Para hacer, debemos ser. (Primera Parte)

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Pareciera que se trata de una frase pequeñita, pero qué profundidad y enseñanza nos reserva para el crecimiento en tanto que somos una conciencia de sí. Así es: que si yo creo que ya sé todo de continuaría, es más no comenzaría a indagar sobre mí. Esto implica que hay que hacer notar cómo el ser humano deja de superarse en el justo momento de creerse perfecto. Entonces si imagino ser, y hacer por voluntad no tendría el requerimiento de crear voluntad y por lo mismo, qué sentido tendría un esfuerzo para ello. Ahora mismo al estar leyendo estás líneas es probable que ya se esté preguntando sobre el tema, a qué se refiere cuando expreso ser, por lo mismo usted ya se estará imaginando que es. Ahora bien, quiero advertirle que si analiza sus actitudes, pensamientos, emociones y movimientos, se dará cuenta a partir de este momento, cómo algo extraño sucede. Sin embargo, sólo se trata de una reacción situacional de la vida. Así es que si su billete de lotería sale premiado es feliz, pero si enferma es angustia, si le favorece su físico es halago, si lo critican es incomodidad, pero si se queda solo es depresión, si compra un coche es satisfacción; pero si lo choca es frustración. Así hay que notar y hacer consciente que podemos cambiar de estados de ánimo a las velocidades del mismo pensamiento y que no hay nada en cada persona que pueda controlar esas reacciones.

Sin embargo cómo sería posible que un ser humano sea víctima y manipulado por las mismas situaciones de la vida exterior, esto es en el mundo del me pasó, me sucedió, inclusive pudiendo justificar que siendo mi intención ser feliz, no pude serlo porque no me permitieron los que determinan lo que me sucedió,  es, el departamento de eventos exteriores no lo autorizó. La intención para que tenga un sentido de conciencia de sí es indispensable que se considere como tal en función del resultado, esto implica que mi intención se mide por el resultado que tengo y no por un deseo o un simple quiero. Frases clásicas que escuchamos en la vida cotidiana. Disculpa, no era mi intención llegar tarde, no era mi intención faltar a tu graduación, inclusive, discúlpame no era mi intención agredirte. Así es que discúlpame, pero no era tu intención, ¿Cómo lo se? Lo sé porque llegaste tarde, porque no fuiste a la graduación y porque agrediste.

El resto es sólo una justificación y una manipulación para tener razón de algo que tú crees que te da una recompensa que además es secreta, pero es irrelevante respecto a una intención auténtica. Sin duda vale la pena este trabajo de la conciencia de si que ha sido fundamentado en los trabajos del cuarto camino de George Ivánovich Gurdjieff y Peter Demianovich Ouspensky. Estos trabajos parten de la idea respecto a que el cambio de sí o la transformación de uno mismo o el despertar es una posibilidad definida en todo ser humano.  Desde esta óptica esta sería la  verdadera meta de la existencia del ser.

Entonces, si un ser humano fuera un máquina, claro está, una súper complicadísima, esta debiera ser estudiada como tal. Partimos de la idea de que no podemos controlar instintivamente estas máquinas, pero por alguna razón pensamos que el instinto ordinario es suficiente para controlar la máquina humana, aunque es demasiado complicada. Esta es una de las primeras equivocaciones rumbo a la conciencia de sí. ¿Que pretendo no saber?

Simulamos que no comprendemos lo que hemos de aprender, que el control es una cuestión de conocimiento y destreza. Un tema de llamar la atención es el tiempo. Pareciera que con éste, las oportunidades tienden a disminuir si no las aprovechamos cuando es posible, porque está en la verdadera naturaleza de las cosas llegar demasiado tarde para que no se produzcan los cambios interiores. También hay que decir que trabajar de un modo negativo es inútil. Sólo a través de alguna clase de deleite, de algún sentimiento de alegría o placer o de algún afecto o deseo legítimo una persona puede trabajar y efectuar cualquier cambio de ser en sí misma. Por lo tanto un ser humano se une a la verdad sólo a través de su amor.