PALABRAS DE PESO

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Quien haya asistido a dos o más eventos políticos de campaña en su vida se habrá dado cuenta que muchos de los discursos escuchados en esas reuniones no son más que sofismas encaminados al convencimiento de una masa votante, que en la mayoría de las veces no es capaz o sencillamente no quiere pensar por sí misma. 

En ocasiones nos damos cuenta que muchos seguidores de aquellos políticos que pregonan incansablemente discursos de cambio están ahí por el hecho de que ven a la campaña como el puente para poder obtener un puesto de trabajo tranquilo y hasta privilegiado dentro de la administración pública, por ello difícilmente los veras dudar o discrepar de lo dicho por su candidato.

Si bien nos podríamos dedicar al redactar antologías completas respecto a lo que ocurre en las campañas electorales, me gustaría iniciar con esta serie de análisis sobre  las Palabras de peso que son utilizadas a diestra y siniestra en discursos políticos porque sencillamente generan el sentimiento de que aquel que las enuncia es capaz de materializarlas para el beneficio del pueblo, como si se tratase de una receta de alquimia.

Pero ¿Qué cantidad de justicia, democracia, solidaridad, equidad o bienestar verdadero pueden asegurarnos fehacientemente aquellos que dicen ofrecérnosla a la gente de a pie que tiene que caminar diariamente por las calles de una urbe que carece de todo ello que nos prometen?

Comenzaré analizando el concepto de Democracia palabra que tiene tanto peso en la sociedad que es capaz de ser la precursora para crear y derrocar países enteros, aquella democracia a la que se nos ha enseñado desde la escuela que es la mejor forma de gobierno, aquella por la cual hay que luchar y defender con uñas y dientes aunque defendamos las supuestas decisiones de la mayoría, esas que ya están tomadas sin siquiera conocer nuestra opinión

Y así como lo dije en párrafos anteriores, se nos inculca de una manera muy simplista que es únicamente una forma de gobierno entre tantas otras existentes, de las cuales Herodoto ya se cuestionaba desde la época griega

Heródoto se pregunta: ¿Cómo podría existir un Gobierno bien ordenado siendo el dominio de uno solo, si éste puede hacer lo que quiere, sin rendir cuenta a nadie? El monarca tiende a convertirse en tirano. Por otro lado, el Gobierno del pueblo es, por cierto, el mejor, como todo el que intenta hacer a todos iguales, pero también tiende a degenerar y a convertirse en desenfrenada demagogia. 

Por lo tanto, la mejor forma de gobernanza. es una buena monarquía (III, 80-82). En la República, Platón colocó por encima de esta clasificación el Estado idealmente perfecto, la aristocracia o Gobierno. De los filósofos.

La primera degeneración de la aristocracia es la timocracia, o sea el gobierno que se funda en el honor que nace cuando los gobernantes se apropian de tierras y de todas las propiedades. La segunda es la oligarquía, gobierno fundado en la idea de que deben gobernar los ricos. La tercera forma es la democracia, en la cual es lícito a todo ciudadano hacer lo que desee.

En fin, la extrema forma de degeneración es la tiranía, que surge a menudo de la excesiva libertad de la democracia (Rep., VIII-IX). Con mayor sistematización, en el Político, Platón distinguió tres formas de regímenes políticos: gobierno de uno solo, gobierno de pocos y gobierno de muchos, los cuales, según sean regidos por leyes o estén privados de leyes dan lugar a la tiranía, a la aristocracia, a la oligarquía y a las dos formas de la democracia, la regida por leyes o la demagógica, respectivamente (Pol., 291 d-ej. Esta clasificación fue repetida por Aristóteles”.

Es aquí que cuando más que verla como la forma mas ideal de gobierno que tenemos hoy día, es indispensable analizar si lo que tenemos hoy es autentica democracia, no una simple simulación del deber Ser de la democracia, así es que analizando a esta misma en un sentido más actual podemos decir que, en palabras de Popper tenemos necesidad de libertad para evitar los abusos del poder del estado, y asimismo tenemos necesidad del Estado para evitar el abuso de la libertad

Y es justamente que no hablo del hecho de a quien debe darle el pode absoluto, si a toda la multitud o a un solo individuo, no, la respuesta es que debemos buscar el cómo gobernar.

De ahí que la democracia se vea a la política que hace posible el proceso de liberación, a través del cual el hombre conquista la libertad: la libertad para trabajar, para progresar y para gozar de autonomía. Por eso mismo la Democracia resulta ser la antítesis de las diversas formas de autocracia (desde el absolutismo hasta el totalitarismo) y de la pseudo democracia (asambleísta o partidocracia) que permite respetar al hombre y la comunidad en la creciente complejidad de la sociedad posmoderna

Por ello invito que analicen desde las fuentes primigenias de la democracia, hasta llegar a las disertaciones más modernas de este concepto que rige el cómo pensamos nuestro mundo hoy día, considero que se debe ver a la auténtica  democracia como un modo y estilo de vida tanto moral como ético, tanto para el individuo como para con la comunidad que nos rodea.