Obras en el país huella del genio
Basta con leer en el diccionario que utilizamos con la mayor facilidad los habitantes de este planeta: Wikipedia, biblioteca soñada por Jorge Luis Borges en su tiempo. De este espacio de sabiduría y comunicación es que aparece el texto titulado: Pedro Ramírez Vázquez, el arquitecto que urbanizó México datos que son tan fáciles de leer y no nos damos cuenta de que hay toda una cultura humanista centrada en la arquitectura, profesión de artistas, creadores que han hecho cada centímetro de la patria. Pues sean los arquitectos con título universitario en su licenciatura, maestría o doctorado, son ellos los que tienen permiso de hacer construcciones que forman la colonia, el condominio, el barrio, y en ese pensamiento, recordar que los maestros albañiles en la práctica, pero sin título universitario, son capaces de llevar adelante construcciones como las casas-hogar por doquier en nuestro país.
La nota referida dice: Audaz y visionario, Pedro Ramírez Vázquez no sólo fue autor de magníficas estructuras que son iconos hoy en día, sino que adelantó a México en la transición a la urbanización y la modernidad. Hombre y sociedad de su tiempo. Espíritu de su tiempo lo es Pedro Ramírez Vázquez en ese sentido que lo señala el filósofo genial alemán Georg Wilhelm Friedrich Hegel: representar el espíritu de los tiempos es privilegio de pocos personajes, hombre o mujer, o pueblo llevando a cabo una epopeya. Ese privilegio es de pocos, en el caso del arquitecto y artista Ramírez Vázquez al revisar el contexto histórico de los sesenta y setenta se expresan país, pueblo y personaje en el mismo sentido: el hecho de que sociedades que hicieron la revolución social como sucede con la Unión Soviética y sorprende el hecho de que en esos años sea una sociedad mayormente rural, a diferencia de México que, en la década de los setenta, sobrepasa el 70% de urbanización tanto en sus obras arquitectónicas, como en la ideología y desarrollo social y económico que le han de distinguir; en particular, desde el gobierno del presidente de México Adolfo López Mateos, régimen que al revisar la historia del país, expresa el nuevo México que es capaz de participar de la vida mundial en igualdad de circunstancias.
Es cierto que debemos preguntar si Pedro Ramírez Vázquez hubiera sido el mismo unas décadas antes, o su proceso de madurez correspondió a la madurez que México tuvo. El texto que reviso, escrito por Andrea Ochoa, es reflejo de un hombre que realiza obras en arquitectura que son, cierto, iconos de nuestra modernidad y genialidad artística. Dice Andrea: Uno de los arquitectos mexicanos más importantes de los sesenta y setenta fue, sin duda, Pedro Ramírez Vázquez. Gracias a su experiencia como arquitecto, urbanista y servidor público, sus obras marcaron la transición del país hacia la modernidad. Sirve la comparación, lo que tiene de grandeza Rusia y por extensión de la revolución de octubre de 1917 para convertirse en la Unión Soviética, es que décadas de revolución llevaron a una dictadura totalitaria y burocrática bajo el mando de José Stalin.
Este parangón vale en relación a las artes visuales. Bajo la dictadura del Realismo Socialista, todos los artistas sin excepción, tenían que pintar, esculpir, hacer poesía o crear música o arquitectura, sólo pensando en el proletariado y sin poder dejar que su sensibilidad de artistas se expresara por otros caminos y temas. Dicho realismo socialista terminó por fracasar como sendero de creación y libertad de expresión o de visión de la vida. Hoy es sólo motivo de estudio y de visita para conocer qué cosa hacían obligados los artistas, científicos e intelectuales en aquellas décadas de dictadura cruel que llevó, como bien sabemos, a purgas que terminaron con los mejores estadistas que surgidos de la Revolución de 1917 bien pudieron darle una presencia progresista y democrática a la revolución que la humanidad esperó que fuera un salto hacia la igualdad y la felicidad cierta en el mundo.
Esa realidad sucede de manera diversa en México. La Revolución de 1910 abrió el camino a todas las demás revoluciones en el planeta. México puede sentirse orgulloso de este hecho. Y las visiones y praxis que vienen con ella dan a artistas, intelectuales y científicos un espacio que les fue reconocido, no de manera fácil ni expedita, pues bien vemos en la década de los veinte y treinta como el Grupo sin Grupo de los Contemporáneos, enfrentó la crítica de aquellos que eran ideológicamente a favor de la revolución mexicana; pedía escribir sólo de temas mexicanos sobre el pueblo: campesino y obreros y en contra de clases conservadores y antiliberales que desde la Colonia Española dieron al pueblo originario de México esclavitud y muerte.
Dos contextos históricos, uno en la URSS y otro en México, con vidas paralelas, el muralismo mexicano abriendo a su tiempo la expresión más avanzada en artes plásticas para poner a dichas obras a la par de las artes en Europa. Mientras que el realismo socialista veía como sus mejores artistas tenían que emigrar fuera de su patria ante la dictadura al pensamiento y la creación.
Así que el resultado que llamamos Pedro Ramírez Vázquez, no es resultado fortuito, sino que es décadas después de mitad de siglo, en explosión de genialidad en creación arquitectónica y artística. Leo en la columna: Autor de obras como el Museo Nacional de Antropología, el Museo de Arte Moderno de México, el Estadio Azteca y las instalaciones de los Juegos Olímpicos de 1968, Ramírez Vázquez buscaba experimentar y promover el carácter público de la arquitectura. Son otros tiempos más allá de los siglos de la Colonia Española, del siglo XIX o de la primera mitad del siglo XX. Es una revolución y grandiosidad en creaciones arquitectónicas. Las obras referidas dan esa expresión de grandeza del pueblo mexicano y de lo que es México. Eso hay que agradecer a don Pedro al paso de los años.
Se pregunta Andrea: ¿Quién fue Pedro Ramírez Vázquez? / Pedro Ramírez Vázquez nació el 16 de abril de 1919 en el Distrito Federal. Desde joven mostró gran interés por la arquitectura, por lo que estudió la carrera en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Años más tarde, fue profesor de diseño y planificación urbana en la facultad de Arquitectura, en 1942. Sorprende leer biografías de arquitectos geniales y su madurez viene desde antes de alcanzar su licenciatura. A los 23 años está siendo profesor de su propia facultad lo que no es menor. Su entusiasmo y sabiduría eran vistos por aquellos que siendo sus profesores supieron ver en él la inteligencia y el talento cierto para la vocación de lo que había estudiado en las aulas de la UNAM.
Creador de arte sobre todo, cuenta Andrea: A lo largo de su trayectoria, ocupó diversos puestos docentes y dentro del servicio público. “Fue fundador y primer Rector de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM)”. El nacimiento de dicha Universidad trajo perplejidades y a la vez ilusiones que no iban en contra de la UNAM, alma mater de millones de jóvenes que han egresado y asistido a sus aulas por décadas desde 1910 en que don Justo Sierra, el Maestro de América, logró que se reinaugurara la Universidad que se había cerrado por parte de los liberales en el siglo XIX. Es tan extensa y profunda su inteligencia que por igual destaca en la academia, administración escolar en institutos de altos estudios, en su labor como enseñante que es capaz de comprender a la juventud que le toca dirigir, enseñar, disciplinar para que sean buenos alumnos y no pelmazos que sólo van a ocupar una silla en el aula donde se va a aprender para ser mejores y más sabios en lo que se desea estudiar.
Administración escolar, y también, administración pública a nivel federal, cuenta Andrea: …fue secretario de Asentamientos Humanos y Obras Públicas de 1976 a 1982, durante el gobierno de José López Portillo. Muchas veces hablamos a lo largo de los años de los secretarios de Educación Pública en el país, pero pocas veces pensamos lo que sucede en ese territorio de los asentamientos humanos. ¿Hay comparación entre un don Pedro y los secretarios que le siguiendo en este ramo?… estoy seguro que muy pocos o nadie de 1982 a la fecha han tenido su nivel y talento administrativo para llevar por el buen camino el nacimiento y crecimiento de las urbes que hoy son las capitales de los 32 estados de la nación.
En todo estuvo, en las artes, en la arquitectura, en la administración académica y del sector público, muestra de ello es lo que dice Andrea: Además, Ramírez Vázquez tuvo una gran participación en los XIX Juegos Olímpicos de 1968, al ser presidente del Comité Organizador y colaborando en el diseño de la imagen gráfica del evento. Usó elementos como la paloma de la paz y el logotipo de México 68 con letras estilizadas de líneas negras continuas, rectas y curvas. Se dice fácil y todavía dicha competencia ha sido señalada como la mejor preparada y que aportando la parte cultural dio un vuelco a los juegos deportivos, que sólo se veían en ese terreno sin comprender que las artes enriquecen la competencia. Ese orgullo para México sigue vigente y es enseñanza que los demás países han seguido a partir de 1968 reconociendo en ello la inteligencia, que es admirable para quienes conocen nuestras culturas, a partir de la época prehispánica.
