Paz interior

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La paz es un don de Dios y, al mismo tiempo, una tarea de todos

 Juan Pablo II

El 21 de septiembre es la fecha determinada para conmemorar El Día Internacional de la Paz. La Asamblea General de las Naciones Unidas estableció este día para dedicarlo al fortalecimiento de los ideales de paz en el mundo ¿Cómo podemos contribuir a este noble ideal? El mensaje del secretario General de la ONU, insta a recuperarse para mejorar y crear un mundo equitativo y sostenible. Aquí algunas sugerencias, guardar un minuto de silencio por aquellas personas que han perdido la vida en las situaciones sociopolíticas  y de sanidad actuales, plantar un árbol o un arbusto, adherirse a acciones locales como el 4to Encuentro Nacional y 2do Encuentro Internacional Virtual de Escritores y Artistas Juntos por la Paz Toluca, México 2021, convocado por el Grupo Escritores Mexiquenses que se estará realizando los días 21,22,23 y 24 de este mes en la página Facebook con el mismo nombre y perfil del Encuentro. 

Este año, más de 200 participantes se unen para proveer arte y esparcimiento, bienestar, esperanzas de un mundo mejor donde sanen las heridas de la violencia y la discriminación así como aquellas heridas que quedan tras el paso de la pandemia por Covid-19. Un mundo sostenible, resiliente y pacífico que comience en el interior de cada uno de nosotros.

Paz Interior

Del ocaso de la tarde algunas verdades 

buscan  rescatarse:

aquellas de la infancia,

los juegos sin mediar rabia.

El  bello despertar de la adolescencia

y su mirada candorosa, llena de ansia.

Después, la tortura de la adultez vulnerada,

vaciarse de conciencia

cuando se corrompe la calma 

e irrumpe la prisa como si hubiera

necesidad de correr sin saber que a la vez

se huye de la realidad por años ignorada. 

Entonces, volverse un ángel, un santo

mártir de la violencia civilizada.

Justicia buscamos

fustigados por la paz que no sembramos,

por la vida desperdiciada,

por el talento mal empleado

que no acude a la pluma cuando se le clama.

Cuando a la memoria no llegan los versos

de los  bardos, ni  llora una celestina palabra

sólo el dolor y la desesperanza.

Aunque dejara en el papel todos las añoranzas

me deja la envidia una herida que no sana,

sólo la paz interior, me digo, vale la pena intentarla.

Si todo colapsa  fuera de mi encierro,

si la muerte ronda como en  un avispero,

si todo es robo, codicia, amargura,

por qué no he de llevar el mismo equipaje

en mi atormentada alma de niña.

Si lo digo es porque lo siento,

porque en mi vida no hay  más que desasosiego

y una pequeña luz de vela me alumbra la noche.

Dentro de esta locura, quisiera que algo cambiara;

que la  abundancia me tomara por los hombros,

volver a amar, desearle bienestar a los incautos 

y no decirles que se cuelguen un escudo,

para desconfiar juntos de su risa.

Voy a curarme de manera repentina

cuando la caridad vuelva a endulzarme los tragos,

cuando reciba el amor de mis semejantes,

cuando distinga del bien la rapiña.

El día que me ame con la paz que en mí anida.