Perú y Pandemia
La pandemia en el Perú nos ha colocado cuartos en el mundo en cuanto ha contagiados y muertos, en proporción de los millones de habitantes de cada país.
El Perú, aun no ha podido sacudirse de siglos de esclavitud mental, y lo que ha quedado, es cierta extraña rebeldía en el hecho de la desobediencia.
Después de tres meses de encierro, el día que levantaron la cuarentena y habiéndose propalado hasta la saciedad los protocolos sociales y sanitarios ya conocidos, la gente salió en tropel, desesperada, con los ojos desorbitados a la caza de más gente, de comprar, de mirar, como quien descubre en el placer de caminar una satisfacción inconmensurable.
Aquí, el costeño es pillo, el serrano triste y el selvático alegre. Pero se han licuado kafkianamente en una especie de tripartita.
Ha sacado lo mejor y lo peor de nosotros. Esto es de novela. La distancia social es de metro y medio, y la gente anda de la mano, los buses atestados de personas con las mascarillas al revés, y la policía exhausta, casi casi abandonando el partido por el tan poco caso o no caso de la población. Cuando por ejemplo, la policía montada sale a romper grupos de gente apiñada, cuatro mujeres se avientan agarrando una pata cada una sin poder neutralizar al animal que las hiere.
La televisión es un escaparate de despropósitos. Policías ebrios que danzan en las calles y balas que surcan los aires con algunos muertos casuales. El ejército enfermo casi rendido, y los calabozos llenos de irresponsables que no hicieron caso ni lo harán, porque el peruano, es, básicamente desobediente.
Cuatro personas salen a comprar un perejil. La cifra oficial es de 20,000 muertos, pero deben ser más.
La recuperación económica se ha acelerado al punto que los contagios se han disparado desde que se levantó la cuarentena.
La paranoia por contagiarse es inmensa.
Parece que volvemos a la cuarentena.
Mientras tanto el país, lamentablemente, ha retrocedido una barbaridad, en todos los planos.
El zoom se ha vuelto la herramienta predilecta por muchos.
Yo veo películas, leo, escribo, no salgo, hablo poco por el celular.
Sin embargo creo, que André Bretón se equivocó cuando dijo que México era el país más surrealista del mundo. Siempre creí que fue el Perú, lamentable y felizmente.
República bananera diría uno, otro diría país pintoresco, alguien mosaico de culturas, mientras un murmullo diga que un golpe de Estado sería lo mejor, justo aquí, en lo que fue la Capital del Virreinato, porque la verdadera Pandemia es el gobierno.

