¡No polaricemos!

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La sociedad mexicana tomo decisiones importantes el pasado domingo 6 de junio; el mapa político se reformuló y debemos enfrentar una nueva conformación política en el territorio nacional.

Tras la jornada electoral, que debemos celebrar se haya desarrollado mayoritariamente en paz y en orden, han comenzado a surgir una serie de publicaciones, dichos y memes, que más allá de lo cómico que pretenden ser, establecen una preocupante realidad nacional que de proseguir en el mismo tenor, lejos de abonar a la construcción de una sociedad armónica, sigue echando leña al fuego de la polarización.

No es un asunto nuevo, pues desde los pueblos prehispánicos ha existido la idea de clases sociales, de castas, en las que unas se asumen superiores a las otras por razones que, a pesar del desarrollo, siguen vigentes: condición económica, género y color de piel.

Vergonzoso resulta que se asuma, por decreto, que en el país hay dos bandos; los fifís y los chairos, y que sin razonamientos profundos, sólo por percepciones, se etiquete a unos y otros de educados o corrientes.

Nadie discute que muchos actores políticos han tomado decisiones, a los ojos de muchos, equivocadas, y que a pesar de lo evidente, haya quienes defiendan a capa y espada esas decisiones. El tema es que muchos de estos seguidores, están plenamente convencidos de que eso es lo correcto, porque no han encontrado argumentos que les hagan cambiar de opinión.

No se malinterprete, es perfectamente válido externar nuestros puntos de vista y levantar la voz ante aquello que consideramos injusto o perfectible, pero la agresión llama a la agresión, nuestra capacidad racional debe quedar clara.

Socialmente nos hemos dejado permear con esta dinámica, y nos parece funcional reproducir aquellos mensajes que, aunque no aportan nada en lo sustantivo, mantienen esta lucha de clases, porque por supuesto que nos sentimos superiores.

No es con ataques, injurias, agresiones y descalificaciones como se llega a consensos, y no es con los mismos mecanismos como debemos reaccionar cuando sentimos vulnerada nuestra individualidad; creo que es momento de que, con madurez, con una postura racional y sobre todo, con argumentaciones sólidas, pongamos en la agenda nacional algún espacio para el diálogo para sentar las bases para una relación más funcional.

Si se tiene algo que decir, se debe hacer ante las instancias adecuadas y con la evidencia en la mano; esconderse detrás de un dispositivo electrónico y postear nuestro aporte en las redes, no es la manera de hacerlo.  En el anonimato es fácil ser valiente; es pretender ser, es vivir en la cobardía.

La ecuación parece sencilla; respetar y proponer buscando soluciones, dejar de actuar incendiariamente.

Los grupos en el poder (no sólo los gobernantes) han sabido capitalizar nuestra postura divisoria, de clases; seguir pensando en que hay mexicanos de primera, de segunda, de tercera y hasta de cuarta, aleja cada vez más la posibilidad de acuerdos.

No son tiempos para polarizar, sino para construir consensos; ¿de verdad no nos damos cuenta de que una sociedad divida es mucho más controlable?

Nosotros tenemos la solución, es momento de actuar.

horroreseducativos@hotmail.com