PAOLA Y SU ARO MÁGICO, EN LAS ESQUINAS DE TOLUCA POR UNA MONEDA, O POR NADA

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Desde muy pequeña, Paola tuvo el sueño de dedicarse al arte, su talento de expresar con su cuerpo un sinfín de movimientos, la llevaron a que el día de hoy forme parte de un grupo nómada circense. El grupo de artistas urbanos se ha presentado desde antes de la pandemia en diversos escenarios que les ha permitido la interacción con citadinos y revolucionar el arte en la ciudad, sin embargo existen adversidades a las cuales han debido enfrentarse, especialmente ella.

Provenientes del Estado de México, Paola es parte esencial del grupo, pues además de ser la única mujer, ninguno es capaz de moverse entre un aro de plástico agigantado, a través del cual se disuelve mientras los automovilistas esperan pacientes por el verde del semáforo.

Como un torbellino, mueve sus brazos, sus pies, sus manos, su cuello y su cintura que proyecta un sentido hipnótico durante un minuto y medio. Al terminar el acto, que prepara diario, puede recibir algunas monedas o ninguna, sin embargo, deja al azar sus ganancias y solo se concentra en no fallar al momento que se ilumina el rojo que anuncia la pausa del tránsito.

“Desde que empezó la pandemia no ha sido fácil conseguir una buena cantidad de dinero porque aunque parezca que sí hay mucho tráfico, la verdad es que no hemos alcanzado todavía las ganancias de antes”, dijo con un maquillaje que cubría cada recoveco de su rostro.

Más allá de la incertidumbre económica, Paola se desenvuelve en una esfera con dificultades e imposiciones que limitan el desarrollo de la igualdad de género y la no violencia hacia las mujeres, ya que -compartió- han existido ocasiones en las que se vuelve vulnerable, pues han habido automovilistas que le han pedido irse con ellos  y hay quienes incluso, avientan el auto con la intención de afectarla.

“Hay quienes me ven y me dicen: ¿no vienes, bonita? Vámonos, súbete. Y si los ignoras a veces hasta se enojan, la verdad es que sí da mucho miedo que por el simple hecho de ser mujer, corras más peligro”, declaró.

Con habilidades similares a un Cirque du Soleil, Paola trabaja todos los días durante ocho horas desde las 9:00 horas en distintos puntos como la avenida Pino Suárez, avenida Tecnológico o calles céntricas de Toluca, tiempo en el cual llega a recibir entre 100 a 300 pesos, todo dependiendo del día.

“La verdad es que Toluca es un lugar difícil para trabajar, porque la gente no siempre ve bien que nos dediquemos a esto, por eso no es sencillo alcanzar una cantidad buena, además lo que recibo, lo reparto con más compañeros que nos dedicamos a lo mismo”, dijo.

Ella junto con sus compañeros viajan a diversos espacios con la intención de llevar su talento a más partes de la República mexicana y dar a conocer su trabajo, de tal manera, han pisado ciudades como Tijuana y Monterrey, en las que aseguran que reciben mejores ganancias, de la misma manera que consideran que los habitantes son más abiertos a su trabajo. No obstante, comparten que no siempre tienen la oportunidad de viajar, pues los traslados conservan precios altos.

A pesar de dichos factores, Paola práctica cada día para alcanzar el sueño de trabajar del arte y presentar su talento no solamente en la entidad y país, sino internacionalmente.