¿NOS IDEOLOGIZAMOS ANTES DE SER CIUDADANOS ?

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Tratando de  buscar  la distinción de la política, me he tomado los atrevimientos, de acuerdo con mi percepción ciudadana a exponer algunos términos que están perdiendo valor gracias a la contaminación de pensamiento y al lamentable desinterés de la mayoría.

Para muchos, el país está demasiado politizado y se necesita una “despolitización”, cosa que es imposible porque la política es inherente al ser humano, ya lo decía Aristóteles: el hombre es un zoon politikón por naturaleza;  pero así como la política ha sido denigrada, aunque en realidad a lo que muchos se refieren es a desideologizar, que deje de creerse en izquierdas o derechas, sino más  bien en quien pueda resolver la problemática que acontece a diario en el país y sobra decir que no es cosa menor, porque ahora en México como en muchos otros países cada tema es un problema.

Hace poco, alguien me invitó a conocer y posteriormente   formar parte de un nuevo partido político, que ahora ha quedado  reducido a sólo un grupo político avalado con todos los procedimientos establecidos por la legislación electoral local y que probablemente se constituya bajo otros rostros e ideologías como partido local.

Pero a estas alturas el entusiasmo y ni el buen manejo de la oratoria, de los partidarios  llamó mi atención y  en medio de ese  discurso a favor de la juventud siempre recuerdo los momentos de las designaciones en épocas de elecciones o incluso  la renovación de los mismos una vez constituidos, este día pregunté: “¿Cuál es la ideología del partido?”, la respuesta fue: “No tenemos, cualquier ideología cabe”.

Parece que  además del término política, la ideología ha perdido su trasfondo y se les ha dado por ponerlo en plano negativo, pero los que sabemos que no es así, nos esmeramos en comprender ideologías para casarnos con una, proponerla y tal vez defenderla hasta solo lo posible.

Las ideologías no son más que lineamientos que rigen nuestras formas de actuar, determinan valores, principios y nuestra visión. Pero, ¿qué pasa si no tenemos ideología? ¿Vamos sin rumbo, intentamos andar en un camino, sin dirección?

Un partido político y peor aún un candidato o funcionario  sin una ideología clara, tienen trazados un futuro poco estable y además suelen ser peligrosos. No sabemos qué ofrecen en el fondo, ni que en realidad es lo que persiguen.

Algunos, argumentan que están cansados de lo mismo, izquierda o derecha, cuando en realidad están cansados de lo que hacen estos partidos: del populismo y del fanatismo o porque esos partidos no les han permitido estar en espacios de decisión en el mismo, porque en realidad nuestra sociedad está tan poco informada que suele creer que la base de rojos o azules  es ser un partido de derecha  o incluso los  amarillos de oposición y los pantone simplemente mayoría, por lo tanto si un funcionario no tiene una ideología, fundamentada y asimilada, qué garantiza que comparte nuestra visión, que nos representa.

Así como las empresas necesitan visión para el establecimiento y logro de sus objetivos, un partido político o un funcionario debe tener clara su visión, la cual está determinada en ideología, cómo quieren el país/Estado o municipio que quieren representar y/o gobernar, de lo contrario, seguiremos viendo diputados de un partido a otro, propuestas poco lógicas, compra de voluntades: corrupción política, esa que tanto acusa el actual gobierno y que su partido no dista mucho de lo citado en su permanente discurso y para muestra los hoy representantes a quienes les cayó del cielo una posición.

Lo peor, es que la sociedad ha perdido el interés por formarse su ideología individual, por lo que estamos a la deriva de lo que ofrezcan los candidatos en tiempos de elecciones; en ver quién da más, corremos el riesgo de equivocarnos en elegir, en sorprendernos porque se aprueban paquetes de reformas como el presupuesto del 2020, y en decepcionarnos de que no hacen.

Hay que comprender que lo que un partido político vende no son programas, ni planes de gobierno, venden sistemas de gobierno. Si bien el plan de gobierno es importante, no está pensado de la nada, tiene relación con un sistema de gobierno o al menos eso teníamos entendido.

Mientras sigamos creyendo que la ideología no importa solo estamos destinados a dos cosas: a no alcanzar un país mejor y a nunca ser representados. Sin ideología propia ¿qué podemos exigir?, ¿un día querremos libertad y la conseguiremos ?

Por tanto, pensemos desde ahora, ahora que estamos prácticamente a dos años de tener elecciones.