No entiendo

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Estimados padres de familia; probablemente no se han dado cuenta, pero es urgente trabajar en la autoestima de los hijos para hacerles saber que son seres humanos llenos de capacidades, que merecen respeto y que nadie, absolutamente nadie puede atentar contra su integridad física o psicológica y, por supuesto, tampoco pueden hacerlo con los demás.

Sorprende (quizás no tanto) encontrarse con bastantes jóvenes, hombre y mujeres que, sin tantito amor propio de por medio, son capaces de hacer cosas que hasta los más liberales podrían catalogar de insensatas.

Imagine usted a una joven profesional, con un empleo estable, arropada por su círculo familiar cercano,  pagando por tener una relación de pareja; y digo pagando porque resulta que en cada salida que tienen, ella es la que absorbe todos los gastos (entretenimiento, traslado y alimentos) sin que el acompañante sienta algún tipo de vergüenza por esa exagerada cortesía.

No confundamos, no se trata de caer en los estereotipos que identifican al varón como proveedor, es válido alternar gastos si ese es el acuerdo construido, pero ¿siempre?

De la misma manera, jovencitas que permiten que sus amores sean celosos, arrogantes, indiferentes e incluso violentos al extremo.  Permiten que les determinen vestimenta, que limiten con quién o quiénes pueden hablar o exigen revisar el teléfono celular para comprobar que no hay nada extraño en las comunicaciones que tiene.

¿De verdad no se quieren?, ¿Por qué permiten estas conductas?, ¿Tal es su necesidad de contar con una pareja?

Y no es un tema de habilitación académica, pues sucede lo mismo con damas que apenas culminaron la primaria que con otras que ostentan incluso un doctorado.

Por bizarro que parezca, espanta ver que con toda esta evidencia, con toda esa agresión que reciben, muchas son incapaces de abrir los ojos y cortar por lo sano; prefieren seguir padeciendo porque no pueden vivir sin estos personajes macabros.  Francamente no lo entiendo.

El asunto es complejo, porque detrás de cada abusador y víctima, hay padres de familia que, o fueron demasiado permisivos o modelaron las conductas equivocadas; quizás simplemente no se preocuparon por estar cerca de sus bendiciones, en la más clara muestra del desentendimiento.  La omisión acaba por cobrar factura en el futuro.

Ustedes, jóvenes caballeros, tengan certeza de que la cortesía es el arma más poderosa para abrirse puertas, piensen que ustedes tienen abuelas, madres y hermanas que esperan sean tratadas de la mejor manera posible, tan sencillo como tratar a sus parejas de la misma forma en que les gustaría que trataran a sus cercanas.  Aprendan a respetar, a dialogar, a construir; la patanería no es, ni será, una fórmula aceptada por la gente decente.

Mujeres en crecimiento; den valor a sus capacidades, defiendan su dignidad a toda costa y jamás doblen las manos ante personas que buscan coartar o abusar de sus libertades, derechos y patrimonio.

El amor debe construirse con detalles diarios, no adquirirse con base en superficialidades; y si es necesario gritar, gritemos.  El valiente vive hasta que el cobarde quiere.

horroreseducativos@hotmail.com