~Pasado, presente y trascendencia~

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-Fui lo que no soy- 

Fui como una hoja en blanco 

vacía de grandes hazañas 

y verbos sin una segunda persona 

con quién conjugar mi historia.

Te acercaste a mis emociones 

y encendiste mis ilusiones 

que dormían el sueño profundo 

de lo irreal, lo etéreo y lo imposible. 

Llegaste y cambiaste el color 

de mis innumerables páginas,

ahora llenas de versos/besos 

prosas y rimas becquerianas.

Estás, desde que te conocí 

en cada página de luz y carmín.

Ya no soy hoja seca ni página en blanco, 

soy un corazón que vive su sueño deseado.

-Tenías que ser tú-

No podía ser de otra manera, 

tenías que ser tú, el pintor 

de mis lunas plateadas 

y el escultor de mis noches argentadas.

La voz y trino que me arrulla en el silencio 

donde tu tangible compañía 

la palpo con la dermis de mis adentros.

El que hace sonreír a las horas 

cuando en versos te acercas despacito 

en el corcel del brioso tiempo 

y sonriendo me dices: te quiero.

Tenías que ser tú, el campanario 

que me llama al convite del amor 

y cuando me acerco con mis suplicios 

te vuelves mi liberador y mi redentor.

¡Tenías que ser tú!

-Inmortal-

Sabes quedarte en los confines de mi alma

y en cada rincón de mi corazón

donde has hecho tu hogar de esparcimiento

y te paseas realizado y contento.

Mis letras son tu santuario 

donde resguardo lo mejor de ti

sin descuidar nada, desde tu sonrisa 

hasta el amanecer de tu mirada. 

Para que no se pierdan nunca 

ni se dañen con el paso del tiempo.

Todo tú, estás en mi alma y corazón,

por siempre, como mi único y verdadero amor.

Tenías que ser tú, el que le diera alas a mi alma para volar la eternidad, como lo hacen mis miradas buscando las tuyas. Y así se acoplan los versos cuando son como besos que trascienden el tiempo. Tú, mi alma, la tuya, tu corazón, el mío, una suerte de cielo donde anidan nuestros deseos.