PARA MARTHA HILDA, LA POLÍTICA DEBE TENER ROSTRO HUMANO: DIANA ELISA

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Diana Elisa González Calderón, hermana de Martha Hilda González Calderón aseguró que el homenaje que rindió el PRI Estado de México a la destacada política toluqueña a un año de su fallecimiento, “me confirma que viviste como creíste” y agradeció al partido, a ex alcaldes de Toluca y amigos, que sigan recordándola.

La describió como una mujer que “entendía la política como una forma de servir, y así lo hizo. Entregó su tiempo, su energía y su inteligencia, siempre con la idea de que la política debía tener un rostro humano. Creía que gobernar y participar en la vida pública significaba estar cerca, escuchar con atención, responder con responsabilidad y nunca darle la espalda a nadie. Para ella la política solo tenía sentido si se hacía con humanidad y si se hacía con humildad. ‘Si cambias una vida, todo esfuerzo habrá valido la pena’, me lo decía constantemente”, expresó. 

En su intervención durante el homenaje a su hermana, Diana Elisa dijo que regresar al PRI Estado de México le lleno de emociones, porque le recordó “el amor que Martha Hilda le tenía a este espacio. Y al estar de frente en este presidium y ver los rostros, de veras me conmueve mucho, porque sé de las muchas historias y del mucho aprecio que Martha le tenía a todas y todos ustedes, sé de las muchas historias compartidas”.

Diana Elisa acompañó a su hermana como presidenta del DIF municipal y en otros eventos durante su desempeño en secretarías de gobierno del Estado, en las que siempre hubo una constante, el trabajo de Martha Hilda, el reconocimiento a éste y las muestras de cariño.

Recordó a su hermana como una mujer que, más allá de la política, de los cargos y de las responsabilidades públicas, desde muy pequeña nunca dudó de su vocación, “y que entendió desde muy joven que su lugar estaba al servicio de los demás”. 

“Martha amó a su partido, amo el PRI, lo hizo con convicción, con lealtad y con orgullo. No fue una militancia de discurso ni de momentos cómodos, sino de trabajo diario, de entrega constante y de compromiso real, incluso cuando las cosas eran difíciles, y de verdad, cuando nadie la miraba, había profundo amor a su estado, a su gente y al trabajo que ella realizaba”.

Recordó que como alcaldesa asumió esa responsabilidad “con enorme seriedad y enorme respeto por la gente a la que servía. Nunca vio el cargo como un logro personal si como no como una oportunidad para responder, para estar presente y para hacerse cargo de las decisiones difíciles. Gobernó como vivía, trabajando, escuchando y poniendo siempre a las personas al centro”.

En cuanto a sus causas, dijo que trabajó siempre pensando en quienes más lo necesitaban: en esas mujeres que no tenían voz, en las personas de grupos más vulnerables, “en todos aquellos que pocas veces eran escuchados, y algo que siempre decía y que quiero recordar hoy, es que nadie llega solo”, por eso, admiraba y reconocía a las mujeres que le antecedieron en la política y en el partido, “a quienes abrieron camino antes que ella y demostraron que era posible participar, decidir y gobernar con convicción. Reconocía ese legado y se sentía parte de una historia que se construye a cada paso”. 

Consideró que la placa develada en su honor, “no solo recuerda su nombre, recuerda una forma de hacer y de entender la política, con compromiso, con convicción, con pasión, con profundo amor por México y con respeto a su gente; recuerda una vocación y una vida entregadas con honestidad, y también nos recuerda que Martha Hilda sigue presente en la memoria, y en el agradecimiento sincero y en el cariño de quienes la conocieron y de quiénes fueron tocados por su trabajo”. 

Confesó que a un año de su partida, “yo todos los días le pido consejo, pienso cómo podría resolver ella algún problema. Todos los días, creo que sigo escuchándola, sigo pensando, sigo riéndome igual con mis hermanos, sus hijas e hijos, con su esposo, nos seguimos riendo de sus bromas muy pesadas que solía hacernos, y por supuesto también a título personal en sus regaños todos los días así lo pienso”. 

“Martha no fue solo mi hermana, fue también un poco mamá para todos sus hermanos. Hermana, se lo digo a la fotografía, yo sé que ella está aquí también: gracias por todo, gracias por la gran maestra que fuiste”, concluyó.