, son algunas de las situaciones que tuvieron que soportar en periodos de tres y hasta 9 días los choferes secuestrados por los estudiantes de la Normal de Tenería “Lázaro Cárdenas del Río”, por lo que tras ser liberados, solicitan la intervención de las autoridades para detener estas acciones vandálicas, que vienen repitiéndose desde junio de 2017.

Víctor Arizmendi, director operativo de línea Teo, que junto con Flecha Roja son las más afectadas por los hechos, señaló que en la ruta Tenancingo-Toluca, reportan 90 por ciento de rotación: “Mis operadores no tienen constancia en esa ruta por tanto hostigamiento de los normalistas, tengo incluso algunas bajas solicitadas por conductores, porque ya no pueden con tanta presión”, señaló.

Agregó que pese a que por protocolo tienen acciones de seguridad, “esto no contiene la acción de los normalistas. Hemos vaciado terminales, pero van tras las unidades, llegan al lugar donde están en otra ubicación y también las vandalizan, o con pasaje, desvían las unidades antes de llegar a terminales”.

La impunidad y alcance de los normalistas se puso en evidencia en los hechos reportados entre el 30 de septiembre y el 9 de octubre pasados, y es que al ver que no había autobuses de Teo y Flecha Roja que pudieran hurtar, se trasladaron hasta Villa Victoria para tomar unidades de la línea Excelencia.

Así, choferes de las empresas Zinacantepec, Teo y Flecha Roja, accedieron a hablar de la experiencia que vivieron al ser privados de su libertad, bajo la petición de guardar anonimato, pues temen que los estudiantes tomen nuevas acciones en su contra.

Refirieron que aunque se les dijo que eran libres de salir del plantel, se les amenazó con vandalizar las unidades y hasta quemarlas si se iban, por lo que procuraban estar todo el tiempo cerca de su autobús, donde dormían; relataron también que les daban muy poca comida, apenas dos o tres tortillas y eventualmente huevo o frijoles, agua, café o té, prácticamente nada para quienes están acostumbrados a comer muy bien.

El chofer de la empresa Zinacantepec, fue secuestrado la madrugada del lunes pasado en Loma de Juárez, mientras dormía. Relató que durante el traslado al plantel de la Normal de Tenería, hubo intento por parte de la policía de detener a los estudiantes por lo que “hubo balazos”; con todo los normalistas lograron llegar al plantel.

“Dejamos los autobuses, nos reunieron en un patio, y nos dieron instrucciones de que no hiciéramos nada, cuidadito y nos vieran tomando fotos porque se iban a ir sobre nosotros y sobre las unidades, por lo cual, como también traemos la responsabilidad de los autobuses, no hicimos nada, solo esperar lo que ellos nos dijeran”, relató.

Aseguró que son entre 60 y 80 los estudiantes que todo el tiempo están armados con palos, piedras y tubos, por lo que aunque no fue golpeado, vivió gran angustia y evitó comunicarse con su familia por miedo a ser agredido, algo que ya liberado le ha provocado problemas familiares.

“Si veían que agarrábamos el teléfono, o tomar fotos o algo, no pensaban que hablábamos con la familia, sino con la empresa o algo, y esa era una de sus reglas. Yo no me pude comunicar con mi familia. Tengo problemas, porque en los medios de comunicación dijeron que teníamos mujeres; y ahorita tengo un problema con mi esposa”, dijo.

El chofer de Teo fue secuestrado el 30 de septiembre porque lo que en total fueron 9 los días que permaneció secuestrado y hasta temió por su vida. Él logró comunicarse con su familia dos o tres veces, por la noche, con lo que logró tranquilizarlos. “Teníamos miedo de que nos vieran usando el celular y con miedo de que le hicieran algo al autobús o que fueran contra nuestra persona”.

El chofer de Flecha Roja fue secuestrado en Chalma, la madrugada del 30 de septiembre. Refirió que aunque no lo golpearon, si recibió maltrato verbal todo el tiempo y supo de un compañero que sufrió daños en un ojo, cuando normalistas rompieron el cristal del camarote donde se encontraba durmiendo.